Juliana Awada volvió a marcar tendencia —esta vez, desde el deporte. En sus redes, mostró parte de su rutina de natación y hubo un detalle que no pasó desapercibido: estaba usando aletas, también conocidas como “patas de rana”.
Lejos de ser solo un accesorio de entrenamiento profesional, cada vez más personas las incorporan por sus beneficios reales en el agua. Y no, no se trata solo de nadar más rápido.
Por qué nadar con aletas cambia todo
Sumar aletas transforma completamente la experiencia en la pileta. Funcionan como una herramienta técnica y de fortalecimiento que permite mejorar la postura, optimizar el movimiento y trabajar el cuerpo de forma más integral.

Uno de los mayores aportes está en cómo impactan en la posición del cuerpo dentro del agua. Las aletas ayudan a mantener las piernas y las caderas más elevadas, lo que reduce la resistencia y hace que el nado sea más fluido.
Además:
- Favorecen una patada más ordenada y eficiente
- Evitan movimientos incorrectos, como la “patada en tijera”
- Permiten concentrarte mejor en la brazada y la respiración
El resultado: un nado más limpio, más consciente y más efectivo.
Trabajan el cuerpo como un entrenamiento de fuerza
Aunque no lo parezca, usar aletas también implica un trabajo muscular importante. El agua ofrece más resistencia, y eso hace que cada movimiento tenga mayor impacto:
- Fortalecen piernas (cuádriceps, glúteos, gemelos)
- Exigen más a los músculos posteriores
- Activan zonas que muchas veces no se trabajan en entrenamientos tradicionales
Es como sumar “peso” al ejercicio, pero sin salir del agua.
Mejoran la resistencia (sin agotarte de más)
Otro punto clave: permiten sostener el entrenamiento durante más tiempo sin sentir un agotamiento extremo.
Al darte mayor propulsión:
- Podés nadar más distancia
- Mantenés un ritmo más constante
- Recuperás mejor después de series intensas
Esto impacta directamente en la capacidad cardiovascular y en la resistencia general.
También el uso de aletas obliga a extender más el pie en cada patada, lo que mejora progresivamente la movilidad del tobillo. Y esto no es menor: una buena flexibilidad en esa zona es clave para lograr una patada potente y eficiente.

Qué tipo de aletas elegir
No todas son iguales, y elegir bien hace la diferencia:
- Aletas cortas: ideales para mejorar técnica y mantener un ritmo similar al nado real
- Aletas largas: aportan más impulso, pero requieren control para no alterar demasiado la patada
Si estás empezando, las cortas suelen ser la mejor opción.
Lo que tenés que tener en cuenta antes de usarlas
Hay algunos cuidados importantes:
- Evitar su uso en estilo pecho (braza)
- Usarlas con técnica correcta para no sobrecargar las articulaciones
- Consultar con un profesional si tenés lesiones en rodillas o tobillos
Como todo entrenamiento, la clave está en el equilibrio.
Por qué este hábito se volvió tendencia
Lo que mostró Juliana Awada no es casual.
Hoy, el bienestar apunta a entrenamientos más inteligentes, donde no se trata solo de exigirse más, sino de entrenar mejor.
Y las aletas resumen perfecto esa idea: más técnica, más conciencia corporal y mejores resultados.


