Las galerías que dan al paseo marítimo de Biarritz se tiñeron de una luz grisácea, esa que solo el Atlántico sabe regalar. Bajo ese cielo, las modelos de Chanel caminaron dejando que el clima hiciera lo suyo: un encrespamiento controlado en el pelo y una piel que parecía haber capturado el último rayo de sol antes de la tormenta. Lejos de la rigidez de los desfiles tradicionales, la propuesta diseñada por Matthieu Blazy para la colección Crucero 2026-2027 se sintió como un regreso a la mujer real, esa que habita el paisaje y se deja transformar por él.

La escena no fue casual. Biarritz fue el escenario donde la propia Gabrielle Chanel revolucionó la moda y, sobre todo, donde impuso el concepto de estar bronceada como un símbolo de lujo y libertad. Casi un siglo después, la firma retoma esa herencia para dictar las tendencias de belleza que veremos en los próximos meses, priorizando la autenticidad sobre el artificio.
El diagnóstico: piel sunkissed sin excesos
En un momento donde las redes sociales nos empujan hacia el rubor extremo o el brillo húmedo constante, Chanel propone una pausa. La piel que se vio en pasarela es cálida y sutilmente bronceada, pero sin caer en el brillo graso ni en el color saturado. Es una elegancia sobria que busca resaltar la estructura del rostro sin esconderla bajo capas de maquillaje pesado.

Para lograr este efecto, la firma se alejó de los acabados dewy y apostó por la sofisticación del mate. Los labios, casi desnudos, apenas recibieron un toque de bálsamo o gloss para realzar su tono natural, permitiendo que el foco se mantuviera en la calidez de la tez y la profundidad de la mirada.

Polvos de sol y destellos minimalistas: cómo aplicarlos
La clave para recrear este look reside en los bronzers mate. Perfectamente difuminados, se aplicaron no solo en las sienes, pómulos y mandíbula para contornear, sino que se extendieron por toda la superficie del rostro con una brocha limpia de excesos. El resultado es un bronceado natural, casi imperceptible pero efectivo, que en algunos casos se prolongó hacia el cuello para lograr una continuidad cromática con un sutil efecto nacarado.

En los ojos, la irrupción de la estética de los años 90 y 2000 se hizo presente de una forma inesperadamente minimalista. Sombras de brillos irisados o purpurina se concentraron en el centro del párpado, creando un punto de luz que solo aparecía con cada parpadeo. Para las propuestas más arriesgadas, Blazy incorporó pestañas postizas de plumas en tonos coral vibrante, haciendo las veces de sombras y aportando una textura orgánica a la mirada.


El regreso de la textura real: el pelo con frizz controlado
Quizás el mensaje más potente de este desfile fue el tratamiento del pelo. Ante la hegemonía de los peinados con volumen excesivo y terminaciones perfectas de secador, Chanel decidió respetar la naturaleza de modelo. Bajo la humedad característica de la costa francesa, las modelos lucieron ondas y rulos con su forma natural, evocando la naturalidad desenfadada de la Belle Époque.



No se trata de un descuido, sino de un "frizz controlado" que acompaña el movimiento de la mujer. El mensaje de la Maison es claro: dejar que el ecosistema altere el look. La tendencia invita a abrazar la textura propia, ya sea lacia, ondulada o rizada, y convertir a los polvos de sol en el aliado diario para una sofisticación inmediata.



Fotos: Fotonoticias


