Hay personas que parecen haber encontrado su vocación desde siempre. En el caso de Roxy Vázquez, esa certeza apareció en el living de su casa de Zona Sur, cuando todavía era una nena que usaba sus bebotes como invitados de un programa imaginario. Se maquillaba, se ponía los tacos de su mamá, armaba entrevistas en un cuaderno y grababa audios en una doble casetera. Mucho antes de entrar a TN, ya jugaba a hacer televisión.
Periodista, locutora y una de las figuras más queridas de la pantalla de noticias, construyó una carrera a fuerza de insistencia, castings y trabajo. Pasó por Radio 10, trabajó ocho años en C5N y se consolidó en TN, donde durante años formó una dupla inseparable con Sergio Lapegüe en Tempraneros. Hoy, al frente de Nuestra Tarde junto a Federico Seeber, mantiene intacta esa marca registrada que la distingue: combinar información con humor y cercanía.

Detrás de esa frescura que transmite al aire, en los últimos años también atravesó momentos personales muy difíciles. A la separación del papá de su hijo menor se le sumó, en 2025, la muerte de sus padres con apenas una semana de diferencia: su padre falleció de manera sorpresiva y su madre atravesaba un cáncer. Sin embargo, decidió volver rápidamente al aire, impulsada por esa cultura del trabajo que, según cuenta, heredó de ellos.

En esta charla con Para Ti, Roxy se animó a ocupar el lugar de entrevistada. Habló de su presente profesional, de la maternidad, de los momentos difíciles que atravesó en lo personal y también recordó una experiencia tan inolvidable como incómoda: la entrevista que le hizo a Luis Miguel en 2015, la última que el cantante dio hasta hoy.

“Es un espacio que siento muy mío”
-¿Cómo estás viviendo tu presente profesional?
-La verdad que lo estoy viviendo divino, porque es un noticiero que siento muy mío. Como un espacio que, por primera vez, estoy yo al frente. Si bien tengo a Fede -a Federico Seeber, que es mi compañero, amigo, marido al aire, que lo adoro-, es un proyecto que formateamos juntos. Y fue un nuevo desafío al mediodía porque yo venía de muchos años de la primera mañana, por eso lo siento muy personal. Estamos junto con Fede, somos los dos conductores.

Es un lindísimo equipo: todos varones al aire y en la producción son todas mujeres, así que está buenísimo y estoy súper contenta. Es un espacio que me permite dar noticias y también me permite reírme, relajarme un poco. Y le puedo poner mi impronta, lo cual no es fácil en un canal como TN -que para mí es el canal más importante de la Argentina, el más visto-, que es un canal de noticias. A la 1 del mediodía estar bailando con el pronosticador es bastante disruptivo. Son unas licencias que me tomo para hacerlo más agradable y porque yo soy así.
-Ese momento me parece que es bastante esperado por la audiencia, porque ponerlo a bailar...
-Sí. Imaginate que tiene 30 años de canal -se refiere a Fernando Confesore-, es pronosticador, le da clases a pilotos de avión, o sea, es un señor serio y yo lo hago bailar.

-Como decías, es tu impronta. Porque la primera mañana, con Sergio Lapegüe, también le ponían una onda terrible.
-Sí, también.

-¿Sos naturalmente así o es tu forma de contar?
-Soy naturalmente así. Soy una mina con muy buen humor, para mí es la base de todo. Hasta en mis peores momentos he tenido humor. Si hago chistes, me salen naturalmente. Los chistes bizarros, de doble sentido, malos, buenos.
Y con “Lape” se dio también porque hubo química desde el primer momento. Nos mirábamos y nos entendíamos. Yo sabía lo que le pasaba y viceversa. Entonces, ¿viste? Como en un sketch, cuando un actor le da el pie al otro y el otro remata. Bueno, eso nos pasaba a nosotros sin haberlo hablado antes.

