A veces los grandes sueños llegan cuando menos lo esperás. Y en el caso de Bela Morelli, llegaron en el momento más transformador de su vida: la maternidad. Con apenas 20 años y un bebé de 8 meses, la modelo argentina acaba de vivir uno de esos hitos que marcan una carrera para siempre: debutó en Europa como exclusiva de Dior, una de las casas de moda más importantes del mundo.
Pero detrás de las pasarelas, los fittings y los flashes, hay una historia mucho más profunda. La de una chica que empezó a modelar siendo adolescente, que atravesó miedos, prejuicios y cambios radicales, y que encontró en su hijo la fuerza para ir por todo.
Hoy Bela forma parte del staff de la agencia argentina Sofmodels (Spirit of Fashion), dirigida por Nancy De Lio, desde donde comenzó a construir este presente soñado que hoy la proyecta a nivel internacional.
Bela Morelli, la argentina que conquista las pasarelas internacionales
- ¿Cómo empezó todo y en qué momento decidiste apostar al modelaje?
—Empecé a modelar a los 15 años, aunque en ese momento no lo tomaba con la seriedad que realmente requiere esta profesión. Desde muy chica me decían que tenía que ser modelo, era algo que siempre aparecía alrededor mío, pero todavía no sentía que fuera una elección propia.

Con el tiempo, y ya estando embarazada de mi hijo, empecé a extrañar mucho todo lo que genera la pasarela: los nervios, la adrenalina, la presión, esa energía única que se vive antes de salir a desfilar. Ahí me di cuenta de cuánto lo extrañaba.
Y cuando nació mi bebé, algo cambió por completo. Me dio una seguridad y una manera de ver la vida totalmente distinta. Fue él, de alguna forma, quien me impulsó a volver y apostar en serio por esta carrera.
El día que Dior cambió su vida

- Hace muy poco tiempo comenzaste tu carrera internacional y ya desfilaste para Dior. ¿Cómo fue vivir ese momento?
—La verdad es que, hasta el día de hoy, todavía no lo puedo creer. Es una de esas cosas que cada vez que las recuerdo me siguen emocionando muchísimo.
Fue una experiencia increíble, no solo por lo que representa una casa como Dior, sino también por cómo me hicieron sentir. Desde el primer momento, todo el equipo me trató con muchísimo cariño, me hicieron sentir cómoda y segura, y eso hizo que pudiera disfrutarlo de verdad, más allá de los nervios.
Cuando terminé el desfile y me bajé de la pasarela, no pude contener la emoción. Me largué a llorar como nunca. Creo que en ese momento entendí de verdad todo lo que había trabajado para llegar hasta ahí.
- Ser modelo exclusiva de una marca tan importante no es algo común. ¿Qué sentiste cuando te lo confirmaron?
—Fue un momento que no me voy a olvidar nunca. Me acuerdo perfecto: me senté en un banco, me puse los auriculares y me largué a llorar. No podía creer lo que estaba pasando. Sentía una mezcla de emoción, sorpresa, felicidad… todo junto.

Creo que en ese instante se me vino a la cabeza todo el camino recorrido, todo lo que había luchado para llegar hasta ahí. Y lo primero que pensé fue en mi familia, en lo mucho que quería compartir ese momento con ellos. Estaba lejos, en otro país, y eso hizo que la emoción fuera todavía más fuerte.
Cuando ser mamá cambió todo
- Sos mamá de un bebé de 8 meses. ¿Cómo cambió tu vida a partir de su llegada?
—Mi hijo me cambió absolutamente todo. Cambió mi forma de ver la vida, de manejarme, de pensar y hasta de proyectar mi futuro. Me hizo crecer, madurar y, sobre todo, confiar mucho más en mí misma.
Hoy siento que no hay nada que no pueda lograr. Por eso, cuando apareció esta oportunidad de irme tantos días lejos de casa, de él, siendo tan chiquito, no lo dudé. Obviamente fue difícil, porque soy mamá y separarme de él no es fácil, pero también entendí que tenía que hacerlo.

Él me dio una fuerza que no sabía que tenía. Se convirtió en mi mayor motivación, en el motor que me impulsa todos los días a crecer, a superarme y a dar lo mejor de mí.
- ¿Cómo influyó la llegada de tu hijo en la forma en la que hoy encarás tu trabajo y tus decisiones?
—La llegada de mi hijo me cambió por completo la manera de mirar la vida y también de enfrentar mi carrera. Hoy encaro todo con mucha más responsabilidad, compromiso y conciencia.
Cada oportunidad laboral la vivo de una manera distinta. Entiendo que en cada trabajo tengo que dar lo mejor de mí, aprovecharlo al máximo y destacarme, porque también sé que todo lo que hago hoy es parte del futuro que quiero construir para él.
Eso me hizo ser mucho más enfocada, más disciplinada y mucho más consciente de cada decisión que tomo.

