Pistacho, almendra y avellana: 3 notas en tendencia en perfumería
 

Pistacho, almendra y avellana: 3 notas que son tendencia en perfumería

Pistacho, almendra y avellana: 3 notas que son tendencia en perfumería
Cremosos, tostados, dulces o con matices verdes: los frutos secos ganan protagonismo en los perfumes y ofrecen distintas maneras de explorar el universo gourmand.
Sole Nardo
Belleza
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Pistacho, almendra y avellana son protagonistas de la perfumería actual. Qué aromas aportan y cómo pueden transformar un perfume.

Un perfume puede recordar a un helado de pistacho, a un dulce de almendras o a una crema de avellanas tostadas. Pero estas notas no siempre se traducen en aromas dulces ni tienen por qué llevar una fragancia hacia el terreno de los postres. El pistacho, la almendra y la avellana ganaron protagonismo en la perfumería por su versatilidad y por las distintas sensaciones que pueden aportar a una composición.

Pistacho: mucho más que un helado

El pistacho suele asociarse con una textura cremosa y un dulzor suave. Junto a vainilla, leche o crema puede recordar a un helado: un aroma redondo, reconfortante y claramente gourmand.

A mí me encanta la nota de pistacho, sobre todo porque no siempre se presenta de la misma manera. También puede mostrar una faceta menos dulce, ligeramente verde y con un matiz salado. Si aparece acompañado de cítricos o flores, la composición puede sentirse más fresca y luminosa. Con maderas y almizcles, en cambio, esa cremosidad se vuelve más discreta y queda cerca de la piel. Por eso, dos perfumes con pistacho pueden dar sensaciones completamente diferentes.

Almendra: suave, amarga o licorosa

La almendra puede oler a crema para la piel, a algo delicadamente empolvado o a un dulce de almendras. Cuando se combina con vainilla y notas lácteas, se vuelve más cremosa y reconfortante. Con flores blancas, maderas y almizcles puede resultar más suave y elegante.

También existe una faceta de almendra amarga, más intensa, que a veces recuerda al carozo de la cereza o a un licor de almendras. Esa cercanía olfativa explica por qué algunos perfumes con almendra pueden hacernos pensar en cerezas, aunque no tengan esa fruta entre sus notas. Si la almendra adquiere un efecto tostado, se vuelve más cálida y profunda.

Los perfumes almendrados me gustan mucho justamente por esa variedad. Algunos tienen un dulzor que abraza; otros son suaves, íntimos y casi parecen fundirse con la piel.

La avellana tiene un carácter más seco y terroso cuando recuerda al fruto crudo. En esa faceta puede aportar un matiz ligeramente verde o amaderado, sin dominar el perfume.

Su cara más reconocible es la tostada: cálida, profunda y golosa. Combinada con chocolate, café, caramelo, vainilla o haba tonka puede evocar una crema de avellanas o un praliné. En una composición floral o amaderada, en cambio, puede funcionar como un acento cálido que aporta profundidad sin llevar todo hacia el lado gourmand.

La gracia de esta tendencia está justamente en su variedad. Un fruto seco puede ser la nota que primero reconocemos o apenas una sensación cremosa y cálida en el fondo. Para saber cómo se siente de verdad, conviene probar el perfume en la piel y darle tiempo: el nombre de una nota despierta una expectativa, pero la combinación con otras notas es la que cuenta la historia.

*Sole Nardo es médica y creadora de contenido especializada en perfumería y comunicación olfativa (@solenardoscents)

Avellana: del fruto crudo a la crema tostada

 
   

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