Algunos dolores que nunca desaparecen. Aprenden a convivir con quienes los atraviesan, transformándose en una ausencia permanente. Para Gustavo Pastorizzo, el asesinato de su hijo Fernando en diciembre de 2017 y en manos de Nahir Galarza, marcó un antes y un después imposible de revertir.

Desde entonces, eligió mantener un perfil bajo. Lejos de los estudios de televisión y de las polémicas que periódicamente vuelven a poner el caso en agenda, se refugió en el trabajo y en los afectos que le permitieron reconstruir, poco a poco, una vida atravesada por la pérdida.

En las últimas horas, en "Puro Show" Marcia "Pochi" Frisciotti reveló detalles de una conversación que mantuvo con él y contó cómo es su presente. Según relató, Gustavo está enfocado principalmente en su trabajo y en Gabriel, el hijo pequeño que nació años después de la tragedia.

Una historia de amor nacida en medio del dolor
Uno de los aspectos más conmovedores de su historia es cómo conoció a la madre de Gabriel.
De acuerdo con el relato compartido por Frisciotti, Gustavo entabló vínculo con una mujer durante las marchas, encuentros y actividades organizadas para pedir justicia por Fernando. En ese contexto, marcado por el duelo y la búsqueda de respuestas, nació una relación que más tarde se convertiría en una nueva familia.

Aunque actualmente ya no estaría en pareja con la madre del niño, ambos comparten el vínculo más importante: Gabriel, quien ocupa hoy un lugar central en la vida de Gustavo.
“Me trae muchos recuerdos a Fernando”
Según contó la panelista, durante la charla Gustavo se emocionó al hablar de su hijo menor.
"Me trae muchos recuerdos a Fernando, es muy parecido. Para mí es un regalo que me dio la vida después de una pérdida tan grande", habría expresado.

Sus palabras reflejan una realidad compleja: la llegada de un nuevo hijo no borra el dolor por la ausencia de Fernando, pero sí le permitió reencontrarse con la esperanza en uno de los momentos más difíciles de su vida.
El vínculo es tan significativo que incluso el nombre del niño guarda una conexión especial con la historia familiar. Según trascendió, el segundo nombre elegido para Gabriel es Fernando, como una forma de homenajear al joven asesinado.
Un padre que elige el silencio
Durante la conversación, Gustavo también dejó en claro que no desea volver a exponerse públicamente cada vez que el caso reaparece en los medios.
De acuerdo con el testimonio difundido por Frisciotti, considera que responder constantemente a las declaraciones de Nahir Galarza implica revivir un dolor que nunca termina de cicatrizar.
Por eso hoy concentra sus energías en otros proyectos personales, entre ellos la escritura de un libro sobre Fernando, una tarea que, según reconoció, le resulta profundamente movilizante.
El recuerdo de Fernando sigue intacto
Más allá del tiempo transcurrido, Fernando continúa muy presente en la memoria de su familia.
Durante la charla, Gustavo recordó aspectos cotidianos de su hijo: su pasión por Boca Juniors, su dedicación al estudio, la cantidad de amigos que tenía y su personalidad tranquila.
Pequeños recuerdos que sobreviven al paso del tiempo y que siguen construyendo la imagen de un joven cuya ausencia marcó para siempre a quienes lo conocieron.
Mientras intenta avanzar y enfocarse en Gabriel, el hijo que define como "un regalo de la vida", Gustavo Pastorizzo continúa transitando el delicado equilibrio entre el duelo y la reconstrucción. Un camino donde el amor por Fernando sigue siendo el motor que sostiene cada paso.

