En medio de un evento histórico, hubo un instante que se robó todas las miradas. Tras su primera salida a pista en el road show de Fórmula 1 en Buenos Aires, Franco Colapinto protagonizó un momento íntimo y profundamente emotivo junto a su abuela, Rosa.
Apenas se bajó del monoplaza, el piloto fue directo a abrazarla. Para ella, era la primera vez viéndolo manejar un auto de Fórmula 1 en vivo, un sueño compartido que finalmente se hizo realidad en suelo argentino.

Con su espontaneidad característica, Franco incluso bromeó con la situación: “Que esté fuerte el motor del auto para que escuche la abuela”, dijo entre risas antes de fundirse en un abrazo con ella. Luego, en un gesto lleno de ternura, le dio un beso y le dedicó palabras que hicieron sonreír a todos los presentes.

Franco Colapinto y su abuela Rosa: un vínculo muy especial
El vínculo entre ambos ya había quedado en evidencia en la previa del evento. El propio piloto había confesado la importancia que tenía para él poder vivir este momento frente a su familia, y especialmente junto a su abuela, que nunca había tenido la oportunidad de verlo correr en persona.
Mirá También

Franco Colapinto: las fotos íntimas de la previa de su histórico road show en Buenos Aires

“Que me vea en un F1 en mi país y tan de cerca es algo muy especial”, había dicho días antes, anticipando la emoción que finalmente se concretó frente a miles de personas.

En una jornada marcada por la velocidad, el ruido de los motores y una multitud impactante, fue ese abrazo el que terminó de darle sentido a todo: un instante simple, familiar y genuino que mostró el costado más humano del joven piloto argentino.



