Rellenos, bótox y bioestimuladores: lo que tenés que saber antes de elegir al profesional adecuadoRellenos, bótox y bioestimuladores: lo que tenés que saber antes de elegir al profesional adecuado - Revista Para Ti
 

Rellenos, bótox y bioestimuladores: lo que tenés que saber antes de elegir al profesional adecuado

Rellenos, toxina botulínica, bioestimuladores: los tratamientos que hasta hace poco se asociaban exclusivamente con el médico estético también se realizan, de forma segura y con rigor científico, en consultorios odontológicos. Qué preguntas hacerle al profesional antes de sentarse en el sillón.
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Cuando se piensa en un relleno de labios o en el tratamiento de arrugas de expresión con toxina botulínica, la imagen más frecuente es la de un médico estético. Sin embargo, hay otro profesional de la salud que tiene mucho que decir sobre el tercio inferior del rostro: el odontólogo. Y no por casualidad. La boca, los labios, la zona peribucal, la mandíbula, la sonrisa gingival forman parte de un territorio conocido para quien pasó años estudiando la anatomía orofacial. La pregunta no es si un odontólogo puede hacer estética facial. La pregunta es cuándo está preparado para hacerlo.

Formación práctica supervisada: estudiantes de odontología entrenan técnicas de estética facial sobre pacientes reales.
Formación práctica supervisada: estudiantes de odontología entrenan técnicas de estética facial sobre pacientes reales.

La boca como centro del rostro

La odontología y la estética facial tienen más en común de lo que parece. El envejecimiento del rostro no es un fenómeno que afecta a la piel de manera aislada: compromete estructuras óseas, musculares y de tejidos blandos que el odontólogo conoce en profundidad. La pérdida de volumen en los labios, las arrugas periorales, el descenso de las comisuras, la exposición excesiva de encía al sonreír, llamada sonrisa gingival, son situaciones que se abordan desde una mirada integral, donde el conocimiento dental y el estético se complementan.

Cada alumno trabaja con acompañamiento personalizado para garantizar seguridad y resultados naturales.
Cada alumno trabaja con acompañamiento personalizado para garantizar seguridad y resultados naturales.

“El odontólogo que se forma en medicina estética facial tiene una ventaja anatómica real. Ya conoce el territorio. El desafío es que adquiera las herramientas clínicas y el criterio para trabajarlo con la misma exigencia que aplica en su práctica odontológica habitual”, explica la doctora Paula Pifarré López, directora académica de EIMEC (Escuela Internacional de Medicina Estética y Cirugía), una institución con sede en Barcelona que forma profesionales de la medicina estética en España,  Argentina, Cuba y Estados Unidos. Esa formación específica es, precisamente, lo que no puede improvisarse.

Los tratamientos más frecuentes y para qué sirven

En el consultorio de un odontólogo especializado en estética facial, los tratamientos disponibles son los mismos que en una clínica de medicina estética: aplicación de toxina botulínica, rellenos con ácido hialurónico, bioestimuladores, hilos tensores, mesoterapia facial y plasma rico en plaquetas (PRP), entre otros.

La toxina botulínica, popularmente conocida como bótox, se utiliza para tratar las arrugas de expresión, pero también para procedimientos más específicos como la corrección de la sonrisa gingival, el tratamiento del bruxismo o la elevación de las comisuras de la boca. Es, en este sentido, uno de los tratamientos donde la doble formación del odontólogo, dental y estética, resulta especialmente valiosa.

La anatomía orofacial es la base sobre la que los odontólogos desarrollan habilidades en armonización facial.
La anatomía orofacial es la base sobre la que los odontólogos desarrollan habilidades en armonización facial.

El ácido hialurónico permite rellenar y definir los labios, corregir surcos nasogenianos, perfilar el mentón y recuperar volumen en zonas del rostro afectadas por el paso del tiempo. Los bioestimuladores trabajan sobre la calidad de la piel estimulando la producción de colágeno, con resultados más graduales y naturales. Los hilos tensores PDO, por su parte, ofrecen una alternativa mínimamente invasiva para tensar tejidos flácidos en la mandíbula, las mejillas o el cuello.

Ninguno de estos tratamientos es inocuo. Todos requieren diagnóstico, protocolo y conocimiento anatómico profundo. La diferencia entre un resultado natural y una complicación seria no está en el producto, sino en quien lo aplica.

