La última vez que se vio a Mette-Marit en público, el pasado 17 de mayo, una cánula nasal conectada a un dispositivo de oxígeno evidenciaba hasta qué punto había avanzado la enfermedad que padece desde hace años. Apenas semanas después, la princesa heredera de Noruega fue sometida a un trasplante de pulmón, una operación tan delicada como necesaria.
Cuatro días después de la intervención, que resultó exitosa, comenzaron a conocerse detalles sobre su recuperación y las primeras reacciones de la familia real noruega, que atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años.
La reina Sonia celebró el éxito del trasplante
Mientras inauguraba una exposición de arte en la galería Bi-Z, en la ciudad de Kristiansand, la reina Sonia fue consultada por el diario regional Faedrelandsvennen sobre el estado de salud de su nuera.
"Es sencillamente fantástico. Es fantástico que haya salido tan bien", respondió con alivio la esposa del rey Harald, reflejando el sentir de toda la familia real.
Qué se sabe sobre la recuperación de Mette-Marit
La princesa heredera, de 52 años, permanecerá hospitalizada durante varias semanas más, algo habitual en pacientes recientemente trasplantados.
"Estamos encantados de que todo haya progresado bien hasta ahora", declaró Are Holm, especialista en pulmón del hospital, a través de un comunicado difundido por el Palacio Real.
El médico recordó que el período posterior a un trasplante es especialmente delicado y explicó que los pacientes deben recibir medicación inmunosupresora de por vida para evitar el rechazo del órgano.
El príncipe Haakon, por su parte, modificó su agenda oficial para acompañar a su esposa durante esta etapa.
Una enfermedad que había empeorado en los últimos meses
Mette-Marit fue diagnosticada en 2018 con una forma poco frecuente de fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que provoca un deterioro progresivo de la capacidad respiratoria.
Con el paso del tiempo, la esposa del heredero al trono fue reduciendo notablemente sus compromisos oficiales. A principios de este año, Are Holm había advertido que el deterioro de su estado era significativo y "peligroso".
En sus últimas apariciones públicas, la princesa ya necesitaba oxígeno suplementario. El Palacio de Noruega anunció entonces que había sido incluida en la lista de espera para un trasplante apenas doce días antes de la operación.
"Siempre damos prioridad a los más enfermos", explicó Holm en ese momento.
Un alivio para la familia real noruega
El historiador y comentarista de la realeza Ole-Jørgen Schulsrud-Hansen calificó la intervención como "una noticia muy positiva para la familia real noruega y el Reino de Noruega".
"Este era uno de los obstáculos más serios en el camino hacia una mejor salud para la princesa heredera, y creo que muchas personas están aliviadas de que el trasplante haya sido exitoso", señaló.
La recuperación será larga y requerirá un seguimiento médico constante, pero el éxito de la cirugía representa una nueva esperanza para Mette-Marit, que está casada con el príncipe Haakon desde 2001 y es una de las figuras más queridas de la monarquía noruega.

