La extravagante mansión de Cara Delevingne: tiene múltiples salas de juego, un vestuario con disfraces y hasta un pelotero – Revista Para Ti
 

La extravagante mansión de Cara Delevingne: tiene múltiples salas de juego, un vestuario con disfraces y hasta un pelotero

La histriónica modelo y actriz construyó la casa de sus sueños, personalizando cada ambiente de acuerdo a sus diferentes estados de ánimo. Se propuso vivir como en un parque de diversiones, incluyendo elementos decorativos que expresen los temas que a ella la conmueven, como por ejemplo, el amor por la naturaleza.
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La casa de Cara Delevingne es cualquier cosa menos aburrida. Cada uno de sus ambientes posee una atmósfera propia y-según dijo su propia dueña- recorre algunos de sus estados de ánimo.

Bini ubicó una bola disco adentro de un candelabro y retapizó los muebles de los dueños anteriores. Los espejos pintados son de la artista Sarah Chuldenko, y el canal de renacimiento (a la derecha de la chimenea) fue creado por el artista Stephen Reynolds. Foto: AD

En este sentido, la modelo expresó: “Mi trabajo requiere que use diferentes sombreros y disfraces. Amo deslizarme entre varios personajes, así que quise que mi casa reflejara muchos temas diferentes y estados de ánimo", en diálogo con la publicación Architectural Digest.

Las molduras circulares en el cielorraso lo hacen un foco de atracción. El candelabro es de Gaspare Asaro. Y las piezas de arte, de Chemical X. Foto: AD

Fue el arquitecto Nicolò Bini de la firma Line Architecture, el "cómplice" de la modelo en su extravagancia decorativa, y le hizo caso a cada pedido de su clienta con mucho gusto.

La cocina está pintada en azul california de Benjamin Moore. Los cortinados se realizaron con telas de Schumacher. Foto: AD

Primero, estaba el tema de la naturaleza, expresado en incontables objetos y detalles de diseño: paredes enfundadas en papel tapiz de Gucci con garzas en tamaño XL.

Las banquetas de diseño vintage son de Jansen , junto a una barra decorada con un patrón malaquita. Foto: AD

Una inmensa alfombra con una serpiente en la sala de billar y otra alfombra con un leopardo trepando sobre las escaleras que conducen al primer piso.

La cama espejada mide más de 3 metros de ancho, es un diseño personalizado de Bini. EL papel tapiz es de Timorous Beasties. Las telas son de Osborne & Little. Foto: AD

También una bandada de esculturas de aves realizadas por el escultor mexicano Sergio Bustamante y muchos helechos, palmeras, topiarias y otras plantas ubicadas en los diferentes ambientes pero, por sobre todo, en los exteriores.

Cara Delevingne, con un outfit de Saint Laurent, zapatos y joyas de Dior, sentada al lado de un piano Steinlager que fue ubicado en el hall de entrada. Mientras, Leo (un Husky mestizo) la oberva. Papel tapiz de Osborne & Little wallpaper. Foto: AD

Luego está el tema de los juegos y la diversión, que predominan en el alma de esta vivienda. Se dispuso una suerte de tienda de campaña en la que se montó una sala de poker y hasta un pelotero íntegramente diseñado en rojo y blanco.

La escalera está revestida con papel tapiz de Brunschwig & Fils. Foto: AD

Además, hay un despliegue de sombreros extravagantes y disfraces para fiestas temáticas para tener a mano en caso de una fiesta temática. Complementan este concepto los dos trampolines ubicados en la zona de la piscina, que está repleta de inflables de todo tipo.

La hamaca en el ático estuvo inspirada en el logo de Courrèges. Foto: AD

“Amo los juegos—adivinanzas, beer pong (jugar al ping pong tomando cerveza), poker, todo tipo de juegos de cartas, todo lo que sea divertido.

La sala de billar tiene una mesa vintage de 1930 de Brunswick, con cortinados diseñados en telas de Robert Allen. Foto: AD

Cuando vienen mis amigos, la casa se vuelve una posta de obstáculos. Es como un patio de juegos de interior y de exterior, estilo Alicia en el país de las Maravillas”, apunta Delevingne. “Si estoy teniendo un mal día, me meto en el pelotero. En ese lugar podés realmente llorar y descargar toda la angustia”, añade.

Delevingne (lleva top y shorts de Miu Miu y zapatos de Saint Laurent) posa frente a la carpa en la zona de la piscina. Foto: AD

La casa de ladrillos blancos, estilo campestre inglés, fue construida en 1941 por miembors de la familia Von der Ahe, fundadores de la cadena de supermercados homónima. Un clan muy religioso, se dice que alojaron al Papa Juan Pablo II allí en una de sus visitas a los Estados Unidos en 1987.

Uno de los ambientes cuenta con instrumentos musicales, decorado como si fuese una sala de ensayos, con tapicez y alfombras que se reciclaron de los dueños anteriores. Foto: AD

Sin lugar a dudas, uno de sus espacios más extravagantes es su túnel "vaginal", un pasaje secreto oculto detrás de un panel pintado que comunica el living a un búnker adyacente.

Parte de la decoración se diseñó con objetos de colección de Cara, como su atesorada guitarra firmada por David Bowie. Foto: AD

Tiene, además, la escultura de una vulva (obra de la artista Judy Chicago) y una puerta redondeada similar a la de un lavarropas, simulando un recto.

En el ático se dispuso un bunker para fiestas, con techos espejados, una hamaca con borlas, asientos mullidos inspirados en el logo de Courrèges, con tiras en las que sujetar muñecas o tobillos dispuestas por todos lados, y un caño similar al de los burdeles.

EL paisajismo es un diseño de Anton Prack. Las chaise longues y las sombrillas son de One Kings Lane. Foto: AD

“Cara es una criatura de puro deleite. Este lugar es la máxima expresión de su personalidad, la que está desplegada en cada rincón de su casa, llena de referencias que la encienden", explica Bini, enfatizando en la alegría que le generó consentirla en cada disparatado deseo.

La sala de poker tiene juegos vintage, una rueda de la fortuna y una mesa redonda de diseño. Foto: AD

Pese a los accesorios —la tabla de surf de Chanel, el baño en homenaje a David Bowie, la escultura del Chemical X hecha con miles de pastillas de éxtasis suspendidas en acrílico— Delevingne insiste en que su casa es más que un simple parque de diversiones libertino.

Un Ford Shelby Mustang GT350-H de 1966 está entre los objetos más preciados de la modelo. Foto: AD

"Se siente como un hogar. Tiene un comedor y una gran cocina. Pero también se siente como un viaje. Cuando más indagás, más tesoros podés descubrir”, dice.

Más información en parati.com.ar

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