Los festejos por el 59° cumpleaños del Rey Guillermo volvieron a teñir de naranja las calles neerlandesas, pero este año el escenario tuvo una mística especial. La familia real se trasladó a Dokkum, una histórica localidad del norte rodeada de murallas del siglo XVI que sirvió como el telón de fondo perfecto para una jornada de cercanía y tradición.
Sin embargo, entre la institucionalidad de la corona, hubo una figura que rompió el molde: la ,Alexia de los Países Bajos, la segunda hija de la reina Máxima. Mientras Dokkum desplegaba su legado medieval, la joven princesa demostró por qué es considerada la "it-girl" de la familia Orange, con un estilismo que fusionó el minimalismo moderno con accesorios de culto.
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Minimalismo "cool": el vestido de Helsa Studio

Alexia dio cátedra de estilo joven al elegir a Helsa Studio, la firma creada por la supermodelo sueca Elsa Hosk. Se trató de un vestido de punto en tono neutro que abraza la estética escandinava: líneas puras, comodidad absoluta y una sofisticación que no necesita esfuerzo. Esta elección no es azarosa; posiciona a la princesa como una consumidora atenta a las marcas que hoy dominan el street style global.
Los accesorios: artesanía y poder

Para elevar la apuesta en una ciudad con tanta historia, Alexia sumó piezas clave que son objeto de deseo:
- Clutch de Sarah’s Bag: Un diseño artesanal que aportó la nota de textura y originalidad. La marca libanesa, conocida por su impacto social y su trabajo manual, es una de las favoritas de las expertas en moda por su singularidad.
- Botas Gianvito Rossi: Para caminar las calles empedradas de Dokkum, Alexia dejó de lado los zapatos clásicos y optó por unas botas de caña alta de Gianvito Rossi. Un calzado con carácter que aportó fuerza y modernidad a su silueta.
Belleza natural: el "pelo" como protagonista
Fiel a su estilo fresco, la princesa llevó el pelo suelto con ondas muy suaves y naturales, un sello que comparte con su madre, la Reina Máxima, pero con un aire mucho más relajado. El maquillaje fue casi imperceptible, resaltando la luminosidad de su piel y manteniendo la armonía con la paleta tranquila de su outfit.
En una jornada donde la familia real —incluyendo a Amalia, Ariane y los príncipes Constantijn y Laurentien— se mostró más cercana que nunca, Alexia logró lo que pocas: respetar la investidura real sin perder un ápice de su identidad fashionista.

