Vitamina D y protección solar: cómo cuidar la piel
 

Vitamina D y sol: cómo obtenerla sin poner en riesgo la piel

Vitamina D y sol: cómo obtenerla sin poner en riesgo la piel
La vitamina D es esencial para el organismo, pero exponerse más al sol no es la solución frente a un déficit. Qué alternativas existen y por qué la protección sigue siendo indispensable.
Belleza
Google Logo

Seguí a Para Ti en
Google

Belleza

Cómo incorporar vitamina D mediante alimentos o suplementos sin sumar una exposición solar innecesaria ni descuidar la salud de la piel.

La búsqueda de vitamina D suele abrir una pregunta incómoda: ¿cómo obtenerla sin exponer de más la piel? La respuesta no pasa por abandonar el protector solar. Alimentación, evaluación médica y suplementación cuando está indicada permiten cuidar ambas necesidades.

El protector solar no bloquea por completo la vitamina D

Aunque los protectores solares reducen la radiación UVB que llega a la piel, numerosos estudios demostraron que su uso habitual no impide la producción de vitamina D.

Investigaciones recientes observaron que la aplicación diaria de protectores con factores muy altos puede disminuir moderadamente sus niveles en sangre. Sin embargo, esto no justifica exponerse al sol sin protección, ya que existen otras formas seguras de obtenerla, como la alimentación y la suplementación cuando está indicada.

Cada 2 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Vitamina D, una fecha que invita a conocer sus funciones, las fuentes alimentarias disponibles y cuándo es necesario recurrir a suplementos.

Qué funciones cumple la vitamina D y cómo incorporarla

La vitamina D participa en la salud de los huesos y en la regulación del sistema inmunológico. También tiene actividad hormonal: el organismo la transforma en una sustancia activa que influye en la expresión de genes y en el funcionamiento de las células inmunitarias.

Es liposoluble —se disuelve en grasas— y se almacena en el hígado y el tejido adiposo. Existen tres vías para obtenerla: la producción cutánea, que se activa por acción de la radiación ultravioleta B; determinados alimentos; y los suplementos.

El salmón y la caballa se encuentran entre los pescados que aportan vitamina D. También puede incorporarse mediante productos fortificados, como algunas leches. En estos casos, revisar el etiquetado permite identificar cuáles la contienen.

Las necesidades cambian con la edad y pueden aumentar en las personas mayores. La alimentación habitual y las características de cada paciente permiten orientar la evaluación profesional.

El daño solar puede avanzar sin provocar quemaduras

La exposición crónica y repetida a la radiación ultravioleta produce daño actínico, es decir, alteraciones de la piel causadas por el sol. Ese deterioro se acumula con el tiempo y favorece tanto el envejecimiento cutáneo como el desarrollo de cáncer de piel.

El daño puede generarse con pequeñas dosis cotidianas y avanzar sin enrojecimiento ni quemaduras visibles. Por eso, prolongar deliberadamente el tiempo al sol para aumentar la producción de vitamina D suma radiación y riesgo dermatológico.

Los antecedentes personales y el estado de la piel deben formar parte de cualquier evaluación sobre exposición solar. En la práctica, conviene reducir el contacto directo con el sol entre las 11 y las 16, buscar sombra y combinar el protector con ropa adecuada, sombrero y anteojos con filtro UV.

Se recomienda utilizar un protector con FPS 30 o superior y reaplicarlo cada dos horas y después de salir del agua. Rostro, cuello, escote, orejas y manos requieren especial atención por su exposición frecuente. Estas medidas deben sostenerse durante todo el año, incluso en días nublados.

La suplementación siempre requiere indicación médica

Tomar más sol no garantiza corregir un déficit de vitamina D. Un ensayo clínico publicado en la revista Clinical Nutrition, realizado en adultos jóvenes con déficit de vitamina D en Corea del Sur, mostró que, después de ocho semanas, el 54,2 % de quienes recibieron suplementación oral alcanzó niveles de al menos 20 ng/mL. En el grupo al que se indicó exposición solar, esa proporción fue del 12,2 %.

Ambas intervenciones elevaron los valores, pero el suplemento resultó más eficaz en las condiciones evaluadas. Los autores señalaron que el cumplimiento de la pauta de exposición solar fue relativamente bajo, una limitación que debe considerarse al interpretar los resultados.

El abordaje necesita contemplar la historia clínica de cada paciente. En personas con melasma, fotodermatosis —enfermedades que provocan una respuesta anormal de la piel frente a la radiación— o antecedentes de cáncer cutáneo, incluso una exposición breve puede resultar contraproducente.

En esos casos, la suplementación oral indicada de manera individualizada constituye una vía para aportar vitamina D sin agravar condiciones previas.

Por qué no conviene tomar suplementos por cuenta propia

Evitar la automedicación es fundamental. El exceso de vitamina D provocado por un uso inadecuado de suplementos puede elevar el calcio en sangre y ocasionar complicaciones, entre ellas daño renal. La dosis y la duración del tratamiento siempre deben ser definidas por un profesional.

Cubrir las necesidades de vitamina D y prevenir el daño solar no son objetivos opuestos: deben abordarse en conjunto. Exponerse más al sol para intentar corregir un déficit agrega un riesgo que puede evitarse mediante una evaluación adecuada.

Esta información tiene fines divulgativos y no reemplaza la consulta médica con un profesional matriculado.

Fuente: doctora Leisa Molinari, médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs. Fundadora del Centro Médico de la Piel y de Leisa Skin Science, y desarrolladora de Piel Protec. M.N. 116.628. @dra.leisamolinari

 
   

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig