Hay aromas que enseguida remiten a una cocina de hogar. La pastafrola recién salida del horno es uno de ellos. En esta versión, el clásico se reinventa con una masa hecha con harina integral y azúcar mascabo, sin perder esa textura suave ni el relleno de membrillo que la convirtió en una de las recetas más queridas. Una opción fácil de preparar y con espacio para sumar pequeños detalles que la hagan todavía más especial.
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Ingredientes
- 250 g de harina integral
- 80 g de aceite de girasol
- 100 g de azúcar mascabo
- 1 huevo
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 500 g de dulce de membrillo
Preparación paso a paso
- Batí el aceite de girasol junto con el azúcar mascabo y el huevo hasta integrar los ingredientes.
- Agregá la harina integral y el polvo de hornear. Mezclá hasta obtener una masa homogénea.
- Tapá la masa y llevala a la heladera durante 30 minutos.
- Forrá con la masa un molde de 24 cm de diámetro y reservá una parte para hacer las tiras del enrejado.
- Pisá el dulce de membrillo con unas cucharadas de agua hirviendo hasta obtener un puré espeso.
- Distribuí el membrillo sobre la base y, con la masa restante, estirá tiras prolijas para formar el clásico enrejado.
- Cociná en horno precalentado a 160 °C durante 30 minutos. Dejá enfriar antes de desmoldar y cortar.
Cómo personalizar esta pastafrola
Si querés variar la receta, podés reemplazar el dulce de membrillo por dulce de batata o dulce de leche. También es posible incorporar semillas a la masa para sumar textura.
Para darle un toque extra de sabor, agregá una cucharadita de esencia de vainilla o ralladura de limón a la masa. Antes de llevarla al horno, también podés decorar la superficie con almendras fileteadas, coco rallado o semillas de sésamo.