- Hoy estás viviendo algo muy distinto a lo que era tu vida hace un tiempo. ¿Qué sentís frente a eso?
—La verdad es que todavía me parece una locura todo lo que estoy viviendo. Me pasan situaciones muy surrealistas, como llevar a mi hijo a vacunarse a la mañana y, horas después, estar preparándome para un desfile.
Es un contraste enorme, porque ser mamá ocupa el 100% de mis días, de mi cabeza y de mi corazón. Pero al mismo tiempo tengo que salir a trabajar, estar enfocada y dar lo mejor de mí.
Es una realidad completamente nueva a la que me estoy adaptando todos los días. Todavía me resulta raro, porque hace apenas tres o cuatro meses mi vida era totalmente distinta. Pero también estoy aprendiendo a encontrar mi equilibrio entre las dos versiones más importantes de mí: la mamá y la modelo.
Maternidad, castings y vida real
- Tu día a día se volvió viral en redes. ¿Por qué decidiste mostrar ese lado más real y cotidiano de tu vida?
Decidí mostrarlo porque también lo viví desde la maternidad. Siento que cuando sos mamá joven muchas veces aparecen los prejuicios, como si tu vida automáticamente se frenara o como si ya no pudieras hacer nada más que dedicarte a criar a tu hijo.
Y yo siento exactamente lo contrario. Quise mostrar que sí se puede, que una puede seguir soñando, creciendo y persiguiendo sus metas. Para mí, mi hijo no fue un freno. Fue todo lo contrario: se convirtió en una motivación enorme para ir por más.
También siento que dentro de esta industria no es tan común mostrar lo real. En redes sociales muchas veces se ve solo lo perfecto, lo armado, lo lindo. Y yo elegí mostrar mi día a día tal como es, con todo lo que implica ser mamá, trabajar, estar cansada, organizarme… lo que le puede pasar a cualquiera, aunque no todos lo muestren.

- ¿Cómo es un día tuyo hoy, combinando maternidad con una carrera internacional en la moda?
—Es algo que voy aprendiendo a llevar día a día. Hay momentos en los que me salen castings, pruebas o trabajos, y tengo que organizar toda mi rutina para que mi pareja o mi mamá puedan quedarse con mi bebé.
Por suerte, tengo una red muy importante que me acompaña. Mi hijo es súper familiero, ama estar con su papá y con su abuela, y eso me da muchísima tranquilidad. Mi mamá me ayuda un montón y gracias a eso puedo salir a trabajar sabiendo que él está cuidado con el mismo amor con el que lo haría yo.
Para mí eso es fundamental: poder confiar en quién lo está cuidando para también estar tranquila, enfocarme en mi trabajo y dar lo mejor de mí en cada oportunidad.
- La industria suele ser muy exigente. ¿Te enfrentaste a prejuicios por ser mamá tan reciente?
—Sí, me enfrenté a muchos prejuicios. Me hicieron preguntas incómodas sobre mi maternidad y sobre haber sido mamá a los 20, incluso en contextos de trabajo, como backstage o durante desfiles, algo que me pasó, por ejemplo, cuando estuve en Madrid.
Siento que muchas veces tiene que ver con la edad y con cómo algunas personas perciben eso. Hubo comentarios, miradas y actitudes que no siempre fueron las mejores, pero aprendí a no tomarme esas cosas de manera personal.
Hoy elijo enfocarme en lo mío, en mi trabajo, en mi hijo y en todo lo que estoy construyendo. Porque entendí que no tengo que demostrarle nada a nadie, más que a mí misma.

Sus próximos sueños
- ¿Quiénes fueron tu sostén en este proceso tan intenso y transformador?
—Sin dudas, mi sostén fue mi familia, mi pareja, mi mamá y también mis agencias, tanto la de Argentina como la de Europa. Todos fueron fundamentales en este proceso y estuvieron acompañándome en cada paso.
Hubo momentos muy difíciles, sobre todo estando lejos, cuando extrañaba muchísimo a mi hijo y sentía que ya no podía más. En esos momentos fueron ellos quienes me sostuvieron, me acompañaron y me dieron la tranquilidad de saber que mi bebé estaba cuidado con muchísimo amor.
Volver después de tanto tiempo y verlo crecer tan sano, tan feliz y tan bien, también fue gracias a ellos. Me dieron la contención y la fuerza necesarias para poder atravesar algo tan desafiante como estar lejos de mi hijo mientras perseguía mis sueños.
- Cuando mirás hacia atrás, ¿qué le dirías a la Bela que recién empezaba y no sabía si lo iba a lograr?
—Le diría que confíe más en ella misma, que crea más en todo lo que es capaz de hacer y que no dude tanto.
También le diría que no se apure, que cada cosa llega en el momento indicado y que, aunque a veces parezca que las oportunidades no aparecen, todo termina acomodándose.
Y, sobre todo, le diría que se quede tranquila, porque si de verdad lo quiere y trabaja por eso, tarde o temprano lo va a lograr.
- ¿Qué sueños tenés hoy, tanto a nivel personal como profesional?
—A nivel personal, mi sueño más grande es poder darle a mi hijo la vida que siempre imaginé para él. Poder darle todo lo que esté a mi alcance, verlo crecer feliz, acompañado y con oportunidades. Hoy, sin dudas, ese es mi motor más importante.

Y a nivel profesional, tengo muchísimos sueños. Me encantaría trabajar con marcas deportivas, porque es un universo con el que me siento muy identificada. Soy muy futbolera, fanática de Club Atlético Independiente, voy a la cancha, soy socia y me encanta todo lo relacionado con el deporte.
Mi gran sueño sería hacer campañas para Puma, especialmente en proyectos vinculados a Independiente. También me encantaría trabajar con Adidas o Nike, porque me encanta la estética deportiva.
Y, por supuesto, si hablamos de moda de lujo, sueño con trabajar para Saint Laurent, Chanel, Gucci o Calvin Klein. La verdad… me encantaría trabajar con todas.