Horas antes del encuentro contra Alemania en el Mundial, el argentino Gustavo Alfaro había recibido una feroz crítica sobre su carrera. "Es un personaje que no sabe nada de fútbol, él lo único que sabe es hablar", había lanzado el ex futbolista paraguayo José Luis Chilavert. A pesar de la polémica, el director técnico se mantuvo firme y logró lo impensado: llevar a su equipo a octavos de final.
A los 63 años, Alfaro está al frente de la Albirroja y tiene apoyo de su "Tridente", como él lo llama. Lo acompaña su esposa Daniela Pignolo y sus hijas Agustina y Josefina. Las tres son un pilar fundamental para el entrenador que enfrenta hoy en día uno de los desafíos más importantes de su vida.
Casados hace más de treinta años, el matrimonio se mantiene unido gracias al romanticismo. Según reveló Pignolo en varias entrevistas, el hombre la conquistó con canciones de Serrat y largas cartas, a la antigua. Daniela es docente de Contabilidad y Economía y acompaña en cada partido a la selección paraguaya.

“Siempre digo que no me alcanzaría todo el cemento del mundo para hacerle un monumento a mi esposa, por todo lo que me bancó. Sin el apoyo de mi familia hubiera sido imposible lograr todo lo que logré”, contó " El Profe"Alfaro en una conferencia de prensa.
Por otra parte, sus hijas también están al pie del cañón, pendiente de los pasos de la selección paraguaya. A pesar del bajo perfil, ambas suelen acompañar a su padre en los partidos más importantes. Durante el Mundial de Qatar 2022 estuvieron presentes alentándolo cuando dirigía a Ecuador y también viajaron para apoyarlo en distintos desafíos internacionales.
De hecho, su hija menor que vive y trabaja en Francia, dejó sus cuestiones personales de lado para alentarlo durante la clasificación al Mundial 2026. En su libro "El cazador de utopías imposibles", Alfaro destaca el rol de su familia con una frase que lo dice todo: "A mi tridente: Dani, Agus y Jose, luz de mis ojos, razón de mi lucha. Amores de mi vida".

Con una extensa trayectoria en clubes como Boca Juniors, San Lorenzo, Arsenal, Huracán y Gimnasia, además de sus pasos por las selecciones de Ecuador, Costa Rica y ahora Paraguay, Gustavo Alfaro encontró en su familia el respaldo permanente para afrontar cada desafío. Lejos de los flashes, Daniela, Agustina y Josefina continúan siendo el sostén emocional del entrenador argentino que hoy sueña con seguir haciendo historia al frente de la Albirroja.


