Este fin de semana se realizó una nueva edición de “El Poder de tu Árbol”, la cumbre virtual que reunió a especialistas internacionales en psicogenealogía, trauma, vínculos y consciencia emocional para reflexionar sobre las huellas invisibles que deja la historia familiar en nuestra vida cotidiana.
El encuentro fue creado y organizado por Sandra Pineda, psicóloga empresarial, psicogenealogista y especialista en mindfulness, compasión y comunicación no violenta, junto a Juan Martín Blanco R, psicólogo clínico, coach de vínculos y especialista en terapia humanista orientada a resultados.
A través de conferencias profundamente movilizantes, los expositores abordaron temas como el lugar dentro del árbol genealógico, las heridas heredadas, el trauma temprano, el vínculo entre hermanos y la necesidad de recuperar el poder personal.
“Cuando estoy en el lugar que me corresponde, puedo crear”
Uno de los momentos más movilizantes de la cumbre llegó con la conferencia de Gloria Sierra Uribe, psicóloga colombiana especializada en psicogenealogía y salud mental. En su ponencia “Mi lugar en el árbol genealógico: raíz de salud y libertad”, habló sobre el impacto emocional de ocupar roles familiares que no nos corresponden.
“Esto tiene consecuencias en cómo amamos y cómo vivimos”, expresó. La especialista explicó cómo muchas personas terminan sosteniendo emocionalmente a sus padres, cargando responsabilidades ajenas o funcionando desde un lugar de “amor ciego” hacia el sistema familiar.
Y dejó una frase que resonó profundamente entre los asistentes: “Cuando estoy en el sitio que me corresponde puedo tener mi espacio de creatividad”.
Para Gloria Sierra, uno de los mayores regalos que una familia puede ofrecer es permitir que cada integrante habite el lugar que verdaderamente le corresponde: ser hijo, madre, pareja, hermano o abuelo sin invertir los roles.
Relaciones sin máscaras
La conferencia de Paula Andrea Gil puso el foco en la manera en que construimos nuestros vínculos. “Nos enseñan a funcionar para los demás, sin considerar lo valiosos que somos”, reflexionó.
A través de herramientas de Access Consciousness, propuso revisar desde qué lugar nos relacionamos y cuánto de nuestras elecciones responde en realidad a automatismos heredados.
“¿Cuánto te permitís ser vos mismo en tus relaciones?”, preguntó. También remarcó la importancia de desarrollar una relación más amorosa con uno mismo y con el propio cuerpo. Porque, según explicó, muchas veces buscamos afuera aquello que primero necesitamos construir internamente.
El vínculo entre hermanos y las heridas invisibles
Diana Paris, especialista en psicogenealogía integrativa, habló sobre el complejo vínculo entre hermanos y cómo muchas rivalidades o tensiones esconden historias familiares más profundas.“El hermano es lo más semejante y lo primero verdaderamente distinto”, definió.
La especialista explicó que el orden de nacimiento suele influir en los roles emocionales dentro de la familia:
- El primero carga con responsabilidades y mandatos del linaje paterno.
- El segundo suele buscar más libertad y romper estructuras.
- El tercero muchas veces sostiene emocionalmente a sus padres.
- El cuarto reinicia la dinámica familiar.
Según Diana Paris, muchos conflictos fraternos no nacen únicamente entre hermanos, sino que reproducen tensiones heredadas de generaciones anteriores.
Recuperar el poder personal
Otro de los ejes más profundos del encuentro fue la charla de Jean Guillaume Salles, terapeuta francés y creador del Método ThOR. Su conferencia abordó cómo muchas personas viven desconectadas de su propio poder debido a memorias familiares atravesadas por el miedo, la culpa, la desvalorización o el abuso.
“Mientras somos inconscientes de la parte de la historia familiar con la que cargamos, honramos la memoria desde el sufrimiento repitiendo el drama”, afirmó.
Y propuso una mirada diferente sobre los ancestros y las heridas heredadas: “Muchas veces los ancestros no nos transmiten un castigo, sino un pedido. Ellos no pudieron resolver ciertas cosas y nosotros, que hoy tenemos más recursos, sí podemos hacerlo”.
También dejó una frase que rápidamente se volvió una de las más compartidas de la jornada:“Soy divinamente imperfecto”.
El cuerpo también guarda memoria
Uno de los cierres más sensibles estuvo a cargo del psicólogo y psicoanalista Eduardo Horacio Grecco, referente internacional en trauma temprano y lectura emocional del cuerpo.
En su exposición sobre “Consuelo materno y trauma temprano”, habló sobre cómo los primeros meses de vida —incluso desde el embarazo— impactan profundamente en la construcción emocional y psíquica de una persona.
“El padecer humano es a menudo un intento del alma por adaptarse a aquello que no fue satisfecho en el inicio de la vida”, expresó.
Grecco propuso mirar el sufrimiento no como una falla individual, sino como una forma de adaptación frente a necesidades emocionales tempranas que no encontraron respuesta.
También dejó una mirada profundamente simbólica sobre el cuerpo y la herencia emocional: “La familia está en el cuerpo: los órganos, vísceras y glándulas son hogares de los personajes familiares”.
Volver a uno mismo
La cumbre también contó con la participación de Sanjog Kaur, referente en Indagación Compasiva, quien invitó a desarrollar una mirada más amorosa hacia uno mismo.
“Ser compasivo es volver a uno”, expresó. Entre pausas, ejercicios y momentos de introspección, propuso una pregunta simple pero poderosa: “¿Qué necesito en este momento? ¿Qué es auténtico en mí?”

