Gabriela García Uriburu volvió a emocionar a sus seguidores al compartir una profunda reflexión sobre el vestido que lució en el casamiento de su hijo Sharif con Farah, celebrado en Jordania.
A través de un extenso posteo en Instagram, la ambientalista reveló que aquella elección comenzó mucho antes del viaje. Detrás de ese diseño hubo búsquedas, pruebas, decisiones y, sobre todo, un enorme significado personal. Porque, como ella misma escribió, "no fue el vestido, fue el cierre de 29 años".

"No era un vestido más"
Gabriela contó que todo comenzó la noche en que su hijo les confirmó la fecha del casamiento.

"Cuando Sharif nos dio la fecha de su casamiento, esa noche y durante horas recorrí Internet buscando colores, diseños y telas. No era un vestido más. Era el último casamiento de nuestros tres hijos. Y eso le daba un significado completamente diferente".

Después de encontrar el diseño que la conmovió, decidió acudir nuevamente a Tuta, la modista que años atrás había adaptado los vestidos prestados por su hermana Isabel para los casamientos de sus otros hijos. Pero esta vez sería distinto.

"Esta vez quería crear un vestido desde el comienzo".

Así comenzó un proceso artesanal que incluyó la elección de la tela, varias pruebas y la confección completamente a medida.

Cada detalle tenía un significado especial

Nada quedó librado al azar. Gabriela también relató cómo buscó unos zapatos cómodos y elegantes junto a Paula Wassner y cómo eligió unos aros diseñados por Karin Stromp que terminaron convirtiéndose en uno de los símbolos más especiales del look.

"Encontramos unos aros formados por tres cuadrados entrelazados. Otra vez los símbolos hacían su trabajo silencioso. Tres figuras unidas. Tres hijos. Tres historias. Tres caminos que siempre estarán unidos en nuestro corazón".

Antes de viajar a Jordania también renovó el color de su cabello y eligió el tono de sus uñas, mientras que el maquillaje y el peinado estuvieron a cargo de artistas jordanos, buscando un equilibrio entre ambas culturas.

Un vestido para honrar dos culturas
Gabriela explicó que su intención nunca fue sobresalir, sino integrarse respetuosamente a la ceremonia y a las tradiciones de la familia de su nuera.

"Había que encontrar un equilibrio exquisito entre Oriente y Occidente. Acompañar a nuestro hijo desde el lugar que una madre ocupa dentro de la tradición islámica. Honrar la cultura que lo recibió y, al mismo tiempo, llevar conmigo mi propia historia".

Incluso contó que cada detalle fue pensado para armonizar con la mamá de Farah y con la propia novia.

"No se trataba de destacar. Se trataba de integrar".

"Nunca fue solamente un vestido"
Con el paso de los días, Gabriela comprendió que esa creación representaba mucho más que un estilismo para una ocasión especial.

"Con el paso de las semanas comprendí que quizás no era el vestido que más representaba mi estilo personal. Sin embargo, era el vestido perfecto para lo que ese momento venía a representar".

Y concluyó con las palabras más conmovedoras del posteo:
"Hoy miro ese vestido y comprendo que nunca fue solamente un vestido. Fue una ceremonia hecha tela. Fue la expresión visible de un proceso invisible. Fue la forma que encontró mi alma para despedir una etapa y abrazar otra".


