Hay recetas que entran primero por los ojos. Y esta tarta es una de ellas. Apenas sale del horno, las rosas de manzana se ven brillantes, delicadas y con un color rojizo natural que parece imposible. Pero no: el secreto está en las manzanas Kissabel, una variedad que comenzó a cultivarse en Río Negro y que llama la atención por su pulpa roja, su textura crocante y su sabor intenso, equilibrado entre ácido y dulce.
Originarias de Francia y desarrolladas tras más de 20 años de investigación y cruces naturales -sin modificación genética-, estas manzanas también se destacan por su jugo rosado y su valor nutricional. En la Argentina, todavía se encuentran en etapa demostrativa y se producen en seis hectáreas distribuidas entre Mainqué y General Enrique Godoy, en el Alto Valle rionegrino.

En esta receta, su color y textura son protagonistas absolutos: una base crocante, crema pastelera suave y unas rosas de manzana que convierten una tarta casera en un postre especial para compartir con el mate, el té o una merienda de fin de semana.
Ingredientes
Para la base
- 1 lámina de masa de hojaldre rectangular o masa quebrada
Para el relleno
- 500 ml de leche
- 4 yemas de huevo
- 80 a 125 g de azúcar
- 50 g de maicena
- Esencia de vainilla
Para las rosas
- 3 a 5 manzanas Kissabel
- Jugo de medio limón
- 2 cucharadas de mermelada de albaricoque o durazno
Preparación paso a paso
Paso 1
Primero, prepará la crema pastelera. Mezclá las yemas con el azúcar y la maicena hasta que quede una preparación lisa. Mientras tanto, calentá la leche con unas gotas de esencia de vainilla. Cuando llegue al hervor, volcala sobre la mezcla anterior y llevá nuevamente al fuego bajo, revolviendo sin parar hasta que espese y quede cremosa. Tapala con film en contacto y dejala enfriar para evitar que se forme costra.
Paso 2
Lavá bien las manzanas Kissabel y cortalas en láminas muy finitas, sin pelarlas. La piel ayuda a generar contraste y hace que las rosas se vean todavía más lindas. Colocalas en un bowl con agua caliente y jugo de limón durante unos minutos: así se vuelven flexibles y no se rompen al enrollarlas.
Paso 3
Extendé la masa en un molde para tarta y pinchá la base con un tenedor. Una vez fría, distribuí la crema pastelera de manera pareja sobre toda la superficie.
Paso 4
Ahora llega la parte más tentadora. Para formar las rosas, enrollá una lámina de manzana sobre sí misma para crear el centro y seguí agregando más alrededor, apenas superpuestas, hasta lograr la forma de una flor. Repetí el proceso y acomodá cada rosa sobre la crema pastelera hasta cubrir toda la tarta.
Paso 5
Llevá al horno precalentado a 180 °C durante 35 a 40 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y crocantes. Apenas salga del horno, pincelá la superficie con un poco de mermelada diluida en agua para darle brillo y resaltar todavía más el color rojizo de las manzanas.
Tips y variaciones
- Si querés que las rosas queden más definidas, usá una mandolina para cortar las manzanas bien finitas.
- La mermelada de durazno o albaricoque aporta brillo y un toque suave de sabor frutal.
- Esta tarta se puede servir tibia o fría. Recién salida del horno tiene una textura más cremosa; fría, la crema toma más cuerpo y las rosas quedan más firmes.
- Las manzanas Kissabel combinan muy bien con canela o un toque de ralladura de limón si querés sumar aroma.


