Si hay un clásico que nunca falla y siempre vuelve con fuerza, es la tarta de manzana. Pero esta vez, la versión que conquista es más simple, descontracturada y con un aire francés irresistible: la tarta rústica tipo galette. Ideal para quienes buscan algo rico sin complicarse demasiado, esta receta combina pocos ingredientes, mucho sabor y una estética imperfecta que la hace aún más atractiva.
La galette es una preparación de origen francés que se caracteriza por su forma libre. A diferencia de las tartas tradicionales, no necesita molde ni prolijidad extrema. La masa se estira, se rellena y se pliega sobre sí misma, dejando el centro al descubierto. El resultado: una tarta casera, rústica y con ese encanto de panadería artesanal.

Ingredientes:
Para la masa:
- 200 g de harina
- 100 g de manteca fría
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 huevo
- 1 pizca de sal
Para el relleno:
- 3 manzanas
- 3 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de canela
- Jugo de medio limón
- 1 cucharada de manteca
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Preparación:
Primero, hay que preparar la masa mezclando la harina con el azúcar y la sal. Luego se incorpora la manteca fría hasta lograr una textura arenosa y, finalmente, el huevo para unir todo. Una vez formada, se deja descansar en la heladera durante al menos 30 minutos.
Mientras tanto, se cortan las manzanas en láminas finas y se mezclan con azúcar, canela y limón, logrando un relleno aromático y equilibrado.
Luego llega el momento más simple: se estira la masa, se colocan las manzanas en el centro y se doblan los bordes hacia adentro de forma irregular, sin cubrir completamente el relleno.
Antes de llevar al horno, se agregan pequeños trozos de manteca por encima.
Se cocina a 180°C durante 35 a 40 minutos, hasta que la masa esté dorada y las manzanas tiernas.
Tip de experto:
Para darle un acabado brillante, se puede pincelar con un poco de miel o mermelada.

