La historia de Alida Azabal Martín dio la vuelta al mundo después de que su mamá, Virginia, compartiera un video en redes sociales. Allí cuenta que a su hija le aprobaron la eutanasia en noviembre de 2025, pero que decidió esperar un poco más para cumplir dos deseos que tiene desde hace años: nadar con leones marinos y conocer el Oceanogràfic de Valencia.
Detrás de esa decisión hay una realidad muy dura. Alida convive con dos enfermedades genéticas muy poco frecuentes que no tienen cura y que, con el paso de los años, fueron deteriorando su salud hasta llevarla a depender por completo de otras personas para las tareas de todos los días.
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Alida, que vive en Rincón de la Victoria, en Málaga, tiene una enfermedad mitocondrial neurodegenerativa y el síndrome de Aicardi-Goutières. Son dos patologías poco frecuentes, de origen genético, que afectan al sistema nervioso y no tienen tratamiento capaz de frenar su avance.
Aunque se trata de enfermedades diferentes, ambas terminan afectando funciones esenciales del organismo y pueden provocar un deterioro progresivo de la movilidad, la comunicación y la autonomía.
En el caso de Alida, esa combinación fue haciendo que su estado de salud empeorara con los años hasta llegar a una situación de sufrimiento permanente.
Qué síntomas provocan estas enfermedades
La enfermedad mitocondrial neurodegenerativa afecta a las mitocondrias, las estructuras encargadas de producir la energía que necesitan las células para funcionar. Cuando ese mecanismo falla, los órganos que más energía consumen, como el cerebro y los músculos, empiezan a verse afectados.
Entre los síntomas que puede provocar están la debilidad muscular progresiva, la pérdida de movilidad, la fatiga extrema, el dolor crónico, las dificultades para hablar y tragar, los problemas respiratorios y el deterioro neurológico.
Por otro lado, el síndrome de Aicardi-Goutières hace que el sistema inmunitario ataque por error al propio cerebro. Esa inflamación puede causar daños permanentes en el sistema nervioso y derivar en discapacidad intelectual, convulsiones, rigidez muscular, trastornos del movimiento y tetraparesia, además de otras complicaciones neurológicas.
No todas las personas desarrollan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. En el caso de Alida, ambas enfermedades actúan al mismo tiempo, lo que explica el profundo deterioro que sufrió con el paso de los años.
Cómo fue avanzando la enfermedad en Alida
Según contó su mamá, Virginia, hoy Alida vive con dolor crónico, problemas respiratorios, tetraparesia, desnutrición y una dependencia total para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Además, está con cuidados paliativos desde octubre de 2024.
La enfermedad también le dificulta hablar y expresarse con fluidez, por eso es su mamá quien hoy pone la voz en los videos que comparten en redes sociales.
Virginia recordó uno de los momentos más críticos que atravesaron. "Hace dos años querían sedarla, porque no podía comer y pesaba solo 20 kilos, pero yo no estaba preparada para sedarla, y justo empezó a comer un poquito y se recuperó", contó.
Fue durante una de las visitas médicas a su casa cuando Alida empezó a pensar en pedir la eutanasia. Después de años conviviendo con el avance de la enfermedad, llegó a decir: "Ya no puedo más".
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A Alida le aprobaron la eutanasia en noviembre de 2025 debido al cuadro irreversible que atraviesa. Sin embargo, todavía no puso una fecha.
Antes quiere cumplir dos sueños que conserva desde hace años. El primero es nadar con leones marinos en la Fundación Río Safari de Elche. El segundo, visitar el Oceanogràfic de Valencia junto a su mamá.
Para poder hacer esos viajes, Virginia lanzó un pedido de ayuda en redes sociales. "No son deseos muy caros, pero no podemos hacerlo. Pido vuestra ayuda, vuestra colaboración y entre todos seguro que lo conseguimos para que mi niña, cuando cumpla sus deseos, se pueda ir tranquila", expresó.
Virginia también contó que desde que Alida era chica fue anotando en una lista más de 50 sueños que quería cumplir. Algunos son muy sencillos y otros incluyen conocer a personas que admira, como el actor Mario Casas. Hoy, sin embargo, la prioridad es otra: poder hacer esos dos viajes antes de despedirse.
Mientras el pedido de ayuda sigue circulando por las redes sociales, madre e hija esperan reunir el dinero para concretar esos dos últimos deseos. Detrás de la historia que conmovió a miles de personas hay años de convivencia con dos enfermedades incurables que cambiaron por completo la vida de Alida y la llevaron a tomar una de las decisiones más difíciles.