Un día se me ocurrió decirle “somos Carlos Alfredo y Abigail”. Yo miraba la novela de Catherine Fulop y él entendió todo. Empezamos a hablar en venezolano y se dio naturalmente. Y bueno, evidentemente traspasamos la pantalla porque la gente hoy me lo sigue diciendo: “los extrañamos”, “la mañana”, “esto”, “lo otro”. Y el equipo también se prendió en todo eso.
Éramos todos medio payasos. Y cuando teníamos que ser serios, lo éramos. Una cosa no quita la otra. Yo creo que un periodista puede hacer las dos cosas. De hecho, vos podés estar en el barrio más complicado del conurbano cubriendo una nota y después estar en la embajada de Francia. Nosotros podemos tener esa versatilidad y creo que es importante.
La nena que soñaba con hacer televisión
-¿Cómo fueron tu infancia y tu adolescencia? ¿Pensabas alguna vez que ibas a ser "Roxy Vázquez, la periodista de TN"?
-Nací en Zona Sur. Si bien no sabía si iba a suceder, lo deseaba, lo visualizaba y jugaba a eso. Mi juego de niña era que yo tenía mi programa de televisión, entrevistaba gente, me cambiaba, me maquillaba, me ponía los tacos de mi mamá, la camisa de mi abuela, me armaba moños grandes... Ese era mi juego. Y yo soñaba con eso.
Cuando fui creciendo, siguió siendo mi juego. Me lo iba imaginando. Y me río porque me acuerdo de todo. Anotaba las preguntas en un cuaderno, las preguntas que les hacía a los entrevistados imaginarios. Tenía entrevistados todo el tiempo y jugaba a eso. Tenía los muñecos, los bebotes que tenía para jugar, los ponía de invitados en el living y yo me encerraba y jugaba.

Después, cuando llegó la doble casetera, grababa todos esos audios de las entrevistas y los editaba con música. Era recontra claro lo que me gustaba.
Y cuando fui creciendo me siguió gustando. En tercer año de la secundaria empecé a averiguar qué podía estudiar vinculado a esto. Periodismo por un lado en la Universidad de Lomas, que es lo que estudié. Y después me enteré de que había una carrera que se llamaba Locución. En ese momento se daba en el ISER y en el COSAL, eran los únicos lugares. Y fui por eso.
Me anoté. Eran 2.000 inscriptos, entraban 60, había cinco exámenes de ingreso. Era muy exigente y muchos eran acomodados, hijos de políticos, sobrinos de... Y yo era la hija de una peluquera de Lomas de Zamora. O sea, tenía menos posibilidades, pero fui para adelante, como siempre, porque siempre me fui ganando los lugares así, con castings eternos, entrevistas eternas.

En Canal 9 hice una cola de tres cuadras para que me tomaran un casting. En Fox Sports hice una cola de dos cuadras que daba la vuelta por Balcarce y también gané ese casting. Y, lejos de darme vergüenza todo esto que te cuento, me da mucho orgullo, porque es un camino de laburo y sacrificio. Por eso lo valoro mucho y disfruto de este presente.
Fue un camino de a poco, de muchos momentos difíciles, de quedarme sin laburo también, justamente porque nunca tuve muchos padrinos.

-Eras vos frente al mundo...
-Sí. Es un medio muy duro donde obviamente hay personas a las que se les hace más fácil. Después lo tenés que sostener, pero a veces para entrar les resulta más simple... Yo no reniego de eso, cada uno con sus armas.
“La tele es mi amor”
-¿Cuál es el medio donde más te gusta trabajar?
-La tele. Sí. La radio me encanta, pero la tele es mi amor. A mí no me da vergüenza decir que miro tele, consumo tele, me encanta la tele. Soy fanática. Hay gente que dice “ay, no miro tele y hace televisión”. Y no, la verdad que yo miro tele.

