Paraguay venció a Alemania por penales y avanza hacia las instancias de octavos de final, convirtiéndose en una de las sorpresas de este Mundial. Tras obtener el triunfo, Orlando Gill, el arquero paraguayo habló de su familia y contó que uno de sus sobrinos está internado y le dedicó este momento.
Detrás del éxito, el joven de 26 años tiene una historia de mucha superación y resiliencia. Durante un período de dificultades económicas, Orlando se vio obligado a vender todo lo que tenía para darle de comer a su familia. Su hijo Lautaro había nacido y tuvo que enfrentar algunos problemas de salud.


“Vendió botines, zapatillas, todo… Literalmente, vendió todo”, contó su esposa Melissa Ávalos, por medio de las redes sociales. El futbolista tuvo que deshacerse de todos sus recuerdos del paso por la SUB 20 del equipo paraguayo ya que era lo único de valor que tenía. "Nuestro hijo luchó por su vida y su papá siempre estuvo", recordó la mujer.
Tiempo después, el arquero llegaría a Argentina para jugar en San Lorenzo de Almagro y estaría un año entero jugando en la reserva. Sin embargo, su talento lo llevó a convertirse en una de las figuras más queridas del Ciclón. El sacrificio valdría la pena y hoy es una de las sorpresas de este Mundial 2026.
Orlando Gill: sus comienzos y su llegada al Ciclón
Nacido en Paraguay, Orlando comenzó su carrera futbolística en las divisiones inferiores de su país, donde rápidamente llamó la atención por sus condiciones físicas y su capacidad para responder en momentos clave.
Con una estatura que supera el 1,90 metro, el arquero combina un gran juego aéreo con buenos reflejos y rapidez de reacción, cualidades que lo llevaron a dar el salto al fútbol argentino.
Su crecimiento fue sostenido y, tras llegar a San Lorenzo, trabajó para ganarse un lugar en el plantel profesional. Con paciencia y esfuerzo, terminó aprovechando su oportunidad y hoy es uno de los jugadores con mejor rendimiento del equipo.



