Alejandra Martínez hace malabares para encontrar un espacio en su agenda. Entre las transmisiones de Fórmula 1, el trabajo en Disney+ y su participación en la cobertura de la próxima Copa del Mundo, atraviesa uno de los momentos más intensos -y también más sólidos- de su carrera profesional.
Dueña de una trayectoria construida paso a paso, hoy es uno de los rostros más reconocidos del periodismo deportivo argentino. En las transmisiones de Fórmula 1 se mueve con naturalidad tanto en el estudio como al borde de la pista, integrando un equipo histórico al que logró sumarse y aportar su propia impronta. Y cuando le toca salir a buscar una nota, demuestra la misma perseverancia que la llevó a consolidarse en un medio que durante años fue territorio casi exclusivo de los hombres.

Pulsera metálica y aros colgantes DIVINOS ABALORIOS
Hace apenas unas semanas protagonizó uno de esos momentos que todo periodista atesora. Durante el Gran Premio de Miami, fue la única cronista que logró una breve charla con Lionel Messi, que visitó el paddock junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos. "Cuando dijo que no me había escuchado, pensé: 'Es mi momento'", recuerda entre risas sobre una situación que se volvió viral y que resumió a la perfección una característica que atraviesa toda su carrera: estar ahí, insistir y no bajar los brazos.

Pero el recorrido no fue lineal ni estaba escrito de antemano. Nacida en Córdoba, comenzó estudiando Ciencias Económicas y llegó a Buenos Aires con la ilusión de desarrollarse en el mundo de la publicidad. Sin embargo, el destino la fue acercando al deporte. Tras su paso por la segunda edición de Gran Hermano. Primero a través de la conducción, luego del periodismo deportivo y finalmente del automovilismo, una disciplina que terminó marcando algunos de los capítulos más importantes de su vida profesional.
En esta entrevista con Para Ti, Ale Martínez repasa los desafíos de abrirse camino en un ambiente históricamente machista, habla de la pasión que todavía siente por su trabajo, de la maternidad, de los sacrificios detrás de cada cobertura y de un presente profesional que, después de muchos años de esfuerzo, la encuentra exactamente donde siempre quiso estar.

De encontrar su lugar en la Fórmula 1 a consolidarse en un equipo histórico
¿Cómo es tu presente profesional y cómo estás viviendo todo este momento de furor por la Fórmula 1 y con lo que genera la presencia de Franco Colapinto?
-Estoy muy contenta con este presente porque, para mí, mi trabajo es una pasión. Amo lo que hago y lo disfruto muchísimo. Por eso, cuando la gente me dice: "Uy, estás a full, no tenés tiempo para nada", muchas veces es verdad, pero yo lo disfruto. No me quejo, todo lo contrario. A veces uno trabaja justamente para llegar a estos momentos.
Este es un año muy importante por varios motivos. Por un lado, porque la Fórmula 1 está súper consolidada y porque estamos viviendo un gran presente gracias a Franco Colapinto. Eso también es una gran inyección para nosotros, para el canal y para la señal, con una presencia sudamericana y latina mucho más fuerte.
Además, ya es mi quinto año en Disney+, así que el equipo está completamente amalgamado. Y eso también es muy valioso porque no es fácil entrar en un grupo que venía trabajando desde hacía tantos años. Y menos siendo mujer, algo que también hay que remarcar, porque históricamente muchos deportes fueron ámbitos muy machistas, especialmente el deporte motor.
Entonces, haber encontrado mi lugar, haberme podido posicionar y sentir que también me recibieron bien fue muy importante para mí.
Por otro lado, ¡este es un año mundialista! Así apareció la posibilidad de volver a la TV Pública con Zona Mixta.
Ahí también hay un equipo muy lindo que recién arranca. Salimos todos los días. Es un espacio que combina resumen deportivo, previas y post de los partidos de la Selección Argentina.

