La Met Gala 2026 volvió a confirmar por qué es la noche más importante de la moda, y Olivia Wilde fue una de las figuras que mejor interpretó el espíritu de esta edición. Bajo el dress code “Costume Art”, la actriz apostó por un look conceptual que combinó elegancia, estructura y dramatismo.
Para este importante evento, eligió un diseño de Thom Browne, reconocido por su enfoque arquitectónico y su capacidad para transformar la sastrería en piezas casi escultóricas. Y esta vez no fue la excepción.
Esta pieza se construyó a partir de un cuerpo negro entallado, de líneas limpias y escote off shoulder, que contrastó con una falda voluminosa en blanco. Pero el verdadero protagonista fue una especie de armazón visible, con varillas en tono cuero que parecían sostener la pieza como si fuera una obra en proceso.
Detrás del estilismo estuvo Karla Welch, quien apostó por dejar que el diseño hablara por sí solo. El beauty look acompañó con un aire natural: cabello suelto con ondas suaves y maquillaje neutro, reforzando esa idea de sofisticación sin esfuerzo. El resultado fue un look que jugó con la estructura y el dramatismo.

Más allá del impacto visual, el look de Olivia Wilde funcionó como una declaración: la moda no solo se lleva, también se interpreta. En una noche donde cada outfit busca contar una historia, su elección logró destacarse sin necesidad de exagerar.



