Harry y Meghan ya están de vuelta en Reino Unido. Después de seis años viviendo en California, los duques de Sussex aterrizaron este miércoles 26 de agosto junto a sus hijos, Archie y Lilibet, y se preparan para comenzar una nueva etapa lejos de la vida royal que alguna vez tuvieron.
Pero el regreso no significa exactamente volver al lugar que dejaron. La pareja no recuperará sus funciones oficiales dentro de la Corona, no vivirá en una residencia real, aunque tampoco abandonará por completo su estilo de vida, similar al que tenían en los Estados Unidos. De hecho, se quedan con su casa de Montecito y alternarán algunas semanas del año allí, y con la propiedad que tiene en Portugal.
La gran pregunta, entonces, es otra: ¿qué buscan realmente Harry y Meghan con este regreso?

Dónde vivirán Harry y Meghan en Reino Unido
La familia tendrá una nueva residencia privada fuera de Londres, que no pertenece a la Corona. La ubicación exacta no fue difundida por razones de seguridad, aunque distintas versiones de la prensa británica sitúan la búsqueda de los Sussex en zonas como los Cotswolds.
Lo que sí está claro es que no volverán a Frogmore Cottage, la residencia de Windsor donde vivieron durante su etapa como miembros activos de la familia real. La propiedad dejó de estar a disposición de la pareja después de que Carlos III les pidiera que la desalojaran en 2023.
La nueva vida británica convivirá, además, con la estadounidense. Harry y Meghan conservarán su mansión de Montecito, California, donde construyeron su vida familiar después de abandonar Reino Unido, y también mantendrán su casa de veraneo en Portugal.

¿Por qué Harry quiso volver?
El motivo más personal parece estar relacionado con sus hijos y con su propia sensación de pertenencia.
Según fuentes citadas por People, Harry nunca dejó de extrañar su hogar y durante estos años sintió la falta de esa conexión con Reino Unido. Ahora quiere que Archie y Lilibet conozcan el país donde él creció, tengan una relación más cercana con su familia y puedan experimentar una infancia con una conexión más directa con sus raíces británicas.
La escolarización de los chicos es, además, uno de los motivos concretos detrás de la mudanza: ambos comenzarán las clases en Reino Unido en septiembre.

Hay algo especialmente significativo en esta decisión. Durante años, Harry sostuvo que las cuestiones de seguridad hacían muy difícil imaginar un regreso permanente con su esposa y sus hijos. Ahora, después de haber pasado nuevamente tiempo en Reino Unido y de un reciente acercamiento con su padre, el escenario cambió.
Y hay una persona que parece ocupar un lugar central en esa decisión: el rey Carlos III.
Harry y Carlos: un vínculo que intenta recomponerse
La relación entre Harry y su padre atravesó años de distancia, pero en los últimos meses aparecieron señales de acercamiento.
En julio, el príncipe tuvo un encuentro privado con Carlos en Highgrove. Fue especialmente significativo porque el monarca pudo volver a ver personalmente a sus nietos, Archie y Lilibet, después de años de distancia.
Ahora, con Harry viviendo nuevamente en Reino Unido, la posibilidad de que abuelo y nietos compartan más tiempo se vuelve mucho más concreta.
Fuentes cercanas a la familia citadas por People sostienen incluso que Carlos ve el regreso como una posible oportunidad para que la relación familiar avance hacia una reconciliación. El rey también tendría la esperanza de que la cercanía geográfica pueda ayudar a recomponer el vínculo entre sus dos hijos.
¿Y William y Kate? La gran incógnita
Si con Carlos hay señales de acercamiento, la relación con el príncipe William continúa siendo mucho más complicada.
Harry y su hermano permanecen distanciados y, según fuentes citadas por People, no mantienen actualmente una relación cercana. La llegada de los Sussex al Reino Unido los coloca nuevamente en el mismo país, pero eso no significa que exista una reconciliación acordada.
La gran incógnita es, entonces, si Harry y Meghan volverán a coincidir con William y Kate en algún encuentro familiar.
Por ahora, no existe confirmación de una reunión. Tampoco hay señales públicas de que los príncipes de Gales hayan reaccionado al regreso. La situación es especialmente delicada porque a la distancia entre los hermanos se suma todo lo ocurrido desde la salida de Harry y Meghan de la vida royal, incluido el documental de Netflix y las revelaciones del libro Spare.
¿Siguen siendo parte de la familia real?
Sí, pero hay que hacer una distinción importante.
Harry y Meghan siguen siendo miembros de la familia real y conservan sus títulos de duque y duquesa de Sussex, pero no son miembros activos o working royals. En 2020 renunciaron a sus funciones oficiales y ese acuerdo no cambia con su regreso al Reino Unido.

Esto significa que no volverán a representar oficialmente a la Corona ni a participar de la agenda institucional como lo hacen William, Kate, la princesa Ana o el resto de los miembros que cumplen funciones oficiales.
Harry continuará vinculado a sus actividades benéficas y proyectos personales, mientras que Meghan seguirá desarrollando su propia marca y sus emprendimientos.
En otras palabras: vuelven al Reino Unido, pero no vuelven a ser working royals.
Meghan, entre As Ever y un posible regreso a la actuación
Para Meghan, esta nueva etapa también tiene un componente profesional.
La duquesa continuará trabajando con As Ever, su marca de estilo de vida, desde Reino Unido. Pero además hay una posibilidad que despierta especial interés: su regreso a la actuación.
En las últimas semanas surgieron versiones sobre posibles proyectos audiovisuales y sobre conversaciones para que vuelva a ponerse frente a una cámara. Entre ellas aparece la serie de Netflix The Gentlemen, de Guy Ritchie, aunque por ahora se trata de conversaciones y no de un contrato confirmado.
Sería un regreso significativo para Meghan, que abandonó su carrera como actriz antes de casarse con Harry, cuando interpretaba a Rachel Zane en Suits.
Ahora, sin las obligaciones de una integrante activa de la Corona y con una estructura profesional propia, podría explorar nuevamente ese terreno.
Una nueva vida, pero con un pie en California
Hay un detalle que resume bastante bien esta nueva etapa: Harry y Meghan no están cerrando la puerta de Estados Unidos.
Su casa de Montecito seguirá siendo parte de su vida y también conservarán su propiedad de Portugal. La familia tendrá, así, una base en Reino Unido y continuará vinculada a los dos países donde construyó su vida durante los últimos años.
Incluso algunas de las cosas más personales permanecerán en California. Las gallinas que Meghan cría en Montecito se quedarán allí bajo el cuidado del personal de la casa, mientras que sus perros viajarán con la familia al Reino Unido.
Es un detalle menor, pero bastante revelador: los Sussex no están desarmando completamente la vida que construyeron en California.
Su regreso parece ser, más bien, un intento de sumar una nueva base a esa vida.
Y quizás el verdadero cambio no esté en la casa que ocuparán, sino en la distancia que ahora los separará de la familia real. Después de años de reproches, entrevistas, libros y silencios, Harry vuelve a estar a pocos kilómetros de su padre y de su hermano.
Queda por ver si esa cercanía alcanza para transformar una historia familiar que durante años parecía imposible de recomponerse.