-¿Cómo te sentís en este otro ámbito?
-Me encanta. Ya había trabajado en fútbol anteriormente y siempre disfruto hacer cosas vinculadas con la Selección, sobre todo con esta Selección campeona que va a defender el título. Ojalá llegue de la mejor manera.
Va a ser un año difícil, pero siempre miro todo con optimismo. Así que estoy muy contenta con este presente profesional.

- En las transmisiones se nota una gran fluidez entre todo el equipo. Hay muchas cosas que suceden en el momento durante la carrera, pero también se percibe muchísimo trabajo previo, mucha información y una dinámica muy aceitada con tus compañeros. ¿Cuál dirías que es el secreto para lograr ese ritmo de trabajo y transmitirlo al aire?
-Soy bastante obsesiva con la preparación previa, pero en todos los proyectos que encaro. A lo largo de mi carrera me tocó trabajar en deportes muy diferentes: golf, básquet, fútbol y deporte motor, entre otros. Y cada uno requiere una preparación completamente distinta.
Me encanta buscar información y sentirme segura. Para mí, estar informada es la base de la seguridad que después tengo al aire. Además, es la materia prima para poder elaborar un análisis y construir una opinión. Si no tengo ese respaldo periodístico, se me hace muy difícil trabajar.
Y después creo que también fue clave ir de menos a más.
Como te decía antes, entré a un equipo que ya estaba súper consolidado. Entonces, si llegás queriendo ocupar todos los espacios desde el primer día, probablemente no funcione. A mí nunca me gustó manejarme de esa manera. Fui encontrando mi lugar de a poco, ganando confianza y creciendo.

Además, cuando empecé a trabajar en Fórmula 1 claramente ¡no era una experta!
Si bien venía haciendo noticieros deportivos y la categoría siempre aparecía como noticia, generalmente ocupaba un segmento muy pequeño dentro de un informativo. Hoy, con la explosión que generó Franco en nuestro país, la Fórmula 1 tiene una popularidad mucho mayor. Pero hace seis o siete años no era así.
Por eso, cuando me acercaron el proyecto, me encantó el desafío (N. de R: Ale Martínez forma parte del equipo El Show de la F1, por ESPN). Justamente porque implicaba aprender, ponerme a la altura y crecer profesionalmente.
Por suerte se dio de muy buena manera. Y también tuve compañeros muy generosos. Fernando Tornello, por ejemplo, lo fue desde el primer día.
A Cochito (N. de R: Cochito López, ex piloto y co conductor del envío) ya lo conocía y teníamos una relación previa de amistad, así que trabajar con él siempre fue muy cómodo. Después fui conociendo a Juan (Fossaroli), a Albert (Fàbrega) y al resto del equipo. La verdad es que es un grupo hermoso. Este año también se sumó Guille (Guillermina Cardoso), así que seguimos creciendo y ampliando el equipo.

"Cuando empecé, las mujeres éramos un adorno"
-Te abriste paso en el periodismo deposrtivo que hoy, quizá, es más natural ver presencia femenina. Cuando vos arrancaste era menos frecuente. ¿Recordás algún momento en el que hayas sentido afectada en algún sentido incómodo por solo el hecho de ser mujer?
-Sí, porque además el rol de la mujer era diferente.
Cuando yo empecé a trabajar en los medios, las mujeres éramos un adorno. Y de hecho a mí me costaba que me dieran lugar porque yo no quería estar por la carita o por el cuerpo y nada más. Quería participar.
Me pasaba con varios compañeros que les molestaba que fueras capaz, inteligente, que pudieras opinar y desarrollarte.
Entonces me pasó en varias situaciones y me ha tocado trabajar con colegas que, después con el tiempo, una conoce y dice: "No son de los que más aman a las mujeres".
Yo, sin embargo, tengo esta cosa de decir: "A mí no me van a ganar". Entonces era ir de a poco. Y por ahí terminábamos el año y me proponían para otro proyecto o me ofrecían una nueva oportunidad. Ahí decías: "Bueno, listo, me lo gané". Como que se dieron cuenta.
Pero en todo ese proceso hay angustia, frustración. Llegás a tu casa enojada porque no es fácil. No era fácil.

