Gabriela Arias Uriburu habló de Wanda Nara y Mauro Icardi
 

Gabriela Arias Uriburu habló del conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi: "Esto no es de qué nacionalidad son las chicas, sino cuál es su centro de vida"

Gabriela Arias Uriburu habló en SQP sobre la situación que atraviesan Francesca e Isabella y puso el foco en la necesidad de priorizar su bienestar por encima de la disputa entre los adultos. Además, recordó su propia experiencia y explicó por qué considera fundamental que los hijos no queden atrapados en los conflictos de sus padres.
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El conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi volvió a quedar en el centro de la escena por la situación que atraviesan sus hijas, Francesca e Isabella, quienes permanecen en Italia después del robo de sus pasaportes y no pueden regresar a la Argentina, donde está establecido su centro de vida.

En medio de la disputa judicial, Gabriela Arias Uriburu fue consultada en SQP por su propia experiencia y por las similitudes que encuentra con este tipo de conflictos familiares. Hace casi tres décadas, sus tres hijos fueron llevados a Jordania por su padre sin su consentimiento ni conocimiento, una situación que la llevó a atravesar un extenso conflicto judicial.

A partir de aquella experiencia, Gabriela desarrolló un profundo trabajo vinculado con los derechos de los niños y con la necesidad de preservar el vínculo entre los hijos y ambos padres, aun cuando la relación entre los adultos atraviese un conflicto.

Gabriela Arias Uriburu habló del conflicto actual entre Wanda y Mauro por sus hijas.

Por eso, al referirse al caso de Wanda e Icardi, puso el foco en una cuestión que considera fundamental: la protección integral de las niñas y su interés superior.

Gabriela Arias Uriburu destacó la intervención de la Justicia

Durante la entrevista, Gabriela se mostró especialmente enfática al valorar la actuación de la jueza que intervino en la situación.

“Yo sí quiero felicitar a la jueza”, afirmó, y explicó el motivo de su reconocimiento: “Le puso mucho orden a un desborde muy grande”.

Wanda Nara y sus hijas
Wanda Nara y sus hijas en la entrega del Martín Fierro. Ahora están en Italia.

Según su lectura, la magistrada logró poner el foco en las menores y no únicamente en la disputa entre los adultos. “Ella se centró en ver a las niñas”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó uno de los puntos que considera centrales para comprender el conflicto: “El centro de vida de las niñas es Argentina”.

Gabriela explicó que, más allá de la nacionalidad de las menores, lo que debe analizarse es dónde desarrollaron su vida cotidiana.

“Esto no es de qué nacionalidad son las chicas, sino cuál es su centro de vida”, afirmó. Y volvió a remarcar: “El centro de vida es Argentina”.

El pedido de Gabriela a Wanda Nara y Mauro Icardi

Consultada sobre cómo observa el conflicto entre los padres, Gabriela puso el foco en las consecuencias que puede tener para las niñas quedar en medio de una disputa entre adultos.

Es muy poca la gente que mira el interés superior de las niñas, proteger a las niñas, cuidar a las niñas”, señaló.

Icardi dijo que no va a firmar para que las niñas regresen a la Argentina, sino que duplicó la apuesta y afirmó que las inscribirá en un colegio en Italia.

Y agregó: “Las dos niñas están en medio del conflicto de los padres”.

Para Gabriela, el desafío está en que tanto Wanda como Mauro puedan tomar distancia del enfrentamiento y priorizar las necesidades de sus hijas.

“Todavía no tenemos dos padres que han tomado una sabiduría y una madurez de poder salirse de ahí para poner la mente en el interés superior”, reflexionó.

En ese punto, hizo un pedido concreto: “Para mí es un pedido crucial a estos padres que puedan dar un paso al costado y realmente prevalecer en la armonía y el equilibrio que todo niño necesita”.

Su propia historia como madre y la decisión de no trasladar el conflicto a sus hijos

La experiencia personal de Gabriela fue inevitable durante la entrevista. Cuando le preguntaron por las consecuencias que tuvo para sus hijos crecer alejados de ella durante parte de su infancia, explicó que hubo un trabajo personal muy profundo para evitar que el conflicto entre los adultos terminara afectándolos todavía más.

“En nuestra historia hubo un gran trabajo mío personal para no seguir llevando al lugar de los chicos el conflicto nuestro”, contó.

Para Gabriela, cuando un niño queda atrapado entre dos padres enfrentados, puede aparecer un conflicto de pertenencia que condiciona su desarrollo emocional.

“Si ese hijo tiene una parte que quiere ser arrancada, ese chico está todo el tiempo en un conflicto de pertenencia”, explicó.

Gabriela Arias Uriburu con dos de sus tres hijos en el casamiento del menor.

Y advirtió sobre una de las posibles consecuencias: “Va a pasar que en un determinado momento, tal vez en la adolescencia, ese hijo decida no ver a una de las partes, a uno de sus padres y se quede con uno. Eso no le debería estar pasando a ningún hijo”.

“Yo tuve una historia muy difícil con mis padres”

Gabriela también explicó de dónde nació su decisión de trabajar para que su propia historia no se repitiera en sus hijos.

Yo tuve una historia muy difícil con mis padres”, recordó.

Según relató, haber atravesado durante su infancia un divorcio complejo le permitió comprender qué consecuencias puede tener un conflicto familiar sobre los hijos.

Gabriela Arias Uriburu con su hija Zahira en un cumpleaños infantil. Foto IG.
Gabriela Arias Uriburu con su hija Zahira en un cumpleaños infantil. Foto IG.

Es como si mamá y papá me hubieran pasado un manual y es: ‘Hija, esto es lo que no hay que hacer’”, explicó.

Esa experiencia la llevó a desarrollar una manera diferente de acompañar a sus propios hijos durante los años de conflicto.

“Tuve como esa inteligencia emocional de poner un paso al costado y poder, en cada visita, brindarles a los chicos las herramientas para que puedan ellos ir tramitando todos los dolores”, señaló.

Fue, según describió, “un gran trabajo” que realizó durante muchos años.

Hoy, sus tres hijos son adultos y formaron sus propias familias. Gabriela reconoció que, como sucede con cualquier historia familiar compleja, deberán seguir procesando lo vivido durante su infancia, pero destacó algo que considera fundamental. “Los hijos necesitan de la sanidad psicológica, emocional y espiritual”, afirmó.

La preocupación por la exposición de las niñas al conflicto

En otro momento de la entrevista, Gabriela se refirió a un audio de Mauro Icardi que había sido difundido en el marco de la disputa y cuestionó que las menores puedan quedar expuestas a información propia del conflicto entre sus padres.

“Ahí te das cuenta que no hay una inteligencia emocional y que las niñas están teniendo más información de la que deberían y la manera en que se lo dicen”, señaló.

Para Gabriela, el punto central no pasa por determinar quién tiene razón en el enfrentamiento entre los adultos, sino por evitar que Francesca e Isabella queden atrapadas en una disputa que no les corresponde resolver.

Su propia historia la llevó durante décadas a trabajar justamente sobre esa idea: los hijos no deberían tener que elegir entre sus padres ni cargar con los conflictos que pertenecen al mundo adulto.

En ese sentido, su reflexión sobre el caso de Wanda Nara y Mauro Icardi vuelve a poner en primer plano una pregunta que atraviesa toda su trayectoria: cómo lograr que, aun en medio de una separación conflictiva, los adultos puedan preservar el derecho de los niños a mantener un vínculo sano con ambos padres y crecer con la mayor estabilidad emocional posible.

 
   

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