Eli Molina: "Cada una materna con la vida que lleva y las herramientas que tiene" - Revista Para Ti
 

Eli Molina: "Cada una materna con la vida que lleva y las herramientas que tiene"

En su primera entrevista para un medio de comunicación, la creadora de contenido Eli Molina repasa sus comienzos, la transición de trabajar en un hospital a dedicarse a las redes, los desafíos de criar a Pietro mientras espera a su segunda hija y cómo enfrenta los juzgamientos digitales y familiares.
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Pasar de compartir su rutina cotidiana volviendo del trabajo a criar frente a millones de personas transforma la intimidad en un juzgado constante. Eli Molina conoce de cerca esa exposición. La influencer recorre su historia, el impacto del éxito en su familia, los dilemas de la maternidad en la era digital y el costo emocional del hate.

— Si tuvieras que explicarle a alguien que no te conoce quién es Eli Molina, la creadora de contenido, y quién es Eliana en la intimidad, ¿qué dirías de cada una?

—Creo que la diferencia entre Eli Molina y yo es un poco más con la que se cuida con las palabras. Capaz que en la intimidad soy más de "lo pienso, lo digo", y en redes trato de cuidarme mucho en lo que quiero comunicar al público al que voy.

Eli Molina espera a su segunda hija, Carmela.

—¿Hay algo que las diferencie más allá de las palabras o tratás siempre de mostrarte cómo sos?

—No, así me conocieron. Siempre hice videos de rutinas con mi sobrina y después creo que la gente más me conoció haciendo vivos cocinando, limpiando o hablando con mi novio, Ale. Siempre fue natural, entonces quiero sostener eso, no quiero cambiar mi forma de ser porque así me conocieron.

—En tus primeros videos mostrabas cuando volvías del trabajo en el hospital. ¿En qué momento las redes sociales dejaron de ser un pasatiempo y se convirtieron en tu trabajo?

—Cuando tenía que pedir horas o días para que me cubran porque tenía que ir a Buenos Aires, a un evento, a grabar una publicidad o un canje, y no podía porque no tenía tiempo. Ahí dije "no puedo más", estaba sobrecargando a mis compañeras o le pagaba a mis guardias. Dije "ya está". Fue más que nada por el tema de viajar a Buenos Aires y el tiempo para grabar y editar, que también lleva un montón.

—¿Y Ale también se dedica 100% a las redes o tiene un trabajo aparte?

—Ahora sí los dos. En su momento trabajaba en una fábrica y yo en el hospital. Primero dejé yo mi trabajo, que ya estaba en blanco, contratada, el sueño de toda mi vida por lo que anhelaba. Renuncié yo primero como prueba de fuego para ver cómo nos iba. Nos fue súper bien y a los dos meses dejó él su trabajo, que también fue una locura porque estaba en un muy buen trabajo, cobraba muy bien y era su sueño también.

—¿Tus familias los apoyaron en ese momento?

—Sí, porque nos veían muy entusiasmados, nos estaba yendo muy bien y avanzamos un montón económicamente. Al vernos tan confiados y felices, no hubo trabas ni charlas raras, estaban contentos.

—¿Cómo están viviendo hoy su presente? ¿Cómo lo definirías en una palabra?

—Estoy muy agradecida con la gente, porque nosotros nos debemos literalmente a nuestros seguidores.

—¿Cómo estás viviendo el embarazo de Carmelita a comparación del de Pietro? ¿Lo estás disfrutando o sentís que el de Pietro fue distinto?

—Como mujer me encuentro distinta porque ahora estoy maternando. Capaz durante el día estoy al mil con Pietro, me tiro de todos lados y no me quiero perder nada. Y en mis momentos más sola, a la noche o cuando me doy una ducha, es cuando conecto con Carmela: le hablo, le canto o me acuerdo de ella cuando me da una patadita. Con Pietro era todo tan nuevo que estaba más romantizado; ahora estoy disfrutando pero adaptándome al ritmo de Pietro.

Eli Molina

—De todo el día a día de la crianza, ¿hay algo que elegís no visibilizar en las redes o tratás de mostrar el lado A y el lado B?

—Me cuido mucho en las cosas que muestro y, cuando muestro algo, trato de explicarlo. Por ejemplo, si le doy un caramelo, explico o escribo en el video que es el primer caramelo, o un premio, porque juzgan mucho. Arman una historia por un simple pedacito de video. Trato de explicar por qué o cada cuánto lo hago porque se juzga demasiado.

—Hace poco te criticaron cuando mostraste que Pietro comía mirando una pantalla y vos dijiste "cada madre con su librito". ¿Te molesta que la gente reaccione ante estas decisiones cuando en el día a día a veces se complica?

—No me molesta porque cada una con su maternidad hace lo que puede. Lo que sí me molesta es que quieran decir que hay una forma correcta de maternar. Cada una materna con la vida que lleva, con las herramientas que tiene y con lo que le va mejor. Esa vez estábamos comiendo en un restaurante, teníamos que ir a hacer un trámite y él no se podía manchar porque yo me había olvidado ropa de repuesto. Si uno no explica todo el contexto, arman una historia interminable de que no lo dejo explorar o ensuciarse, cuando en casa se pasa salsa por la cabeza.

