El aroma a café recién hecho invade la cocina mientras el budín se termina de hornear. Al cortarlo, la miga se ve húmeda, salpicada de nueces, y arriba el frosting suma una capa suave que se funde apenas lo tocás. Es de esas recetas que acompañan una merienda tranquila o ese momento del día en el que necesitás algo rico, simple y con carácter.
Ingredientes
Para el budín (rinde aproximadamente 12 porciones):
- 2 tazas de harina
- 1 taza de azúcar morena
- 3 huevos
- 1/2 taza de mantequilla derretida
- 1/2 taza de café fuerte recién hecho
- 1/4 taza de leche
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de vainilla
- 1 taza de nueces picadas
Para el frosting:
- 1/2 taza de mantequilla ablandada
- 2 tazas de azúcar impalpable
- 1/4 taza de café fuerte
- 1 cucharadita de vainilla
Preparación paso a paso
Paso 1
Precalentá el horno a 175°C y prepará un molde tipo budín engrasándolo y enharinándolo. Este paso es clave para que después puedas desmoldarlo sin problemas y conservar esa textura pareja.
Paso 2
En un bowl, mezclá los ingredientes secos: harina, azúcar morena, polvo para hornear, bicarbonato y sal. En otro recipiente, batí los huevos con la mantequilla derretida, el café, la leche y la vainilla hasta que todo quede bien integrado. Uní ambas preparaciones y mezclá hasta lograr una masa homogénea. Sumá las nueces picadas y distribuílas bien.
Paso 3
Volcá la mezcla en el molde y llevá al horno durante 45 a 50 minutos. Vas a notar que la superficie se dora y, al pinchar el centro, el palillo sale limpio. Dejalo reposar unos minutos antes de desmoldar y pasalo a una rejilla para que se enfríe completamente.
Paso 4
Para el frosting, batí la mantequilla con el azúcar impalpable, el café y la vainilla hasta obtener una textura cremosa y suave. Cuando el budín esté frío, cubrilo de manera pareja. Ese contraste entre la miga húmeda y la capa cremosa es lo que termina de definir la receta.
Tips y variaciones
- Si buscás un sabor más intenso, podés usar café tipo espresso.
- Dejar reposar el budín unas horas (o de un día para el otro) hace que los sabores se integren aún más.
- Podés conservarlo en heladera hasta por 5 días, manteniendo su humedad y textura.


