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Dalia Gutmann: “Los 40 son la mejor edad del mundo”

(Fotos: Axel Indik/ Para Ti)
Dalia Gutmann (Fotos: Axel Indik/ Para Ti)

Entre periodistas siempre decimos que no hay peor desilusión que entrevistar a un humorista, ya que los grandes profesionales de la risa suelen ser antipáticos y gruñones. Sin embargo, Dalia Gutmann (40) llegó a Para Ti para reivindicar a sus pares ¡siendo aún más disparatada y amorosa en persona que en la ficción! Para empezar, nos abrió las puertas de su departamento, donde vive con su pareja, Sebastián Wainraich (43) y sus dos hijos, Kiara (10) y Fede (5).

“En general no solemos mostrar la casa y tampoco a los chicos. Aunque yo amaría empapelar la ciudad con fotos de Kiara y Fede, nos gustaría que el día de mañana, cuando sean adolescentes y vayan al boliche, tengan la opción de disfrutarlo como cualquiera”, confiesa mientras se acerca la hora de ir a buscar a sus hijos al colegio.

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Dalia en su cocina

Si bien Dalia acaba de cumplir los 40 años, su niña interna está a flor de piel. Se nota que dice lo primero que se le cruza por la cabeza y no tiene filtros a la hora de mostrar sus emociones. Quizás porque desde 2011 la rompe con Cosa de minas, un unipersonal en el que pone sobre el tapete las aventuras de ser mujer.

Después de recorrer cientos de escenarios de todo el país, el pasado miércoles 14 de marzo desembarcó en el Liceo Comedy en su reapertura como el primer teatro 100% dedicado al humor. Además, los nuevos dueños de este emblemático complejo (Lino Patalano y Gustavo Yankelevich) les ofrecieron a Dalia y Sebastián convertirse en los padrinos de la sala.

“¡Es un gran honor! Y de alguna manera siento que me lo merezco porque hace más de diez años le vengo insistiendo a diferentes productores teatrales para que abrieran un teatro donde todos los días se puedan ver obras que hagan reír –asegura la locutora, escritora y actriz–. Me resultaba muy raro que no existiera algo así en Buenos Aires porque en cada ciudad importante del mundo hay al menos uno”.

Visionaria y emprendedora como pocas, Dalia lleva orgullosa la bandera como humorista y sueña participar algún día de una sitcom para la tevé. Mientras tanto, podemos verla en el teatro, en el ciclo La culpa es de Eolón, edición mujeres (los martes a las 23 por Comedy Center) o leerla en Cosa de minas, el libro que a partir de mayo estará en todas las librerías.

-¿Te afecta que cada vez haya más standuppers?

-No. Creo que cuando está bueno lo que hacés te va bien. El teatro siempre funcionó con el boca en boca. Además, no soy una persona que mida la vida a través de rivalidades. ¡Al contrario! Para que te vaya bien es necesaria la sinergia. Si ves un show de stand up que te gustó te van a dar ganas de ver otro. Y también al revés… quizás te toca uno que es una mierda y no quieras ver un monólogo nunca más en tu vida (risas).

-¿Te copian?

-Alguna vez me han copiado, pero no me molesta. Sería rarísimo si lo hiciera alguien muy famoso como Flor Peña en el programa de Susana. Ahí obvio que me haría ruido. Pero si me copia un actor del under en un teatro chiquito… la verdad es que me da pena porque quiere decir que no tiene la capacidad de sentarse a escribir un monólogo. Pero jamás se me ocurriría denunciarlo ni enfrentarlo.

-Con tu marido en algún punto también son competencia, ¿sienten rivalidad entre ustedes?

-No. Ojo, soy consciente de que hay gente que sufre mucho observando constantemente lo que hace su pareja, ¡pero a mí me pasa todo lo contrario! De hecho, vivo como un alivio que le vaya bien porque vivimos juntos y somos padres de los mismos chicos. Y también me parece fundamental que se sienta bien como persona. Quizás me molesta más la crítica del afuera que la de él.

“Después de 17 años con Sebastián seguimos enamorados. Al principio sólo pensás en querer estar en la cama con la otra persona y después lo ves más como un aliado”.
“Después de 17 años con Sebastián seguimos enamorados. Al principio sólo pensás en querer estar en la cama con la otra persona y después lo ves más como un aliado”.

#REVOLUCIÓNFEMENINA. La lucha por los derechos de la mujer comienza desde nuestro propio género, la mirada que tenemos sobre nosotras mismas y cómo tratamos a nuestras pares. “Nadie me condiciona a la hora de armar mis monólogos, pero fui yo la que cambié bastante durante los últimos años. Ahora repienso más el poder de las palabras y me hago cargo de que hay un montón de personas que me escuchan. Tengo una voz activa y soy responsable tanto de lo que digo como de lo que no digo”, confiesa Dalia.

 -¿Hay chistes que tuviste que dejar de hacer?

-Sí, hace muchos años hacía el típico chiste sobre el tipo que putea a su mujer para que se corra de adelante del televisor mientras él ve el partido. Hoy en día no haría humor con la violencia dentro de la pareja. Es que cuando empecé a hacer monólogos me ponía mucho en el lugar de la “mina hinchapelotas”. Pero habría que repensarlo: ¿por qué siempre nos tildan a nosotras de pesadas y no reconocen que quizás ellos muchas veces no reaccionan? Porque, aunque digamos que hay que arreglar el aire acondicionado o comprar almohadas, ¡nos tildan de hinchas! Es insólito.

 
-En enero cumpliste 40 años, ¿sentiste que eso te cambió en algo?

-Sí, creo que los 40 son la mejor edad del mundo. Quizás a los 50 te diga que los 50 son mejores (se ríe). Pero realmente creo que está buenísimo porque todavía tenés un cuerpo ágil y a su vez disfrutás la tranquilidad de saber quién sos y qué querés. La aceptación es lo mejor que le puede pasar a una mujer.  Siempre me ocupé de hacer todo lo que quiero y no tener cuentas pendientes.

-¿Físicamente te gusta cómo te ves?

-Sí, obviamente se notan los 40 años. Pero soy cero obsesiva. Siempre hice yoga y bailé y, desde del año pasado, empecé a correr. Mi médico me recomendó liberar toxinas a través de la transpiración y ahora me encanta. Soy de las que bailan mientras corren (risas).

-¿Te harías alguna cirugía?

-Soy muy natural, no me tiño las canas (N. de la R.: casi no tiene), no tengo cirugías ni bótox. Decidí no hacerme tratamientos estéticos porque me gusta bancármela como soy.

-¿A tus hijos les gusta tener padres humoristas?

-Creo que sí. Lo único que no sé si les gusta es el tema de las fotos. Igualmente, Kiara es muy graciosa, hay muchas chances de que sea actriz. Y a Fede me lo imagino músico, además es muy romántico. Siempre dice frases como: “A mí me encanta estar en casa con la familia”. ¡Aunque nunca se sabe! Yo seguiré sus deseos.

-Después de 17 años, ¿siguen enamorados con Sebastián?

-Creo que sí, pero es un amor que se va transformando con el paso de los años. Al principio sólo pensás en querer estar en la cama con la otra persona y después lo ves más como un aliado. Para nosotros es importante cuidar la pareja; por ejemplo, para San Valentín fuimos a pasar la noche a un hotel y hoy vamos a cenar solos. Digamos que le ponemos onda (risas). Tenemos una relación irrompible y vamos a estar unidos para siempre. Lo bueno de la vida es tomarla como una aventura y sorprenderse cada día.

Texto Agustina D’Andraia(adandraia@atlantida.com.ar) Producción: Pilar Resta

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