-Y ya que de chiquita manifestaste y lo lograste, quiero saber si ahora estás manifestando algo para más adelante.
-Sí... No sé, por ahí estar bien emocionalmente. Tuve un año muy duro el año pasado. Venía de otro año muy duro porque me había separado del papá de mi hijo más chiquito. Vvenía golpeada y directamente me pasó un camión por encima, después me pasó otro. Fueron tres camiones juntos en un lapso de ocho meses.
Estoy recién recuperándome de todo ese golpe emocional. Todavía falta, porque los duelos son largos. Pero bueno, espero que este año sea más alivio.

Su faceta más importante: la maternidad
-¿Cómo sos como mamá?
-Soy muy mamá y muy presente con los pibes, los amo. Soy mamá porque quiero, porque quise ser mamá. Las dos veces fue un deseo muy profundo. Me re ocupo.
Por eso hoy no tengo tanto tiempo disponible para dedicarle a mi profesión. Estoy haciendo un Tetris, tapando agujeros. ¡Como todas las mamás que laburamos! No soy ni más ni menos, pero sí, haciendo malabares. Porque Pedro es muy chiquito, tiene 4 años.

-Estás en dos polos. También sos mamá de un adolescente...
-Sí, un adolescente de 16 que calza 45 y mide 1,83. Juega al básquet, todos monosílabos... ¡Me mata si me escucha!
Rocco tiene 16 y son dos maternidades distintas. A uno lo tuve a los 30 y al otro a los 44. Entonces son maternidades distintas. Con Pedro me agarra más relajada en un montón de cosas... porque ya las sé.

Pero también hay nuevos desafíos, porque cambiaron muchos parámetros. No sé, para dormir, en la época de Rocco era el “Duérmete niño”, que lo tenías que dejar llorar. Y ahora casi que lo tenés que dormir a upa. Cambiaron un montón de cosas.
Pero bueno, yo creo que soy una mamá muy presente. ¡Ellos harán el veredicto más adelante!

La entrevista más incómoda de su carrera: Luis Miguel
-Esto no te lo puedo dejar de preguntar: ¿alguna vez creíste que ibas a entrevistar a Luis Miguel?
-No, ¡jamás! Además yo era re fanática de chiquita y no lo decía porque me daba pudor. ¿Viste que hay artistas que generan prejuicio? Y yo no decía en el noticiero “me encanta Luis Miguel”.
Un día estaba en Mar del Plata de vacaciones con mis hijos y me llama mi jefe: “Roxy, ¿podés viajar a México a entrevistar a Luis Miguel?”. ¡Casi me muero! Estaba en el balneario, en La Perla... Me empezaron a temblar las manos.

Le digo: “¿En serio me estás diciendo esto?”. Y me dice: “¿Qué te pasa?”. “¿Cómo no voy a poder? Obvio que puedo”. Y me dice: “Pero estás de vacaciones”. “No importa, me vuelvo”.
Y pensaron en mí porque me dijeron: “Sabemos que vos le vas a preguntar de la vida personal, de todo lo que no se podía”. Pero no se podía preguntar nada de eso.
Antes de la nota me reuní dos horas con el manager y me dijo todo lo que no podía preguntar. No lo podía mirar a los ojos, no lo podía abrazar, no me podía acercar, no lo podía saludar.
No podía hablar de mujeres, drogas, de su vida personal, de su matrimonio, ¡de nada! Y me hizo firmar un consentimiento... Y después pregunté igual. Y los de seguridad me hacían señas, carteles, que me iban a sacar, que última chance... Atrás de cámara había 60 personas.

