Ortorexia: Cuando la comida sana puede obsesionar tu mente

Comer saludablemente es un hábito que a muchos le cuesta y a otros no. La cuarentena ha impulsado ciertas prácticas y ha ayudado a algunas personas a tomar conciencia sobre su alimentación. Sin embargo, también existe lo que conocemos como “ortorexia nerviosa”: el hambre por la comida “correcta”.

La persona que sufre de ortorexia se obsesiona por la comida saludable. Foto: 123RF

Las redes sociales y la imagen de cuerpos idealizados, de comida saludable y la obsesión por el ejercicio, entre otras prácticas, ha devenido en la formación de este nuevo trastorno.

La ortorexia es conocida como la nueva moda de la alimentación. Es un trastorno alimenticio que está “bien visto” y consiste en la obsesión del comer 100% saludable. Esta patología es parecida a la anorexia pero con la diferencia de que en la ortorexia tienen terror a comer cualquier alimento que no sea preparado por ellos, porque quieren comer “limpio”, sin nada que para ellos sea “tóxico”, sin nada que “enferme” según quienes lo padecen.

Quienes padecen este trastorno alimenticio se vuelven obsesivos por la comida saludable. Si bien es un trastorno de la conducta alimentaria que no es tan conocido, está cobrando mayor protagonismo en personas de distintas edades.

La ortodoxia suele comenzar por la idea de mejorar la calidad de vida, pero luego aparecen los pensamientos obsesivos sobre qué comer y la composición de los alimentos.

Quien lo sufre empieza a establecer reglas sobre los alimentos para definir qué está permitido y que no, lo que influye negativamente en la vida de la persona. La persona con ortorexia se vuelve cada vez más rígida en la elección de los productos que ingiere. Su rutina diaria se basa en solo comer sano y ser saludables.

“La obsesión por este tipo de comida produce una sensación de culpa y se sienten avergonzados si no logran cumplir con su objetivo. Su autoestima está asociada a cómo comieron y a la pureza de los alimentos. La valoración de sí mismos está ligada a lo que consumen,” explica Mara Fernández, Psicóloga especialista en TCA (M.N. 36031). Y agrega: “este desorden interfiere en el modo de relacionarse con los otros, ya que dejan de asistir a reuniones o fiestas por no poder compartir la comida. En términos sociales, sienten superioridad ante las personas que no siguen esos hábitos alimentarios”.

Por su parte, Agustina Murcho, Lic. en Nutrición especialista en trastornos alimenticios (M.N. 7888/ M.P. 3196) nos explica que tener un cuerpo sano no implica dejar de comer carbohidratos. “Los hidratos de carbono son súper necesarios. De hecho es la fuente de energía y además actúa en la producción de serotonina, que es el neurotransmisor que influye en el sueño, el hambre y la motivación. Por eso al hacer dieta sin hidratos nos sentimos desmotivados, de malhumor y sin ganas de nada”. Y agrega: “Deben predominar los hidratos de mejor calidad como el arroz, papa, batata, choclo, legumbres, quinoa, harinas integrales”.

Pensar en un cuerpo sano puede generar varias confusiones. Entonces, ¿cuándo una persona tiene una vida sana y equilibrada?: cuando come sano, pudiendo disfrutar de lo que se come en las reuniones sociales a las que asiste, no teniéndole miedo a la comida, haciendo ejercicio por gusto, pero no por obligación. También, es súper importante que la persona pueda identificar por qué come. ¿Por placer, hambre, o por alguna emoción ocasionada?

Una persona con ortorexia no tiene conciencia de enfermedad, aunque se lo haga saber. Quien sufre esta enfermedad puede poner en riesgo su vida dado que empieza a aislarse y a pensar las 24 horas del día en que comer, en que cocinarse, dónde comprar la comida, en cómo poner excusas para no ir a eventos, etc. Esto afecta también a la salud física por tantas restricciones, generando carencias de nutrientes.

La ortorexia puede estar causada por multiplicidad de factores: Necesidad de extremo control, evasión de conflictos, distorsión de la imagen corporal, obsesión por estar delgado, baja autoestima, sentimiento de pertenencia e identidad a un grupo determinado, creencia absoluta de que su conducta es lo mejor para su salud y rigidez.

“Por todo lo descripto anteriormente, es de suma importancia realizar un tratamiento integrador e interdisciplinario con foco en todos los aspectos del paciente, con el fin de mejorar su calidad de vida, trabajando en mejorar su autoestima, enseñándole a ser más flexible, y fomentando la autovaloración cualitativa de sí mismo y no por éxitos o fracasos”, concluye la psicóloga Fernández.

Signos para identificar la ortorexia

  • El ejercicio y la comida condicionan la vida de la persona
  • Evita ir a reuniones sociales por no poder comer lo que hay o por preferir hacer ejercicio
  • Es muy selectivo en los alimentos a consumir
  • Su único tema de conversación es la comida y el ejercicio
  • Lleva adelante conductas atípicas. Ej. Llevarse la comida para su vuelo en avión.
  • Habla de la comida como si “todo enfermara”

Fuente: Mara Fernández, Psicóloga especialista en TCA (M.N. 36031) y Agustina Murcho, Lic. en Nutrición especialista en TCA (M.N. 7888/ M.P. 3196).

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