-¿Ves cambios de ese momento al presente?
-Ahora, por supuesto, está todo mucho más abierto. De todas maneras, tampoco es que haya tanto, ¿no? Pero sí hay muchas más posibilidades.
Además, las redes sociales hacen que vos puedas mostrar tu trabajo antes, entonces ya te buscan por lo que hacés.
Por eso, cuando nos invitan a escuelas de periodismo y muchos preguntan: "¿Cómo hiciste?", yo siempre digo que hoy tienen herramientas que cuando yo empecé no existían. No teníamos tantas posibilidades de mostrarnos.
Está buenísimo trabajarlas como si realmente fueran tu propio medio, porque no sabés quién te va a ver del otro lado. Siempre puede haber una persona que vea tu contenido, que le despierte interés y quiera contratarte o darte un espacio.
Pero sí, obvio, me pasaron mil situaciones. Y de hecho todavía pasa. Hay gente que ni siquiera sabe que soy periodista.
-¿Cómo te llevás con los haters?
-En cuanto a los haters, tengo que decir y agradecer que la comunidad que tengo es súper sana y que me acompaña mucho. No recibo demasiados mensajes negativos. Pero nunca falta el que te escribe por privado y te dice: "¿Por qué estarás ahí? Con tantos periodistas que hay...".
Y bueno, pasa eso. Hay un prejuicio de que si sos linda, seguro estás ahí porque no estudiaste o porque alguien te ayudó en el camino.
Ese cuestionamiento, siendo mujer, siempre está. Es un bajón, pero lamentablemente sigue estando.

Entre la maternidad, los sueños y la necesidad de volver a Córdoba
-¿Cómo conjugás tu vida profesional con familia?
-Fueron etapas diferentes. Cuando hacía El Garage, ya había sido mamá de Sofía, que hoy tiene 18 años, y después nació Ben. Nunca me voy a olvidar: empecé el primer año de El Garage, estaba recontenta, y ese mismo año quedé embarazada. Y yo dije: "Ay, no". Porque sabemos que en esa época el embarazo de una mujer no era muy compatible con seguir trabajando. A mí me pasó en los dos embarazos.
De hecho, en El Garage me sorprendió que me dejaran seguir hasta los seis meses de embarazo. Tampoco se me notaba tanto. Pero cuando ya se empezó a notar fue como: "Bueno, no, ya está". No podía seguir haciendo el programa, me reemplazaron y tuve la suerte de que, cuando empezó la temporada siguiente -Ben nació en diciembre y en febrero hacían siempre la apertura nueva-, la periodista que lo estaba haciendo tuvo un problema, viajó o no pudo hacerlo.
Y yo les mandé un mensaje diciendo: "Miren que ya estoy OK, si tengo que volver". Era un programa una vez por semana y pensé: "Bueno, me llevo al bebé". Me podía organizar. Le daba la teta ahí mismo y me acuerdo de haber ido a grabar la apertura con Ben, que tenía apenas dos meses.
Pero bueno, un poco como mujer tenemos que hacer estas cosas, porque si no es imposible.
Con Sofi también me pasó. Me la llevaba a programas; en ese momento hacía programas a la noche. Me llevaban el cochecito, la dejaba al lado mío y yo iba y venía. También a producciones de fotos, porque hasta 2007 seguí trabajando bastante en publicidad, algo que siempre me encantó.

