La menopausia trae cambios físicos y emocionales de los que hoy se habla cada vez más. Sofocos, alteraciones del sueño, cambios en la piel o en el metabolismo suelen estar entre los síntomas más conocidos. Sin embargo, existe una señal silenciosa que muchas mujeres no asocian con esta etapa y que puede alterar profundamente el bienestar diario: el ojo seco.
Aunque muchas veces se relaciona con el uso de pantallas, el cansancio o el estrés, puede tratarse de una enfermedad ocular crónica vinculada directamente con los cambios hormonales propios de la menopausia.
“Se trata de una enfermedad multifactorial que se produce cuando hay una alteración en la cantidad o en la calidad de la lágrima. Esto genera inestabilidad en la superficie ocular, inflamación y, en algunos casos, daño”, explica la Dra. Paula Albera.
Por qué el ojo seco aumenta durante la menopausia
Durante esta etapa disminuyen los niveles de estrógenos y andrógenos, hormonas fundamentales para el correcto funcionamiento de las glándulas que producen la lágrima.
Por un lado, las glándulas lagrimales producen el componente acuoso que hidrata el ojo. Por otro, las glándulas de Meibomio generan la capa lipídica que evita que esa lágrima se evapore demasiado rápido.
Cuando este equilibrio hormonal cambia, la película lagrimal pierde estabilidad y el ojo queda más expuesto a la inflamación.

Los síntomas que muchas mujeres suelen ignorar
El ojo seco puede manifestarse de distintas maneras y muchas veces se confunde con fatiga visual.
Entre los síntomas más frecuentes están:
- Ardor e irritación
- Sensación de arenilla o cuerpo extraño
- Sensibilidad a la luz
- Visión borrosa
- Cansancio visual
- Lagrimeo excesivo
“Muchas pacientes consultan tarde porque creen que es algo normal o pasajero. Pero cuando no se trata, puede cronificarse y afectar significativamente el bienestar diario”, advierte Albera.
Qué factores pueden empeorarlo
Además del componente hormonal, hay hábitos cotidianos que pueden intensificar los síntomas:
- Uso prolongado de pantallas
- Aire acondicionado o calefacción
- Exposición al viento o contaminación
- Uso de lentes de contacto
- Algunos medicamentos
Cómo se trata el ojo seco durante la menopausia
Aunque se trata de una condición crónica, hoy existen tratamientos que permiten controlarla y mejorar notablemente la calidad de vida.
Las opciones más frecuentes incluyen:
- Lágrimas artificiales sin conservantes
- Geles lubricantes
- Tratamientos antiinflamatorios tópicos
- Luz Pulsada Intensa
- Tapones lagrimales para reducir la evaporación
“La clave está en realizar un diagnóstico adecuado y diseñar un tratamiento personalizado según la causa”, concluye la especialista.
Un síntoma frecuente que todavía está subdiagnosticado

A pesar de su alta prevalencia, el ojo seco sigue siendo una condición poco reconocida durante la menopausia. Muchas mujeres lo naturalizan o lo atribuyen simplemente al ritmo de vida.
Sin embargo, identificarlo a tiempo puede hacer una gran diferencia en la calidad de vida, el descanso visual y el bienestar cotidiano.
Fuente: Dra. Paula Albera, MN 130273. Médica especializada en oftalmología por la Facultad de Medicina de la UBA. Es Miembro del Comité Directivo de la Sociedad Argentina de Superficie Ocular (SASO) y disertante en numerosos cursos, jornadas y congresos de oftalmología.


