Si querés salir de las recetas clásicas y probar algo distinto, este cheesecake salado-dulce es una gran opción. Cremoso, suave y con un equilibrio perfecto entre lo salado y lo dulce, combina queso crema, miel y tomillo en una preparación elegante pero muy simple de hacer.
La base crocante de crackers y el toque aromático de las hierbas convierten este plato en una alternativa ideal para un brunch, una picada especial o incluso una cena liviana acompañada por ensalada.
Lo mejor es que no necesitás técnicas complicadas: con pocos ingredientes y algunos tips simples podés lograr un resultado digno de restaurante.

Ingredientes para el cheesecake:
Para la base
- 150 g de crackers saladas o grisines triturados
- 60 g de manteca derretida
Para el relleno
- 300 g de queso crema
- 150 ml de crema de leche
- 2 huevos
- 2 cucharadas de miel
- 1 cucharadita de hojas de tomillo fresco
- Sal y pimienta
Para terminar
- Miel extra
- Tomillo fresco
- Pimienta negra recién molida
Preparación de la cheesecake:
- Paso 1: Mezclá las crackers trituradas con la manteca derretida hasta obtener una textura similar a la arena húmeda. La idea es que toda la mezcla quede bien integrada para formar una base firme y crocante.
- Paso 2: Colocá la preparación en un molde desmontable y presioná bien con una cuchara o con la base de un vaso. Llevá al horno a 180 °C durante 10 minutos para que quede más compacta y estable.
- Paso 3: En un bowl grande uní el queso crema, la crema de leche, los huevos, la miel y el tomillo fresco. Salpimentá a gusto y mezclá suavemente hasta obtener una preparación lisa y homogénea. Un detalle importante: no batas demasiado para evitar que el cheesecake se agriete durante la cocción.
- Paso 4: Distribuí el relleno sobre la base ya cocida y emparejá la superficie con una espátula.
- Paso 5: Llevá a horno precalentado a 160 °C entre 35 y 45 minutos. El centro puede quedar apenas tembloroso: eso es normal y ayuda a conservar la textura cremosa.
- Paso 6: Antes de desmoldar, dejá que el cheesecake enfríe completamente. Podés llevarlo a la heladera un rato para que tome más firmeza y sabor.

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Tips y variaciones para potenciar la receta
- Sumale nueces picadas o almendras tostadas para agregar textura.
- También podés incorporar queso azul o queso de cabra para una versión más intensa.
- El tomillo tiene que acompañar sutilmente: no conviene usar demasiado para no tapar el resto de los sabores.
- Servilo frío o apenas tibio para disfrutar mejor la cremosidad.
- La pimienta negra recién molida realza muchísimo el contraste entre la miel y el queso crema.



