La historia de Ciclo empezó en plena pandemia, dentro de un garage familiar convertido en taller. Lourdes, fotógrafa, ya venía explorando el universo de la cerámica desde hacía tiempo: lo que había comenzado como una búsqueda personal rápidamente se transformó en una fascinación por los esmaltes, los materiales y los procesos. “Me la pasaba estudiando química y probando cosas para entender lo que estaba haciendo”, recuerda.
Poco después, Juan, arquitecto y también apasionado por el diseño, se sumó al proyecto. La idea de crear algo juntos existía desde hacía años, aunque todavía no tenía forma concreta. Habían imaginado muebles y distintos objetos vinculados al diseño, hasta que encontraron en la cerámica un lenguaje propio. Así nació Ciclo, un estudio que hoy combina artesanía contemporánea, desarrollo de producto y experimentación para crear piezas funcionales con identidad propia.
El mate térmico de cerámica que cambió el rumbo del estudio
Aunque comenzaron haciendo distintas piezas utilitarias y vajilla, hubo un producto que terminó definiendo el ADN de la marca: el mate térmico de cerámica. “Cuando lo lanzamos prácticamente no existían otros así en el mercado”, cuentan.
La pieza tiene doble pared y una cámara de aire interna que evita que el calor queme las manos y permite mantener la temperatura durante más tiempo. Pero detrás de ese diseño hubo meses de pruebas, prototipos y desarrollo técnico.


Juan utilizó herramientas de modelado 3D para experimentar distintas formas y ergonomías, mientras Lourdes trabajaba sobre el comportamiento de la cerámica y los esmaltes. Imprimieron prototipos, probaron diferentes tamaños y hasta invitaban a quienes visitaban el taller a sostener distintos modelos para entender cuál resultaba más cómodo.
“Cada persona que venía agarraba una versión distinta y nos ayudaba a entender cómo mejorarla”, explican. Ese cruce entre diseño contemporáneo y trabajo artesanal sigue siendo hoy una de las claves de Ciclo.


Diseño, técnica y procesos artesanales en cerámica gres
Lejos de una lógica industrial, en Ciclo cada pieza atraviesa un proceso completamente artesanal que puede durar entre 20 y 30 días. Pero detrás de esa sensibilidad manual también existe una fuerte búsqueda técnica y material. En el estudio desarrollan todo el proceso de producción: desde las formulaciones propias de pastas y esmaltes hasta las dos horneadas finales que alcanzan casi los 1300 grados.
“Arrancamos con las arcillas que llegan de la Patagonia, armamos nuestras propias pastas y hacemos todo el proceso acá”, explican. Las piezas están realizadas en gres, un tipo de cerámica de alta temperatura caracterizado por su resistencia, durabilidad y baja porosidad. Esa combinación entre desarrollo técnico y trabajo artesanal es una de las grandes diferencias del estudio.


El resultado son objetos funcionales, resistentes y únicos, donde las pequeñas variaciones y texturas forman parte de la identidad de cada pieza. “Intentamos crear productos que tengan alma”, aseguran. La búsqueda del estudio no pasa solamente por lo estético. Para Juan y Lourdes, los objetos cotidianos también construyen experiencias emocionales y vínculos personales.


“Tratamos de crear productos que acompañen el día a día y aporten un poco de belleza a los momentos cotidianos”, comparten. Esa mirada atraviesa todas las colecciones de Ciclo, desde mates y tazas térmicas hasta vajilla y nuevas piezas experimentales.

Los esmaltes de edición limitada que ya son objeto de colección
Uno de los rasgos más distintivos del estudio son sus esmaltes de temporada. Además de una línea permanente de colores clásicos, cada estación lanzan nuevas tonalidades que nunca vuelven a repetirse. “Eso nos permite mantener la exploración constante y hacer piezas realmente únicas”, cuenta Lourdes.


Con el tiempo, esos lanzamientos se transformaron en pequeñas cápsulas de colección esperadas por la comunidad de la marca. Muchos clientes compran cada edición y comparten fotos de sus piezas reunidas en cocinas, livings y bibliotecas.
“La gente nos manda fotos de todos sus mates juntos y eso nos emociona muchísimo”, cuentan. Para ellos, esa conexión emocional confirma algo que atraviesa todo el proyecto: la idea de que el diseño también puede transformar los rituales más cotidianos.

De un garage familiar a exportar diseño argentino
En los últimos años, Ciclo empezó a expandirse fuera del país. Hoy exportan piezas a Estados Unidos y recientemente su mate térmico de cerámica fue parte de una experiencia vinculada al ritual del mate en la Bienal de Diseño de Londres, donde una chef argentina utilizó sus piezas para acercar la tradición local al público internacional.

Actualmente el estudio también trabaja en el desarrollo de nuevos productos, incluyendo una línea de tazas térmicas en distintos tamaños. Al mismo tiempo, exploran una faceta más artística y experimental con muebles y objetos escultóricos de cerámica, como un banco inspirado en las texturas rocosas de la montaña.
“Nos interesa seguir explorando materiales y procesos, pero siempre manteniendo lo artesanal como esencia”, concluyen.

