La Semana de la Moda de Londres volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los escenarios más interesantes del circuito internacional. Del 17 al 21 de septiembre, diseñadores consagrados y nuevas generaciones presentaron sus propuestas primavera-verano 2027, en una edición que combinó experimentación, artesanía y prendas con posibilidades reales de trasladarse al guardarropa cotidiano.
Hubo regresos importantes, como el de McQueen a Londres, además de nuevas colecciones de Burberry, Simone Rocha, Erdem, Paul Costelloe y numerosos talentos emergentes. Y aunque cada diseñador construyó su propio universo, hubo algunas coincidencias capaces de anticipar cómo nos vamos a vestir el próximo verano.
Mirá También

McQueen en la Semana de la Moda de Londres: anticipó las tendencias más audaces del verano 2027
Estas son seis tendencias que Londres acaba de poner en el radar.
1. La falda vuelve a ganar volumen
Todo indica que todavía queda mucho por decir sobre la silueta balloon.

Después de instalarse con fuerza en temporadas anteriores, las faldas y vestidos con ruedos abullonados vuelven para la primavera-verano 2027, esta vez con un trabajo todavía más marcado sobre los materiales y la construcción del volumen.

Simone Rocha y Paul Costelloe fueron algunas de las firmas que recurrieron a esta silueta, confirmando que la falda globo seguirá funcionando como una alternativa a las líneas rectas y minimalistas.
¿La clave para llevarla fuera de la pasarela? Dejar que sea la protagonista. Una falda balloon funciona especialmente bien con remeras ajustadas, camisas simples, musculosas o tejidos livianos, creando un juego de proporciones entre la parte superior más limpia y el volumen inferior.

Y no estará reservada únicamente para vestidos de fiesta. La intención para 2027 es incorporarla también al guardarropa de día.

2. Verde pistacho: el color que promete conquistar el verano
Entre tantos neutros, apareció un tono destinado a iluminar la próxima temporada: el verde pistacho.
La colección de Patrick McDowell fue una de las propuestas que lo llevó a primer plano y lo convirtió en candidato a convertirse en uno de los colores destacados del verano 2027.
Más suave que un verde lima y más luminoso que un oliva, tiene una gran ventaja: puede funcionar tanto como protagonista de un total look como en pequeñas dosis.

Para quienes no se animen a llevarlo de pies a cabeza, alcanza con incorporarlo en una cartera, sandalias, una camisa o un top. Combinado con blanco, crema o beige adquiere un aire delicado; junto a chocolate o negro, en cambio, el contraste se vuelve mucho más sofisticado.

Es además uno de esos colores que inmediatamente aportan sensación de frescura, por lo que tiene todos los ingredientes para convertirse en un favorito de los meses cálidos.
3. Las flores impresas o que salen del estampado y se vuelven 3D
Las flores continuarán siendo protagonistas, pero hay un cambio importante: ya no alcanza solamente con estamparlas.

En Londres aparecieron flores construidas en relieve, aplicadas sobre las prendas y convertidas prácticamente en pequeñas esculturas textiles.

Firmas y diseñadores como Susan Fang, Pauline Dujancourt, Petra Fagerström y Steve O Smith exploraron este recurso, llevando el romanticismo floral hacia un terreno mucho más táctil y teatral.

Se vieron sobre vestidos y prendas, pero la tendencia también tiene mucho potencial en accesorios, carteras y zapatos.

Es una evolución de los apliques florales que vienen apareciendo hace varias temporadas: para el verano 2027, las flores quieren despegarse de la tela y adquirir volumen.

Un recurso perfecto para transformar incluso el diseño más simple.
4. Vuelven las hombreras de los años '80
En el otro extremo del romanticismo aparece una tendencia mucho más fuerte y estructurada: las hombreras XL.

La sastrería sigue siendo fundamental, pero las siluetas relajadas que dominaron durante varias temporadas empiezan a convivir con hombros más definidos, cinturas marcadas y una estética que remite directamente a los años '80.

McQueen fue uno de los ejemplos más contundentes. En su regreso a Londres, Seán McGirr trabajó con la tradición sartorial británica y recuperó construcciones fuertes en los hombros dentro de una colección que mezcló referencias clásicas con la cultura rave londinense.

La buena noticia es que no hace falta trasladar la proporción extrema de la pasarela al día a día.

Un blazer con hombros definidos, usado con jeans, pantalones amplios o incluso una falda midi, alcanza para actualizar un look y darle una silueta mucho más marcada.
5. Rojo intenso: el color que vuelve a dominar el verano

El rojo se perfila como uno de los grandes protagonistas de la primavera-verano 2027. Intenso, energético y con mucha presencia, apareció en pasarela tanto en total looks como en vestidos, sastrería y accesorios, confirmando que seguirá siendo uno de los tonos más poderosos del guardarropa.
Su mayor fortaleza está en que no necesita demasiado para generar impacto. Un vestido rojo de líneas simples, un pantalón sastrero o una camisa en este tono alcanzan para transformar por completo un look.

También funciona muy bien combinado con neutros. Con blanco se vuelve más fresco y veraniego; con negro, más sofisticado; y junto a camel o beige adquiere una elegancia más suave.
Para quienes prefieren incorporarlo de a poco, los accesorios son la mejor puerta de entrada: una cartera, zapatos, anteojos o incluso un labial rojo pueden sumar la tendencia sin necesidad de llevarla de pies a cabeza.
Después de varias temporadas de tonos apagados y paletas naturales, el rojo vuelve a poner sobre la mesa una idea clara: el verano 2027 quiere color, presencia y looks que no pasen inadvertidos.
6. Rayas: el estampado clásico se renueva

Las rayas vuelven a ocupar un lugar central entre las tendencias de primavera-verano 2027, pero esta vez aparecen con una mirada mucho más gráfica y protagonista. Lejos de quedar relegadas al clásico estilo marinero, se llevan en vestidos, camisas, conjuntos y piezas de sastrería con combinaciones de color más audaces.
La novedad está en jugar con la dirección, el ancho y la escala de las líneas. Rayas verticales que estilizan, horizontales que aportan volumen y mezclas de distintas proporciones convierten a este estampado en una herramienta visual dentro del look.
Para llevarlas en el día a día, funcionan muy bien con prendas lisas que equilibren el conjunto. Una camisa rayada con pantalón blanco, una falda estampada con top neutro o un blazer a rayas sobre un look monocromático son fórmulas fáciles y efectivas.
También pueden usarse en total look, especialmente cuando comparten la misma paleta cromática. En ese caso, el resultado se vuelve más moderno y sofisticado.
Versátiles y atemporales, las rayas demuestran una vez más que los clásicos no desaparecen: se reinventan.
Londres anticipa un verano de contrastes
Si algo dejó claro esta Semana de la Moda es que el verano 2027 no tendrá una única estética.
Por un lado aparecen flores tridimensionales, volúmenes globo y colores luminosos; por otro, vuelve una sastrería más fuerte y estructurada. Incluso Burberry combinó para la nueva temporada sus códigos británicos con estampados florales y siluetas más lúdicas, en colaboración con la histórica diseñadora textil Celia Birtwell.
La conclusión es una moda mucho menos rígida: romanticismo y estructura, artesanía y funcionalidad, piezas protagonistas y básicos fáciles de usar.
Y aunque estas colecciones recién llegarán oficialmente con la primavera-verano 2027, Londres ya dejó varias ideas que se pueden empezar a incorporar mucho antes.
Fotos: fotonoticias.

