Apenas tiene 22 años y, de un momento a otro, quedó frente a una realidad devastadora. Sebastián Verón, uno de los hijos de la mujer asesinada en Villa Devoto, habló este viernes en DDM, el programa conducido por Mariana Fabbiani, y puso en palabras parte del dolor, la confusión y las preguntas que atraviesan a una familia después de una tragedia.
Pero hubo algo que atravesó toda su entrevista: la preocupación por sus hermanos, especialmente por la menor, de apenas 8 años, que presenció lo sucedido.
“Estoy tratando de pasar lo mejor posible y que mis hermanos estén bien, con psicólogo, que hagan el duelo lo mejor posible”, contó.
Sebastián tiene otros dos hermanos: un joven de 21 años y la nena de 8. Actualmente, según explicó, ambos permanecen acompañados por sus tíos.
“Mi hermanita es la que vio todo”
Uno de los momentos más dolorosos de la conversación llegó cuando Sebastián confirmó que su hermana menor estaba en la casa y presenció la situación.
Él no se encontraba allí.
“Mi hermano, a las 7 de la mañana, me llamó diciendo que por favor fuera inmediatamente”, recordó.
Cuando llegó, se encontró con su hermana llorando. “En cuanto llegué a la escena, la encontré llorando a mi hermana. Estuve un rato hablándole para que se tranquilizara. Estuve consolando a mis dos hermanos, pero fue bastante difícil”, relató.
Hoy su principal preocupación es tratar de que la pequeña recupere, dentro de lo posible, alguna forma de cotidianeidad. “Estamos tratando de resolver todo lo mejor posible, que mi hermana pueda volver al colegio”, explicó.
“Desde muy chico soy el eslabón entre ellos”
Durante la entrevista, Sebastián habló también de la relación entre sus padres y reveló una frase que refleja el lugar que ocupó durante años dentro de la dinámica familiar. “Desde muy chico soy el eslabón entre ellos”, aseguró.
Según contó, conocía las dificultades que existían en la pareja y en más de una oportunidad había considerado que debían separarse.
“Es algo que tendría que haber parado hace mucho tiempo. Tendrían que haber cortado, yo se los había sugerido en su momento porque ya era una relación que veía...”, expresó.
También reveló que había hablado con su mamá sobre una posible separación. “Por las conversaciones que hemos tenido, mi mamá lo quería dejar a él. Ella me lo había dicho”, afirmó.
Sin embargo, explicó que la pareja no lograba concretar esa ruptura.
“Tuve la sensación de que esto iba a pasar”
Entre las frases más estremecedoras de la entrevista apareció una cargada de culpa retrospectiva. “Tuve la sensación de que esto iba a pasar. Me arrepiento de no haber hecho algo antes. Quizás esto no hubiera pasado”, dijo.
Se trata de una reflexión atravesada por el impacto de las horas posteriores a una tragedia que todavía intenta procesar.
Sebastián contó que nunca había imaginado que su padre pudiera protagonizar una situación de semejante gravedad.
“Nunca lo creí capaz de esto”, sostuvo. Incluso explicó que tenía previsto hablar con él ese mismo día para ayudarlo frente a sus problemas laborales.
“Yo justamente iba a hablar con él para el tema de que dejara donde estaba trabajando y, cualquier cosa, ayudar a buscarle otro trabajo, otro lugar donde trabajar”, recordó.
La última conversación con su mamá
La noche anterior al crimen, Sebastián había hablado con su mamá. La recordó entusiasmada con un nuevo proyecto laboral que estaba por comenzar en Villa Devoto.
“Ella estaba enfocada en abrir el local de Villa Devoto. Estaba muy ilusionada con eso”, contó. Durante la entrevista, además, quiso aclarar diferentes versiones que habían comenzado a circular alrededor de Pitty, mencionada en una carta atribuida a su padre.
Sebastián aseguró que no existía ningún conflicto vinculado al nuevo emprendimiento y explicó que habían recibido una oportunidad para abrir un local bajo franquicia. “Pitty nos dio la oportunidad de abrir el local y darnos la franquicia”, señaló.
Y remarcó: “No había problemas en el local ni nada relacionado con Pitty. Que la mencionen a ella no tiene sentido”.
Qué dijo sobre la situación económica de sus padres
Sebastián también se refirió a los problemas económicos que atravesaba la familia y negó algunas interpretaciones que circularon después de conocerse el contenido de la carta hallada entre las pertenencias de su padre.
“Estaban tratando de salir económicamente. Son tres hijos”, explicó. Y agregó: “Independencia económica nunca hubo. Siempre la plata era para los dos”.
Según su testimonio, era su mamá quien administraba gran parte de la economía cotidiana de la familia.
Sebastián describió a su padre como un hombre afectado por las dificultades económicas y laborales, aunque dejó en claro que nunca imaginó el desenlace que finalmente ocurrió.
“Estoy tratando de entender a mi mamá y a mi papá”
En medio de una entrevista marcada por el shock, Sebastián expresó sentimientos contradictorios respecto de sus padres.
“Estoy tratando de entender a mi mamá y a mi papá. A los dos, a cómo llegaron a este límite”, dijo. Cuando le preguntaron si podría perdonar a su padre, respondió que sí.
“Podría perdonar a mi papá. A los dos podría perdonar”, manifestó, al tiempo que señaló que conoce aspectos de la historia familiar que todavía intenta procesar.
Su respuesta refleja la mirada de un hijo atravesado por una situación extrema y no modifica la investigación judicial ni las responsabilidades que deberá establecer la Justicia.
“Quisiera que los dos estén tranquilos”
Sebastián también habló de qué significaría para él encontrar alguna forma de paz después de lo ocurrido.
“La justicia sería que los dos descansen, que estén tranquilos de tantos problemas, miserias, sacrificios que hicieron por nosotros tres. Quisiera que los dos estén tranquilos”, expresó.
Mientras la investigación continúa, él intenta concentrarse en algo mucho más inmediato: sus hermanos.
Los dos están acompañados por familiares y, según contó, pudieron descansar durante la noche.
Además, la familia enfrenta otro momento especialmente doloroso: todavía deben comunicarle lo sucedido al bisabuelo materno de los chicos.
“Tenemos unos tíos y un abuelo que todavía no sabe. Tengo que hablarle”, reveló.
A sus 22 años, Sebastián quedó en medio de un duelo imposible de dimensionar. Y aunque durante la entrevista intentó encontrar explicaciones para una historia familiar que conocía desde adentro, su prioridad parece estar hoy en otro lugar: sostener a sus hermanos mientras él mismo intenta comprender lo que pasó. “Es duro. La vida es dura”, resumió.