-¿Sos de pedir ayuda?
-Siempre cuento con mi mamá, que cada vez que viajo viene a casa y me banca cuidando a los chicos. Y obviamente mi marido también (N. de R: está casada hace 19 años con Juan Pablo Rossotti, ex piloto de automovilismo) porque siempre estuvo claro que a mí me encanta lo que hago y no quiero dejar de hacerlo.
Independientemente de que uno lo necesite o no, es mi profesión, mi realización. Y es un poco el mensaje que me gusta dejarles a mis hijos. A mi hija, que es mujer, le digo que nadie le diga qué hacer o qué no hacer.
Cuando empezó la universidad este año le dije: "Buscá algo que te guste, que te realice, con lo que te sientas cómoda. Después la vida no sabés por dónde te va a llevar. Pero arrancá por algo que disfrutes".
Y yo sigo disfrutándolo. Siempre digo que el día que no disfrute más, me corro. Me ha pasado en distintas etapas de mi carrera, cuando tomé decisiones de cambiar de rumbo.
Realmente hago esto porque me gusta, sigo sintiendo la misma pasión. Sigo sintiendo los nervios antes de cada transmisión. Por más que me digan: "¿Todavía te pasa?". Sí, siempre están. Si no los sentís, es porque algo no está funcionando.

Hubo etapas más fáciles y otras más difíciles.
Hoy los dos están más grandes, entonces también es más fácil con los viajes de Fórmula 1. Sofía ya está en la universidad, casi súper independiente.
Ben tiene 13 años y, claro, a veces reclama: "Mamá, vos nunca me venís a buscar al colegio". Y cuando te lo dicen, te duele.
Pero intento, en la medida en que puedo. Siempre me pasó lo mismo: trato de compensar. Si un fin de semana no puedo estar, el siguiente hacer algo que a ellos les guste. Lo mismo que pasa con una pareja.
Es tratar de compensar algunas ausencias con tiempos de calidad, priorizarlos en vacaciones, hacer cosas que les gusten. Y así se va llevando.

-¿Y a trabajar te los llevás? ¿O has podido llevarlos alguna vez para que vean lo que hacés?
-Mi marido sí me ha acompañado, porque le encanta. Imaginate que iba a la Fórmula 1 antes de que yo trabajara en ella. Así que sí, ha tenido la oportunidad de acompañarme.
Los chicos no tanto, porque la realidad es que no puedo llevarlos a donde yo trabajo. Si me los llevo, estaríamos en lugares completamente diferentes. Y todavía son chicos para manejarse solos.
Por ejemplo, a Ben lo llevé cuando hice la Copa América. Ahí sí, porque era distinto. Estaba conmigo en la previa y después me ayudaba. Se quedaba ahí, un santo. Me acuerdo de partidos eternos, con postprogramas larguísimos. Caminaba todo el día, con calor, y se la bancaba.
En algunos partidos se quedaba conmigo. Y para la final, como todo fue bastante caótico con la hinchada colombiana, por suerte iban unos compañeritos de él y estuvo con sus amigos.
A mí me encanta, siempre que puedo, llevarlos. Sofi me acompañaba mucho a producciones y demás. Siempre que les guste y que uno pueda acercarlos a un mundo que para otros puede parecer más lejano.

-¿Y sentís que van a seguir con algo parecido a lo que vos hacés?
-No. Sofi, números. Empezó a estudiar Economía Empresarial, así que cero.
Y Ben... es un atorrante todavía. Dice que va a ser jugador de pádel, imaginate. Yo le digo: "Ben, pensá que también vas a tener que estudiar". Pero bueno, todavía no me lo imagino.
También me pasaba con Sofía a los 13 años. No tenía idea para dónde iba a ir. Después empezó el secundario y fue encontrando sola su camino.
Le pregunté: "¿Estás segura?". Y me decía: "Sí, me encanta". Por lo menos hasta ahora está contenta con la carrera que eligió.
Ben es distinto. Le encanta cocinar, es más bohemio. No me lo imagino tan de números como Sofi. Pero no sé todavía con qué me va a salir.

