Ser mamá por donación (un camino minado de miedos y mitos)

Estela Chardón, psicóloga perinatal y cofundadora de Concebir, se hizo experta en ayudar a las personas que recorren el camino de la búsqueda de un hijo mediante técnicas de reproducción con gametos donados. En su libro responde las dudas más frecuentes, revela verdades y destierra mitos.

Dulce espera. Foto: Jonathan Borba para Pexels.

¿Qué significa recurrir a la donación ya sea de óvulos, espermatozoides o ambos para poder tener un hijo/a? ¿Qué ocurre con los parecidos y el duelo genético? ¿Cómo se encara el tema con los/las hijos/as, qué pasa cuando crecen y aparecen las preguntas más complejas? A lo largo de su carrera, la Lic. Estela Chardon, psicóloga perinatal y cofundadora de la Asociación Civil Concebir, se enfrentó a estas dudas que le planteaban sus pacientes y por eso pensó en hacer un libro que va por la segunda edición: “Mamá por donación. Formar una familia mediante la donación de óvulos o esperma”.

“Cuando alguien decide transitar el camino de la búsqueda de un hijo/a mediante este tipo de técnica de reproducción asistida, suelen aparecer dudas, ansiedades y temores“, explica la especialista.

La donación de gametos hace posible el embarazo en muchos casos. Foto: Jonathan Borba para Pexels.

“Una de las inquietudes que suelen aparecer tiene que ver con el tema de los parecidos físicos. Esto es algo que trabajo todo el tiempo con personas que me consultan para que puedan manejarlo. Lo primero que hay que hacer es ver por qué les preocupa el parecido físico. Creo que hay que remarcar la importancia de la diversidad, en relación a que tu hijo o hija es una persona nueva, diferente a vos, no es algo tuyo, independientemente de la donación, conceptualmente lo digo. Cuando una se mira desde sí misma, ves que no sos ni tu mamá ni tu papá, no sos igual a ellos, ni pensás igual a ellos, sos una persona diferente y, justamente, el trabajo que se hace a lo largo de la vida es constituirse como un ser humano distinto”, señaló Chardón, quien es madre por donación de óvulos.

“Muchas veces se confunde la conexión genética con el vínculo, y la realidad es que el instinto maternal no existe, es una construcción social en relación al vínculo. Hay que tener en claro que, aunque sea una concepción con tu propio óvulo y esperma, el vínculo se construye día a día y siempre es nuevo, nadie garantiza nada; si la genética garantizara algo, no existirían la violencia o los abusos”, afirmó la autora.

Un punto no menor es la cuestión legal, la importancia de la adecuada inscripción de los/las hijos/as y la forma en que se construye la identidad. Allí se informa que el Código Civil a partir de 2015 reconoce el derecho de todas las personas nacidas por donación de gametos a tener acceso a la información si lo desean en el artículo 564; es algo central, pero no siempre se sabe ni es comprendido al momento de realizar un tratamiento de reproducción.

Ser mamá por donación, otra realidad posible. Foto: Jonathan Borba para Pexels.

La filiación, según el Código Civil, está determinada por la voluntad procreacional, no por lo genético ni por lo biológico. Lo que se expresa en el consentimiento informado es tu voluntad de tener un hijo/a y, por eso, cuando anotás al chico, tenés que presentar en el Registro Civil esos consentimientos que firmaste en el centro de fertilidad, pero la gente no lo sabe. Si los padres no anotan al recién nacido con el consentimiento informado donde consta en qué centro se hizo el tratamiento, la fecha, etc., luego no se sabe dónde pedir la información, que muy probablemente le interese a este niño o niña en la adultez, cuando ellos mismos vayan a ser padres o madres; el derecho a la identidad y a saber el origen es un derecho humano fundamental”, subrayó la Lic. Chardón.

“Hay dudas que van apareciendo cuando se recurre a la donación, entre ellas esto de cómo le voy a hablar a mi hijo/a, al entorno y qué va a pensar la gente; hay que trabajar sobre eso, poder construir la propia historia de forma que pueda ser vivida plenamente, convencido/a de lo que está haciendo, habiendo tomado la decisión de forma responsable y sostenida en el amor que guía el deseo de ampliar la familia“, indicó la Lic. Cecilia Moscuzza, licenciada en Musicoterapia e integrante del Equipo de Psicología y Musicoterapia de Concebir.

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En este sentido, la Lic. Moscuzza señaló que cuando se acompaña a una persona o a una pareja que va a recurrir a estas técnicas, se les brinda información para poder despejar las dudas, ya que –emocionalmente- genera un shock inicial el impacto de recibir un diagnóstico y la noticia de que se tiene que recurrir a la donación de gametos.

“Es necesario hacer un proceso al que llamamos ‘duelo genético’: poder entender que ciertas cosas relativas a la genética no van a poder ser transmitidas a ese hijo, pero hay otras que sí, la idea es desmitificar un poco lo que es la genética, qué cosas se transmiten a través de ella y qué otras a través de la crianza, lo vincular, de esa relación que va a ir forjándose entre la madre, el padre y el hijo”, enfatizó.

Para Ana Claudia Ceballos García, vicepresidenta de Concebir, “es importante sentirse acompañado en este camino y no quedarse solo. Madres solteras, parejas igualitarias y parejas heterosexuales que requieren donación de gametos, entre otros, encuentran pares y hablamos el mismo idioma; lo importante frente a esta posibilidad es no quedarse con la duda, ni con el miedo”.

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