En su regreso a PH: Podemos hablar, Yanina Latorre dejó por un momento de lado su habitual perfil picante y mediático para hablar de una parte de su historia personal que pocas veces había contado con tanta profundidad: las dificultades que atravesó para ser madre.
La conversación surgió a partir de una pregunta de Carolina “Pampita” Ardohain, quien quiso conocer una faceta diferente de la conductora y le pidió que hablara sobre el nacimiento de sus hijos.
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“Quiero conocer a otra Yanina y me gustaría que me cuente sobre el nacimiento de sus hijos”, le planteó Pampita.
La respuesta llevó a Latorre a recorrer un camino marcado por tratamientos de fertilidad, embarazos que no llegaron a término y momentos de profundo dolor, hasta la llegada de sus hijos, Lola y Dieguito.

“Yo primero soy madre y después persona”
“Ay, qué divina. Yo primero soy madre y después persona”, comenzó diciendo Yanina, dejando en claro el lugar central que sus hijos ocupan en su vida.
“Lo único que me importa en la vida son Lola y Dieguito, es la parte más matriarcal mía. Es lo que me completó y lo que me hizo”, agregó.
Fue entonces cuando contó que la maternidad no llegó fácilmente.
“Yo tuve embarazos duros, porque no podía tener hijos. Me costó mucho tener a Lola. Lola es hija de un tratamiento eterno. Yo hace 32 años que estoy casada, Lola tiene 25, estuvimos siete años sin poder quedar embarazados y haciendo muchos tratamientos”, recordó.
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Yanina contó que perdió cuatro embarazos
Ante la pregunta de Pampita sobre si había atravesado pérdidas de embarazos, Latorre respondió: “Cuatro”.
Y luego relató uno de los episodios más dolorosos de aquellos años.
“Y uno antes de un Boca-River. Estaba de cuatro meses, lo parí en la cama sola y no le avisé a Diego hasta que terminó el partido”, contó.
Pampita quedó impactada ante el relato y le preguntó si había tenido que atravesar sola aquel momento.
“Lo tuve que juntar sola, llamar a mi mamá, a mi papá, un espanto”, recordó Yanina.

La conductora explicó que las pérdidas se sucedieron durante un período en el que también realizaba tratamientos para poder quedar embarazada.
“Perdí muchos embarazos. Hice tratamientos, Lola es hija de tratamiento de fertilidad. Estuve nueve meses en la cama esperando que nazca Lola y me daban 18 inyecciones diarias”, contó.
El embarazo de Lola y el largo tratamiento de fertilidad
Para Yanina, todo aquel proceso estuvo atravesado por un único objetivo: convertirse en madre.
“Lo único que quería era ser madre y que nazca Lola. Después, yo no quería tener más hijos. Sufrí mucho para tenerla, fue un parto difícil y un embarazo muy cuidado”, explicó.
También recordó que en aquel momento los tratamientos de fertilidad eran muy diferentes de los actuales.

“Hoy en día, la fertilidad está más avanzada, hay más herramientas. En ese momento era un peligro, Diego no quería que se entere nadie”, señaló.
Y agregó: “Fue una hija muy buscada y muy querida, por eso no aguanto que la hagan llorar y la cuido, es la luz de mis ojos”.
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“Después de Lola, seguí perdiendo embarazos, siempre sola”
La conductora también reveló que las dificultades no terminaron con el nacimiento de su hija.
“Después de Lola, seguí perdiendo embarazos, siempre sola”, afirmó.
En ese momento, explicó que su vida familiar durante aquellos años estaba muy ligada a la carrera deportiva de Diego Latorre, quien jugaba al fútbol en distintos países.
“Porque, al estar casada con un jugador de fútbol, mi vida no era ni la de Wanda (Nara) ni la de La China (Suárez) y todas las pelotudeces que muestran en Instagram. Mi vida era la de una mujer dedicada a una familia y acompañando a un marido con un talento, que cuando él terminó, nos ocupamos del mío e hicimos cada uno”, relató.

Cómo llegó Dieguito a su vida
La historia de su segundo hijo también estuvo atravesada por la incertidumbre. Yanina contó que, cuando Diego fue transferido de México a Guatemala, comenzó a sospechar que podía estar embarazada.
“No me viene, no me entero, y pasa el tiempo. Dos meses, yo pensaba que lo iba a perder… si perdía todo el tiempo embarazos, para qué le iba a decir. Nos íbamos a ilusionar de que iba a venir un bebé”, recordó.
Pasaron cinco meses hasta que finalmente confirmó el embarazo.
“Yo era muy flaquita, muy chiquitita, y no tenía mucha panza. Me mudo a Guatemala con la bebita de dos años, armo la casa, el jardín y, a los cinco meses, fui al médico y me dijeron que estaba embarazada”, contó.
Y sorprendió con una definición: “Fue el embarazo más corto de mi vida, cuatro meses y nació Dieguito”.
Según explicó, el nacimiento de su segundo hijo fue diferente al de Lola: “Tuve a Lola por tratamiento, que fue duro, y a Dieguito que nació por el sueño de Diego”.
Incluso aseguró recordar exactamente el momento en que concibieron a su hijo: “Sé la noche que concebimos a Dieguito, porque fue la noche que nos despedimos de México, en el sillón de mi casa, antes de irnos a Guatemala. Y sé porque después no lo vi más y tuve el atraso”.
El recuerdo de las pérdidas: “Es operarte, que te saquen todo lo que te queda adentro”
Durante la charla, Yanina también se refirió al impacto físico y emocional que implicaba atravesar una pérdida de embarazo.
“Es operarte, que te saquen todo lo que te queda adentro”, explicó.
Su relato puso en palabras una experiencia que, según contó, atravesó varias veces y muchas veces en soledad.
A la distancia, Latorre reconoció que desarrolló una gran capacidad para sobrellevar situaciones difíciles.
“Tengo mucho cuero. A mí nada me quita el sueño. Me quiero mucho, nada me va a hacer que no trabaje, que no brille, que no la pase bien, que no disfrute mis hijos”, expresó.

“También parí sola a mis dos hijos”
Hacia el final de la conversación, Yanina recordó también cómo fueron los nacimientos de Lola y Dieguito.
“Y también parí sola a mis dos hijos”, contó.
Explicó que, aunque durante aquellos años vivía en el exterior, eligió que sus hijos nacieran en Argentina.
“A la sala entró mi hermana y las dos veces Diego llegó al día después. Tuve parto natural, se me adelantaron y entró Maite. Diego ya conoció a los chicos ya peladitos y divinos”, relató.
Y cerró con una frase que resume buena parte de aquella etapa de su vida: “Venía dos días y yo me quedaba 45 días sola”.
El relato de Yanina permitió conocer una faceta diferente de una mujer acostumbrada a hablar de todo sin filtros: la de una madre que atravesó años de tratamientos, pérdidas y embarazos difíciles hasta lograr formar la familia que siempre había deseado.