-Ale, ¿qué soñás a nivel profesional de acá en adelante?
-La verdad es que muchas de las cosas que soñé se me fueron dando. Cuando recién arrancaba en el periodismo deportivo pensaba: "Quiero cubrir un Mundial". Y son cosas que fui tildando.
Hoy mi sueño pasa más por seguir creciendo y consolidarme. Por ejemplo, hace tres años que estudio inglés porque para mí era un talón de Aquiles. En Fórmula 1 todo es en inglés.
Si tengo que hacer una pregunta la hago, pero me genera mucha más inseguridad que cualquier otra cosa. Entonces me gustaría seguir evolucionando desde ese lugar.
Y después no sé si puedo soñar mucho más en grande. Quiero que la vida me siga sorprendiendo. Hasta acá no me puedo quejar.
Hubo momentos en los que estaba muy obsesionada con el fútbol, con conseguir determinado espacio, y no se terminaba de dar. Sentía que en algunos lugares no me daban el valor que yo creía que merecía.
Después apareció la posibilidad de trabajar en ESPN y hacerlo desde la Fórmula 1. Lo vi como una puerta de entrada. Y todo lo que vino después jamás lo hubiera imaginado.
Obviamente me gustaría seguir creciendo en el canal. Quizás hacer otra cosa, como SportsCenter, pero sin dejar lo que hago hoy.
Creo que va por ahí. Pero, sobre todo, que sigan las sorpresas.

-¿Y te imaginás explorando otra vertiente del periodismo?
-¡Sí! Conduje junto a Ariel Leiras un noticiero general en IP Noticias. Fue un gran compañero y hoy sigue al frente del noticiero. Un desafío hermoso.... me gustan los desafíos y prepararme para algo distinto.
Hacíamos la primera mañana, de 7 a 9, y además estábamos posicionando un canal completamente nuevo. Fue una gran satisfacción ver cómo la gente nos acompañaba. Porque cuando un canal arranca de cero es una rayita. Y cuando empezás a ver movimiento y audiencia, es muy gratificante.
También me gustan mucho los programas descontracturados. Hoy, por ejemplo, me gustaría participar en un streaming. Empecé también en el panel de Gran Hermano en Telefe y pienso que es una señal donde se hacen muchas cosas distintas.
Y sí, me encantaría seguir creciendo, estar en un canal de aire, hacer noticias o magazines.
Me siento cómoda en esos formatos. En ese sentido no arrugo. Así que sí, me gustaría tener la oportunidad de experimentar y mostrarme desde otro lugar.
-¿Qué hacés para bajar a tierra y estar tranquila?
-Mi principal terapia siempre fue el ejercicio. Me encanta entrenar.
Cuando era más chica corría muchísimo. Después fueron cambiando las tendencias, que correr no es tan bueno, que la fuerza es mejor, y uno va probando.
Yo necesito algo de entrenamiento intenso porque tengo mucha energía. Entonces mezclo yoga, pilates, depende del momento y del tiempo que tenga. Porque mi agenda cambia muchísimo y me cuesta sostener horarios fijos.
También me encanta el tenis y ahora el pádel. Voy alternando según la época.

-¿Tenés equipo para jugar?
-¡Sí! Tenemos un grupo de amigas con el que jugamos los sábados. Nos costó completar el equipo porque las mujeres somos bastante inconstantes. Yo soy una de las primeras. Siempre me dicen: "Vos decís que sí y después nunca podés". Y es verdad, porque entre trabajo y obligaciones a veces se complica.
Pero el deporte siempre fue un gran cable a tierra. Y además hago reiki.
Me hago reiki cada quince días o, si estoy muy cargada, una vez por semana. Es terapéutico para mí. Empecé hace un par de años y me hace súper bien. Es algo que ya adopté y no dejo por nada.
Y después, no olvidarme de dónde vengo. Mis raíces, mi familia, mis amigos.
Siempre que puedo me voy a Córdoba. Cuando tengo un fin de semana libre me escapo para estar con mis amigas, con mis sobrinas. Eso me recarga la batería. A veces siento que necesito esa dosis. Pero bueno, un poco pasa por ahí, con conectar de dónde vengo.
Fotos: Diego García @fotos_diego
Producción y estilismo Gimena Padial @gimmebright
Make up y pelo: Barbara Majnemer para Studio BarMaj @barmaj.studio
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