-¿Cómo hiciste para concentrarte con toda esa información y, encima, vos siendo fan?
-Fue un re desafío... ¡Casi me descompongo! Él venía caminando rodeado de diez personas que le ponían sombrillitas y paraguas para que no le dé el sol. Estábamos en una playa privada adentro del Four Seasons. No había nadie más.
Y cuando lo quise saludar, me frenaron los guardaespaldas. Me dijeron: “No, sentate ahí, no lo mires”.
Pero en un momento lo empecé a mirar porque es imposible hacer una entrevista sin mirar al otro. Él estaba como con un cassette. Súper desconectado, frío, harto. Nunca me pasó algo así con nadie. Me re desilusionó.
Estuve con Ricky Martin, Antonio Banderas... todos buena onda, te abrazan, se sacan fotos. ¡Pero él no!
Cuando terminó la nota, los guardaespaldas se le tiraron encima. Yo me acerqué y me agarraron a mí. Y les dije: “¡No me toquen, soy mujer!”.
Entonces lo llamo: “Luis, Luis”. Y le digo: “Vení, sacate una foto”.
Él miraba nervioso para todos lados mientras los guardaespaldas decían “no, no, por favor”. Y yo les decía: “No me toquen”.

Le dije: “Me saco fotos con todo el mundo, me voy a sacar una foto con vos”.
Y lo agarré medio de prepo, me le colgué y le dije: “Tomá”. Y ellos querían sacarla con la cámara de ellos. Y yo: “No, sacamela con mi teléfono”.
Y bueno, me la sacaron. Fue un momento re tenso, pero me fui con la foto.
-¡Lo lograste!
-Sí, ¡no me iba a ir sin la foto! Era la única nota que dio en el mundo y después no dio más notas. A raíz de esa nota me llamaron de España, de Univisión Miami. Tuvo una repercusión enorme en México, Guatemala, Nicaragua...
Nunca me había pasado algo así. Y mirá que entrevisté a muchísima gente importante.
“Estoy siempre disponible para el amor”
-¿Te gusta ponerte en rol de entrevistadora?
-¡Me encanta! De este lado es raro estar. Pero me gusta entrevistar. Me sale natural preguntarle al otro, interesarme.
-¿Te ves haciendo un programa de entrevistas?
-Sí, re. ¡Me encantaría!
-¿El momento de “La pluma” lo producís vos?
-Sí. La pluma la defino yo. Armo los temas, se los paso a producción y ellos lo preparan. Pero los chicos no saben los temas porque quiero que todo sea espontáneo.

-También cuando hacés el momento del look y ellos te “cuentan” quiénes te mandaron las prendas...
-Sí, todo improvisado. Todas esas pavadas son ideas mías. Yo no propongo móviles en tribunales, propongo esas cosas porque me salen y las disfruto.
-¿Disfrutás de tu trabajo?
-Sí, lo re disfruto. Me hace muy feliz.
-¿Cómo estás hoy personalmente, en referencia al amor?
-Estoy soltera. Hace casi dos años que me separé del papá de Pedro. Estoy tranquila.
-¿Algún picoteo?
-No, picoteo no. Pero me gustaría enamorarme. Estoy siempre disponible para el amor.

-Si pudieras hablar con la Roxy de hace años, ¿qué le dirías después de este recorrido?
-Que siga para adelante. Que vaya por sus sueños y que no deje que nada ni nadie la detenga en su deseo, en su pasión. Más allá del resultado, lo importante es tener una llama encendida.
Muchas veces hablo eso con Rocco. Ojalá encuentre algo que lo motive así, porque es lo más lindo que hay.
Hoy los chicos están atravesados por las redes, las pantallas, los youtubers, la inteligencia artificial... Es otro panorama. Cuando yo estudié locución había dos institutos, ahora hay veinte.
-Pareciera que están más desenfocados...
-Claro, hay demasiada oferta. Y todos estos ídolos que ganan fortunas hacen que todo parezca fácil. Antes nosotros teníamos más la disciplina y el estudio como motor. Pero bueno, yo le diría eso a la Roxy de antes: que siga para adelante.
Fotos: Chris Beliera @chrisbeliera
Retoque: Retoque Julieta Scavino
Producción: Lucila Subiza @lucilasubiza
Agradecimientos: @prussia_moda @aida.tiendadeaccesorios @calzadosfragola @melocotonstyle @swamioficial

