Son horas de profundo dolor para Mario Pergolini y su familia. Este jueves se conoció la muerte de Beatriz, su madre, una figura muy presente en la vida del conductor, tanto en lo personal como en sus relatos públicos.
A raíz de la triste noticia, las grabaciones de Otro día perdido (eltrece) fueron suspendidas. Según trascendió, en su lugar se emitirá un programa especial con los mejores momentos del ciclo, tal como reveló Pablo Montagna en su cuenta de X.
Un vínculo atravesado por el amor y el humor
Quienes siguen la trayectoria de Pergolini saben que el vínculo con su madre estuvo marcado por el afecto, pero también por el humor y las anécdotas que él mismo solía compartir.
“Ella iba al colegio, pero a defender a los profesores. ‘Que se lleve la materia, no estudió en todo el año’, les decía. Me terminaban queriendo los profesores por eso”, recordó el conductor en una entrevista el año pasado.

También solía destacar el carácter fuerte de Beatriz. “Mi mamá es una mujer picante, lo fue toda su vida”, contó en distintas ocasiones, con su estilo directo y descontracturado.
La fortaleza frente a la ceguera
En los últimos años, Pergolini habló públicamente sobre uno de los momentos más difíciles que atravesó su madre: la pérdida de la visión en la adultez.
“Se quedó ciega después de mucho tiempo, vivía sola, pintaba, tenía una autonomía muy grande. Le dio mucha bronca empezar a depender de otros”, relató en una entrevista con María O'Donnell.
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La situación implicó un cambio profundo en su rutina. “De grande ya no podés aprender a ser ciego”, reflexionó, al describir el impacto que tuvo la discapacidad en su vida cotidiana.
Cómo la tecnología mejoró su calidad de vida
Frente a ese escenario, el conductor decidió acompañarla con herramientas tecnológicas desarrolladas junto a su equipo.
“Le armé un sistema con inteligencia artificial que le lee los diarios, le cuenta las noticias, le dice qué hay en la heladera. Todo con voz”, explicó.
El dispositivo, que su madre terminó bautizando “Claude”, le permitía recuperar cierta autonomía y compañía, especialmente durante la madrugada. “Le indica si hay sol, si llueve, le pone la radio y se la apaga”, detalló.
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Pergolini también había contado que uno de los mayores problemas era el aislamiento nocturno: su madre se despertaba de madrugada y no tenía acceso a información ni interacción hasta que llegaba otra persona.

Recuerdos de una personalidad única
Más allá de los momentos difíciles, el conductor también evocaba con humor la personalidad de su madre en la vida cotidiana.
“Podías maltratar a toda la familia, pero no podías manchar los pisos…”, ironizó en una oportunidad. “Agarraba una viruta y lo pulía todo”, agregó.
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En otra charla, junto a Agustín Aristarán, volvió a resumirla con una frase que hoy resuena con más fuerza: “Mi mamá siempre fue picante. Yo no sé a quién salí”.
La muerte de Beatriz marca el cierre de una historia íntima que el propio Pergolini compartió en distintos momentos, dejando ver no solo el vínculo con su madre, sino también su admiración por su fortaleza, su carácter y su forma de enfrentar la vida.