—¿Tenés algún límite o acuerdo con tu familia respecto a la exposición de Pietro?

—No, solamente cuando apenas nació pedimos que hasta que nosotros no lo mostráramos, ellos no lo mostraran. Después, si querían hacer fotos o videos, no había drama. En los momentos que pedimos respeto, nos respetaron.

—Dentro de las redes se ven muchas amistades. ¿Podés identificar amistades genuinas en este ambiente o preferís hacer tu camino sola?

—Yo soy muy cerrada y desconfiada, me cuesta hacer amistades y prefiero estar con mi familia. Las pocas amistades que tengo de redes las cuido mucho y trato de que sean de verdad. Si abro una amistad no me pongo a pensar si grabo o no un video. Tuve amistades donde no me sentí cómoda o hubo diferencias, y no funcionó.

—¿Te afectó en algún momento el hate hacia vos o tu familia?

—Al principio sí me molestaba y me dolía, pero siempre tomé todo de quien venía. El hate de redes de gente desconocida lo tomo de alguien X que no me conoce. Lo que me hizo muy mal en su momento fue cuando venía de personas cercanas, de haber compartido una mesa, una amistad o la familia. De las personas que tenía cerca sufrí demasiado.

—¿Tenés herramientas para cuidar tu salud mental y la de tu hijo pensando en el futuro?

—Hablo mucho con mi mamá, mi hermana, mis amigas y mi novio. Debería tomar algunas herramientas más, más que nada por Pietro para cuando crezca y empiece a hacer preguntas, para saber responderle bien.

Eli Molina en su primera entrevista.

—¿Cómo es la dinámica familiar cotidiana ahora que Ale también se dedica 100% a las redes?

—Nos organizamos mucho mejor que antes. Nos dividimos las tareas: yo me encargo de la cocina y Ale de la limpieza. De día estoy más yo con Pietro y de noche está más él. Trata de ser parejo para que la convivencia sea mejor y no cargue todo uno solo.

—A veces en redes se dice que la madre se queda criando y el padre sale. ¿Buscás tener tus momentos sola o preferís llevar a Pietro con vos?

—A mí me cuesta dejarlo, me cuesta soltarlo. Como pareja nunca tuvimos problemas en que alguno salga solo, pero el problema es mío como mamá: me cuesta despegarme, estoy preguntando qué hace o mirando la cámara. A los padres les resulta más fácil irse tranquilos; a las madres nos cuesta más dejar de controlar todo.

—Ustedes vivían en San Lorenzo y estaban construyendo su casa allá. ¿Cómo fue el cambio de venirse a vivir a Buenos Aires?

—Fue un cambio muy grande y triste al principio porque dejábamos familia y amigos. Antes teníamos ese remordimiento de querer volver cada vez que íbamos de visita, pero ahora nos asentamos tan bien que nos sentimos en nuestro hogar acá en Buenos Aires. Ya sentimos que nuestra casa está acá.

—¿Tienen ayuda diaria acá o están solos con la crianza de Pietro?

—Con lo que es el día a día estamos solos los tres. Pero si nos enfermamos o pasa algo grave, le mando un mensaje a mi mamá y a las cuatro horas la tengo en mi casa. Cuando necesitamos ayuda de verdad, vienen abuelos o tíos, así que estamos muy contenidos.

—Le diste un impulso muy grande a tu familia para que también trabajen en redes y crezcan económicamente. ¿Cómo fue esa charla con tu hermana y tus papás?

—A mí me veían hacer videos y al principio nadie quería que los grabe. A mi hermana Johana, que vivía en un monoambiente chiquito y oscuro, le decía: "Grabate. Si querés que la gente te conozca, tiene que ser por como sos, no muestres algo que no sos". Mi motivación siempre fue que si a mí me va bien, quiero que los demás también estén bien. Me sentía culpable si me compraba ropa nueva y ellos no. Le enseñé a grabar y editar a mi hermana y a mis hermanos, porque quería que ellos generen su propia calidad de vida.

—Si pudieras mandarle un mensaje a la Eliana de hace diez años, ¿qué le dirías sobre la mujer, la madre y la comunicadora en la que te convertiste hoy?

— Le diría que todo vale la pena. Que van a hablar al pedo un montón de veces y se va a tener que aguantar un montón de cosas, pero al final vale la pena. Formé la familia que siempre soñé y hasta más. Más allá de lo material o la plata, lo importante es cómo uno se va a dormir feliz. Estaría orgullosa de que haya seguido sin escuchar las burlas, porque lo que más les duele a algunos es que nos mostremos tal como somos y sigamos en la nuestra.

—Y a Pietro y a Carmelita, ¿qué les dirías?

—Que los amo un montón y que son lo mejor que tengo. La mujer que soy hoy es gracias a que soy mamá de ellos; mejoré mucho para ser una buena madre y una buena mujer para ellos.

 
   

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