Moda

Las claves para elegir joyas de calidad y que resulten una buena inversión

Una buena pieza de joyería puede levantar por completo un estilismo. Si sabemos elegir, al comprar una joya podemos tener un complemento divino pero también una inversión a futuro.

Soledad Fandiño con una pieza de joyería en su muñeca realizada por Valentina Mander.

La diseñadora de joyas Valentina Mander comparte algunos tips para tener en cuenta y pensar antes de comprar una pieza de joyería. Materiales, calidad y sobre todo diseño son centrales al momento de hacer una inversión.

-¿En qué piezas conviene invertir y por qué?

-En piezas atemporales y de buena calidad, invertir más en diseño. Menos cantidad, más calidad y un consumo responsable. También hay que hacer el siguiente filtro: comprar sólo piezas que te gustaron tanto que no te las vas a quitar.

¿Cómo se puede saber si un accesorio (collar, pulsera, aros) es de buena calidad?

-Los metales nobles como plata, oro, platino son siempre mejores ya que no sufren de corrosión y mantienen sus propiedades en el tiempo. Esto depende de lo que se busque. Primero es mejor tratar directamente con el diseñador, cada intermediario desde que se fabrica hasta que llega a tus manos aumenta su valor. Comprar directo a un diseñador te garantiza mejor precio.

Aros helechos grandes, consíguelos en plata o bañados en oro de Valentina Mander

-¿Y con respecto a la calidad?

-Usualmente cuando se compra en tiendas que fabrican de forma masiva accesorios para poder generar un producto de diseño a un precio competitivo reducen costos en mano de obra y material así que, a pesar de que se ven hermosos apenas los compras, poco tiempo después están hechos añicos y no tienen salvación.

-¿Conviene más tener piezas de oro o plata?

-Si es por un tema de inversión, que con el tiempo conserve el valor o inclusive lo aumente, hay diferentes factores: está el material pero también el diseño. Un ejemplo perfecto son las piezas seriadas de joyería del artista Marx Ernst; si bien son piezas en oro, sumamente difíciles de conseguir, el valor no está vinculado con el material con que están hechas, sino con las personas que las hace y que sean piezas raras.

Llevándolo a moda y sin caer al ejemplo de Ernst existen marcas emblemas del diseño como Chanel cuyos accesorios vintage pueden llegar a costar más con el tiempo que alguno de la nueva colección.

Ahora regresando a la pregunta oro, es un metal que siempre va a tener un precio alto porque su demanda no está sólo vinculada a la joyería por sus propiedades químicas y su conductividad, sino que también es indispensable para muchas industrias además de que cada vez que el mercado de valores se torna inestable es el refugio de las inversiones. Esto sumado a que la demanda es variable y la producción está controlada hacen que hasta ahora aumente de valor. Esto no ocurre con la plata.

Uno gigante y el otro mediano, ambos geniales para levantar cualquier look.

-Si hay que elegir un accesorio para hacer una inversión, ¿en cuál conviene y por qué?

-Aros de diamante: es la pieza clásica que no debe de faltar en el alhajero. Recomiendo buscar inclusive en alguna de las joyerías que manejan piezas antiguas porque, a veces, se consiguen diamantes con unos cortes manuales hermosos, montados en unas bases divinas a un precio muy inferior que unos fabricados actualmente.

-¿Podemos saber cuánto va a valer con el paso del tiempo?

-Si la pieza se piensa como inversión y poder revender en un futuro sin tener pérdida, se debe saber que casi siempre se perderá dos terceras partes de la inversión a menos que sea una pieza de diseño, que el comprador sea un anticuario, joyero o que se trate de un revendedor que decida adquirir no por el material sino por su valor de diseño. Un ejemplo es el aumento de valor de joyas de Cartier del siglo pasado con el estuche en perfectas condiciones y la documentación completa; si eso no es posible, siempre piezas en oro.

-¿Qué pieza es un clásico que nunca pasa de moda?

La banda de matrimonio; es impresionante porque, si bien hay pequeños guiños de diseño que se animan los más audaces, la mayoría de las bandas de matrimonio son tan similares que son difíciles de diferenciar, incluyendo la mía (risas).

Las usamos desde la época del antiguo egipto, las adoptaron los romanos y se fueron sumando la mayoría de las religiones 300 D.C. Igual vale acotar que hasta la Segunda guerra mundial, la mayoría de los hombres no utilizaban la banda de matrimonio como ahora.

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