El 2020 fue un año atípico y muy difícil: ¿hay que evitar el balance de fin de año? – Para Ti
 

El 2020 fue un año atípico y muy difícil: ¿hay que evitar el balance de fin de año?

Aunque muchos aseguran que saldremos fortalecidos de esta pandemia, la realidad es que a todos -en mayor o menor medida- el covid, el cuarentena, la pérdida de un ser querido y hasta la depresión por el aislamiento nos afecto. ¿Es mejor evitar evaluar cómo fueron estos últimos 12 meses y esperar 2021 sólo con esperanza?
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Desde tiempos remotos el mundo emocional ha sido siempre una preocupación para los especialistas de las ciencias humanas. Cualquiera sabe, y desea fervientemente, sentirse bien, evitar el dolor y promover acciones congruentes con lo que sentimos.

Por supuesto que, de todas estas manifestaciones afectivo-emocionales, la alegría, la expansión, las ganas de vivir y el optimismo, son las más deseadas y quisiéramos que se queden por nosotros por mucho tiempo. Sin embargo todos sabemos que la vida humana debe pasar por circunstancias dolorosas, críticas (algunas más que otras) que nos provocan dolor.

“En el mejor de los casos, el atravesar situaciones conflictivas, debiera activar estrategias de afrontamiento positivas, que nos permitan atravesar el trauma y salir fortalecidos. Esta feliz alternativa es considerada como una de las más saludables de la especie humana y recibe el nombre de resiliencia”, explica el doctor Walter Ghedín, psiquiatra.

El sujeto resiliente se mostrará optimista, agradecido con la vida, pondrá límites cuando considere necesario y estará abierto a la experiencia con la finalidad de enriquecerse y aprender. Será curioso, emprendedor, cauteloso y audaz, abierto a las relaciones interpersonales sin perderse en ellas; usará la percepción para ampliar su visión del mundo, el pensamiento para aprehenderlo en su magnificencia; no se dejará encorsetar por reglas arbitrarias y luchará desde su filosofía de vida por una vida más justa, en concordancia con el respeto al ser humano o a la naturaleza en general", asegura el especialista.

Tiempo de balance

No será fácil evaluar el 2020 pero, seguramente, algún aprendizaje te quedó de este año tan dificil. Foto: 123rf

Reflexionar sobre lo que nos pasa en nuestro mundo emocional no es una tarea a la que estemos acostumbrados. Es más, si no existen motivos puntuales, se desestima o se posterga para otra ocasión. El vértigo de la vida moderna reduce la percepción de las cosas a la mera utilidad, de esta manera también se restringen los sentimientos, el pensamiento se ciñe a la supervivencia y la vida interpersonal se empobrece.

Siempre que un año se cierra se nos presenta la triple-y a veces ardua tarea- de hacer un balance del año que se aleja, evaluar el presente, y planear el porvenir. Demasiadas cosas para tan pocos días. Sobre todo cuando uno desea relajarse, descansar, dejar las preocupaciones para otra ocasión.

Yo suelo decirle a mis pacientes que dejen el balance de fin de año para el nuevo año. ¿Cómo es esto? En vez de hacerlo ahora, en diciembre, que estamos todos corriendo y organizando las fiestas, un buen momento para abrir la percepción a todo aquello que pasamos por alto a lo largo de año es cuando estamos de vacaciones”, asegura el especialista.

Una nueva propuesta: hagamos el balance en vacaciones

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Las vacaciones son un buen momento para hacer el balance del año que pasó. Foto: 123RF

“Mientras contemplamos un hermoso paisaje, escuchamos música y estamos con gente querida podemos hacer una pequeña pausa para analizar cómo fue el año que pasó y qué esperamos del que acaba de comenzar”, continúa el doctor Ghedín.

“Las vacaciones son el momento perfecto para incentivar la imaginación con la lectura, entregarnos al sexo sin apuros, probar nuevas formas de comunicación en la pareja y disfrutar de todo aquello que, en época laboral, no se nos permite. Todas estas acciones y muchas más, estimulan el mundo emocional”.

 El médico asegura que, antes de sumergirnos en los clásicos “pensamientos automáticos” que guían estos días de cierre de año, nos detengamos a pensar “cómo estamos” con nosotros mismos y con los demás, no para evaluar los objetivos alcanzados, ni reprocharnos por los postergados; sólo para preguntarnos por nuestra humanidad, si estamos siendo congruentes con nuestros deseos más profundos.

"Es un noble compromiso intentar saber si nuestro mundo emocional se ha enriquecido o, por el contrario, se ha convertido en un subordinado de la vida cotidiana.  No dejemos de hacer un balance porque consideramos que el 2020 ha sido un año nefasto. Hasta de lo más negativo se puede sacar un buen aprendiazaje", concluye el psiquiatra.

Asesoró: Doctor Walter Ghedín, psiquiatra y psicoterapeuta.

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