Qué considerar antes de iniciar un tratamiento

Antes de sentarse en el sillón, sea de un odontólogo o de cualquier profesional de la salud, hay preguntas que conviene despejar. No por desconfianza, sino como ejercicio de cuidado informado.

¿Tiene formación certificada en medicina estética facial? Un curso de fin de semana no equivale a un postgrado estructurado con carga horaria, módulos teóricos, práctica sobre pacientes reales y evaluación. ¿En qué institución se formó y quién avala esa certificación? ¿Tiene experiencia específica en el tratamiento propuesto? ¿Está capacitado para manejar una complicación si se presentara?

Grupos reducidos permiten una formación más rigurosa y enfocada en la práctica real.
Grupos reducidos permiten una formación más rigurosa y enfocada en la práctica real.

“Lo que falta muchas veces es tomarse la formación con responsabilidad”, señala Pifarré López. Un profesional puede dominar un gesto técnico y aun así estar interviniendo fuera de su nivel de preparación real. Y esa responsabilidad, agrega, empieza antes de tocar una jeringa.

Por qué importa dónde se formó el profesional

No toda formación en medicina estética es equivalente. El sector arrastra un problema que pocas veces se nombra en voz alta: la proliferación de cursos de escasa carga horaria, dictados por referentes de redes sociales más que por clínicos con trayectoria, donde el alumno observa pero no practica con la profundidad que la materia exige.

EIMEC, la Escuela Internacional de Medicina Estética y Cirugía con sede en Barcelona, propone un modelo diferente. Con más de 6.000 horas prácticas impartidas anualmente y más de 500 profesionales formados por año en España, Latinoamérica y Europa, su metodología se basa en el Método EIMEC: un tutor por cada tres alumnos, con pacientes reales, en un entorno de práctica supervisada e intensiva. El 90% de la carga del postgrado es práctica.

El aprendizaje en estética facial requiere entrenamiento clínico, no solo formación teórica.
El aprendizaje en estética facial requiere entrenamiento clínico, no solo formación teórica.

En Argentina, EIMEC dicta el MEFO -Postgrado Práctico de Medicina Estética Facial para Odontólogos- en la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires. La alianza con la UBA no es un dato menor: implica rigor académico, infraestructura universitaria y un certificado de postgrado práctico que acredita la formación ante cualquier institución. La próxima edición del módulo práctico intensivo se desarrollará en noviembre de 2026.

El MEFO dura seis meses y combina un módulo teórico online, con diez masterclass dictadas por especialistas internacionales, con cinco días de entrenamiento práctico intensivo sobre pacientes reales. El temario cubre anatomía aplicada a la estética facial, odontología y envejecimiento, armonización orofacial, técnicas con fillers, toxina botulínica, bioestimulación, hilos tensores PDO, peeling, mesoterapia y PRP, entre otros contenidos. Las plazas son limitadas, solo nueve alumnos por edición, para garantizar la calidad del entrenamiento individual. "La seguridad clínica no se improvisa: se construye, con método y con tiempo", resume Pifarré López.

La estética integrativa: el consultorio del futuro ya existe

Hay una tendencia que viene creciendo en el mundo de la salud y la estética: el abordaje conjunto del rostro. Ya no se trata de optar entre el odontólogo y el médico estético, sino de entender que el rostro es una unidad y que los mejores resultados se obtienen cuando el profesional lo aborda como tal. Un odontólogo formado en estética facial puede, por ejemplo, corregir la sonrisa gingival con toxina botulínica al mismo tiempo que trabaja el plano dental, o complementar un tratamiento ortodóntico con rellenos en la zona peribucal para lograr una armonía global del tercio inferior del rostro.

El aprendizaje en estética facial requiere entrenamiento clínico, no solo formación teórica.
El aprendizaje en estética facial requiere entrenamiento clínico, no solo formación teórica.

Esta integración no es nueva en el mundo, pero en Argentina todavía está en desarrollo. Y la formación de postgrado, rigurosa, certificada, práctica, es lo que la hace posible sin comprometer la seguridad del paciente. Cada vez más odontólogos y odontólogas ofrecen tratamientos estéticos faciales en sus consultorios. La pregunta que vale la pena hacerse no es si eso es posible, sino con qué formación lo hacen.









 
 

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