Estás mirando el frente de una casa en el campo y, de repente, emergen un árbol, plantas, ¡más vegetación! que la rodean en un instante. Una mujer atraviesa en un bote el puente sobre el arroyo de un parque, y en una imagen en plano frontal de una cocina, un gato siamés cruza la barra... ¡vivo!
Así son las atmósferas deco, escenas arquitectónicas y paisajes urbanos -encantadores y magnéticos- que crea Camila Bak, arquitecta y artista digital, títulos de una fascinante creadora que crea e inventa micro mundos tan extraordinarios como reales. Y en ese contraste -híbrido y ambigüedad- habitan sus escenografías domésticas y fantásticas.

“Desde que soy chica no paraba de dibujar y pintar y quería estudiar artes visuales. No era muy buena, pero tenía una necesidad constante de plasmar en papeles cosas que me imaginaba”, cuenta a para ti DECO el despertar de su arte, oficio y profesión.
“Cuando tuve que elegir qué estudiar, todos me dijeron que artes visuales no me iba a rendir muy bien económicamente, así que arquitectura fue la que más me cerró”.
El llamado de las artes visuales

Los murales que vio, las esculturas que recorrió y las intervenciones urbanas por las que caminó influyeron en la dirección del camino de su vida –rumbo a la FADU/UBA- un poco más alejada de la artista visual, y en el plan de la arquitecta.
“Mientras estudiaba, trabajé en un estudio. Hacía relevamiento de obra, dibujaba planos, y hasta me daban la libertad de opinar sobre decisiones de diseño -recuerda- Ese trabajo fue una señal de que todo ese mundo de la arquitectura no me copaba tanto”.
Durante la pandemia y sin tantas obras, Cami ofreció al estudio armar piezas gráficas de los proyectos con perspectiva de ser usadas en su página web y las redes sociales. “Fue lo que más disfruté hacer”, asegura.

Y entonces llegó el cuento de la tía... (¡?) O, mejor dicho, la revelación de cómo poner en práctica las palabras que, algunos años atrás, había escuchado atentamente de su tía, una artista visual que llegó a su casa de visita de Corea.
“Tuve una conversación ¡que ella ni la recuerda!, pero para mí fue un detonante de lo que estoy haciendo hoy –afirma- Me dijo: -Lo más importante del artista visual es la parte creativa y la intención que le pone a la obra. Podés crear cuadros realistas hermosos y no transmitir nada. Usá las herramientas y programa disponibles que te da tu carrera de hoy para crear piezas visuales, dibujos o pinturas”.
Atmósferas de decoración y arquitectura que cuentan historias
Y entonces la artista que se había apagado, se encendió. “Hasta antes de esa charla con mi tía yo tenía un rechazo por el arte digital y era de las que pensaba que el arte solo es con un lápiz y un pincel –confiesa- No es que al toque me puse a jugar con Photoshop y otros programas, pero sí me dejo resonando mucho”.
A la experiencia (laboral) en el estudio, la acompañó con una exploración (intencional) de nuevas técnicas, como fotografía en stop motion y collages –con recortes y texturas- en Photoshop. Y empezaron a surgir las primeras combinaciones y composiciones animadas, entre arte, arquitectura y decoración, fusionando modelos 3D de Sketchup con Illustrator y After Effects, más sutiles efectos de sonido.
"De alguna forma, volví a lo que siempre quise ser: una artista visual que mutó a lo digital y con tintes de arquitecta. Y me parece súper nutritivo la mirada de una arquitecta en todo el arte visual”.
¿Será el momento de empezar a definir qué es Camila Bak? Y describir lo que hace. “Creo atmósferas que transmiten y escenas que cuentan historias”, describe ella, que ahora brinda cursos online de representación arquitectónica.
"Armé mi cuenta en Instagram (@arqbak) para poder visibilizar mi trabajo y tener clientes, pero encontré un nicho cuando un par de personas empezaron a preguntar cómo hacía lo que hacía. Me llevó muchísimo tiempo y trabajo armarlos, pero hoy me autosustentan mientras puedo seguir creciendo en lo profesional”.
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El viento ingresa a la cocina por la ventana y ondula la cortina que se mueve al unísono del café cayendo sobre la taza; la señora de enfrente espía en perfecta simetría bajo su lámpara colgante, mientras el gato vigila cómo se seca la ropa colgada en la galería junto a la pileta... que vibra en leves ondulaciones.
Sobre el proceso creativo de sus animaciones arqui y atmósferas deco (inmersivas) ella dice: “En la parte creativa no tengo un único proceso. A veces veo un recorte de una persona y se me ocurre en que contexto quedaría bien y en base a eso armo el collage. O a veces es al revés, veo primero algún espacio y pienso formas en las que se habita, en las que los elementos interactuarían. En cualquiera de los dos casos, cuando ya tengo el primer click de inspo, mi cabeza se va fuerte a una historia”.
Y así empieza a contarla. “La previa antes de arrancar es muy inspiradora y creativa, pero cuando ya arranco a hacer algún collage, se potencian aún mas las ideas. Entro en un trance, muy metida en la historia del espacio. Es un momento muy divertido y me recuerda a cuando no podía parar de dibujar de chica”.

¿Será el momento de seguir disfrutando la obra de Camila Bak imaginando su próximo movimiento? "Soy muy soñadora y tengo muchas ideas de cosas que quiero hacer y que quiero aprender –advierte- Uno sería armar una especie de página web interactiva donde se recorra la historia del diseño y de la arquitectura en visuales animadas. Como si los grandes diseñadores de la historia fuesen clientes y me dijeran ¡hacé el arte que quieras con lo mío! Y después me encantaría tenerlo plasmado en alguna exposición digital”.




