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Solidaridad en tiempos de cuarentena: quería ayudar y se le ocurrió esta original campaña con barbijos

Patsy Dankelmaier es docente y preocupada por la falta de barbijos, se puso a investigar cómo hacerlos en casa, habló con médicos (si bien no son los homologados, bien usados puede servir como barrera de protección contra el virus), y le pidió ayuda a una amiga que hace voluntariado para saber cómo implementar esta campaña que propone que cada uno haga 20 barbijos para poder llegar a cubrir el faltante. Una historia de solidaridad.
Patsy Dankelmaier con el barbijo que ella misma hace en su casa.

“Si yo puedo hacer 20 barbijos, y le pido a 20 de mis contactos que también hagan 20 barbijos, ya son 400. Y 20 contactos de mis 20 contactos pueden hacer a su vez 8000 barbijos”. Pensando en este cálculo matemático, Patsy Dankelmaier, que es docente de una escuela pública, se puso literalmente en campaña a hacer barbijos desde su casa y a convocar a sus contactos a que también lo hicieran.

Hoy es domingo y Patsy Dankelmaier, junto a su hijo Iván, está en su casa desde temprano haciendo barbijos. “Es para la gente que trabaja en el Polo Obrero de Vicente López y para los docentes que se ocupan de entregar bolsones de comida en los barrios carenciados de San Isidro y Tigre porque no tienen barbijos para trabajar en el día a día”, le cuenta a Para Ti.

“Esta idea surgió porque no hay barbijos. Esta claro que no son los homologados, los oficiales, pero nos asesoramos con varios médicos y una bióloga. Y poniéndole una servilleta, un papel tissu, una carilina, doblado en cuatro, puede aislar el virus. Algo es algo”, dice con entusiasmo Patsy.

Este es el cálculo matemático que sacó Patsy. Y forma parte de los flyers de la campaña.

“La campaña la hacemos con Analía (Analía del Valle Comba) y Alicia (Alicia Maglione), dos mujeres que en realidad no conozco personalmente pero nos contactamos para hacer esto. Yo vivo 5 cuadras de la casa de Alicia. Le comenté a una amiga lo que yo quería hacer y ella a su vez le comentó a otra que tiene una amiga que en su edificio Alicia había puesto un cartelito en el ascensor ofreciendo barbijos hechos por ella. Como ella vive frente al hospital de San Isidro los hacía para llevar allá. Y me contacté con ella y empezamos”, cuenta Patsy.

Patsy a pleno.

“A Analía la tengo en un grupo de whatsapp, tampoco la conozco personalmente. Pero como sabía que ella trabaja con un voluntariado que se llama Brazos que abrazan tal vez podía ayudarme a dar a conocer esto y a ubicar los barbijos para la gente que los necesita. Así que la contacté y ella me ayudó a armar todo, me dio ideas, se puso a hacer barbijos e hizo los flyers”, explica Patsy.

Iván, su hijo, también ayuda.

Su entusiasmo es contagioso: “Es hacer algo desde casa. Todos tenemos nuestra familia, el trabajo, la casa, pero hacer 20 barbijos te lleva sólo una mañana”, asegura. Y cuenta que ella le ofreció a una chica que le llevó un delivery del supermercado y que estaba sin barbijo y a su portero que todos los días viaja dos horas para ir a limpiar el edificio donde ella vive. “Le dí varios al portero para que también reparta en el colectivo en el que viaja. La idea es aunque sea un trabajo de hormigas, cuidarnos entre todos”, dice.

Alicia Maglione es docente jubilada. Ella había puesto un cartelito en el ascensor ofreciendo barbijos.

“La idea es coordinar entre todos el circuito para que personas que tienen permiso para circular puedan retirar los barbijos en cada domicilio y alcanzárselo a la gente que lo necesita”, comenta Patsy. Y agrega: “Claro que vamos a pedirle a la persona que vaya a retirarlos por las casas que facilite la foto de su DNI para pasarlo a cada uno y para que pueda abrir la puerta de su casa sin miedo por una cuestión de seguridad”.

Analía del Valle Comba ayudó con la organización, la logística y la comunicación.

“Lo bueno es que podés usar cualquier tela, si es algodón, mejor por una cuestión de higiene. Lo que realmente hace que te proteja del virus es el papel que va por adentro. El barbijo se puede reusar. La persona que lo usa tiene que tener la precaución de sumarle un papel tissu, una carilina, una servilleta, doblada en cuatro, porque eso es lo que va a aislar. Hay que usar barbijos hecho con friselina de un grosor especial, pero como no hay, una opción para reemplazar es esto. Este barbijo de tela es el sostén del de papel. El papel tissu se cambia frecuentemente. Y todos los días hay que lavar el barbijo. Por ejemplo, en el hospital de San Isidro, usan estos que hacemos nosotros arriba del barbijo de 3M que es re utilizable”.

“Y en eso hacemos mucho hincapié en que este barbijo es una medida de protección más, pero no es cien por ciento seguro. Es una medio más para cuidarse. Y como no hay barbijos de los homologados, estos que hacemos nosotras son mejores a nada. Pero es importante ponerle varias capas de papel tissu y cambiarlo frecuentemente”, advierte Patsy.

“El barbijo es muy simple de hacer. Es un rectángulo, que se hace doble y se cose todo alrededor como si fuera un almohadón. Y se le hacen los tirantes. Con un metro de tela hacés 20 barbijos”, explica Patsy.

Con guantes para hacer los barbijos.

Por su parte, Analía nos comentó que cuando Patsy le mandó por audio su idea de hacer los barbijos, a ella la entusiasmó la pasión que ponía en sus palabras. “Me di cuenta que quería hacerlo, y que le iba a salir. Descubrí fuerza. Me involucré, la ayudé. Hicimos un flyer y avanzamos. Me encantaría que con esta entrega de cariño y de tiempo pudiéramos generar un escudo protector en tantas personas que lo están necesitando”.

Si querés sumarte, el teléfono de Patsy Dankelmaier es 155975 1000, sino el mail es 3millonesdebarbijos@gmail.com

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