La ley de cupo femenino en festivales (y el ejemplo de ABBA)

La semana pasada fue sancionada la ley de cupo femenino que exige un 30 por ciento de participación de mujeres y disidencias en festivales de música. La opinión de Marilina Giménez, realizadora del documental “Una banda de chicas” que denuncia esta situación de inequidad en los escenarios y la industria.

Aprobada el miércoles pasado por la Cámara de Diputados, la ley establece un cupo femenino en el ámbito musical y determina un mínimo de 30 por ciento de participación de mujeres y disidencias en eventos musicales, públicos y privados. El número abarca tanto a solistas como grupos de mujeres y mixtos (la composición de la banda debe cumplir el cupo del 30 por ciento).

La ley de cupo femenino que exige un 30 por ciento de participación de mujeres y disidencias en festivales de música. Foto: 123rf.

Por eso, fuimos a buscar la opinión de una de las tantas mujeres y músicas que lucharon hasta conseguir el objetivo: la ley.

Marilina Giménez dirigió “Una banda de chicas”, una película documental que refleja una asignatura pendiente de la industria de la música local: los escenarios porteños están llenos de mujeres que hacen música. Sin embargo, eso no se refleja en los grandes festivales ni en los lanzamientos discográficos de cada temporada. Así lo contábamos en la nota de presentación de su película que se puede ver el sábado 7/12, sábado 21/12 y sábado 28/12, a las 22.30, en el Malba, Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415.

Cupo femenino para llegar y trascender

Me parece que la ley de cupo es importante porque manifestaciones recientes como la de Mon Laferte solo pueden suceder si nosotras ocupamos esos espacios.

Mon Laferte en la reciente gala de los Grammy Latinos denunciando la situación en Chile. Foto: Instagram.

Me da la sensación que esto que pide la ley de cupos, el hecho de que podamos estar en escenarios grandes y tener un 30 por ciento de participación, lo que nos permite es justamente la amplificación. Ese lugar de poder que te da el escenario grande es la amplificación de los discursos que hacemos con nuestras músicas.

Las mujeres, lesbianas y trans tenemos conciencia de nuestro contexto, y en el momento de tener un lugar de poder, usamos ese lugar para hacer trascender el mensaje.

Por otro lado, me parece que la ley de cupo obliga a los productores a salirse un poco de los carriles en donde ya todo le funciona. Los obliga a tener que ir a buscar otras bandas, a tener que investigar. Y está bueno que si no sale de ellos, tengan que investigar qué se está haciendo, que se los obligue a hacer ese laburo, un search de lo que está pasando en la escena. Porque si siempre ponés a las mismas personas, que en general son varones, no estás representando a lo que sucede culturalmente en el país.

También me parece que la ley de cupo femenino es muy importante por eso, por el hecho de que es muy difícil entender esta cosa de la invisibilización. De no estar siendo vista. Hay muchas chicas haciendo un montón de cosas musicales, y después, en las carteleras siempre están los mismos. Entonces vienen con esto de que el rock está muerto, de qué pasa que no pasa nada nuevo. No es que no pasa nada nuevo. No llega.

Marilina Giménez, directora de “Una banda de chicas” y autora de esta columna. Foto: gentileza Marilina Giménez.

Entonces, es importante tener en cuenta esto. Es una oportunidad de llegar, de trascender, de romper ese límite que se nos viene poniendo por distintos motivos, por estar viviendo en una sociedad patriarcal y desigual.  

La ley de cupo legitima que existe una desigualdad. El hecho de que salga una ley que esté pidiendo que haya un 30 por ciento de mujeres en los escenarios lo está legitimando. En la sociedad tenemos esta inequidad que produce una falta de acceso a algo para lo que es necesario sacar una ley para poder conseguir que se entienda que de otra manera se nos hace imposible llegar a esos lugares.

ABBA, una banda pop icónica y símbolo de la equidad en escena de hombres y mujeres. Foto. Archivo Atlántida.

El modelo sueco y el ejemplo de ABBA

Yo siempre remarco que en mi película aparece Suecia y no es casualidad, porque en ese país por lo menos las representaciones simbólicas musicales que vienen de ahí son bandas en la que está representado el 50 por ciento de hombres y mujeres.

La banda más importante de Suecia fue y es ABBA: dos varones y dos mujeres. La siguiente banda importante que vino de allá fue Roxette: un varón y una mujer. La que sigue fue Ace of Base, que también eran dos varones y dos mujeres. Y en la actualidad está Robyn, y debe hacer algunas más que no conozco.

Lo que quiero decir con esto es que no es casualidad que en Suecia tengan como representación simbólica de su música y como producto que exportan artistas de estas características. Porque una sociedad que se piensa y que quiere ser igualitaria necesita de este tipo de leyes par que eso después se represente en la realidad.

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Roxette y Ace of Base, otros dos ejemplos del “modelo sueco” de igualdad de género. Foto: Archivo Atlántida.

Suecia no se construye igualitaria porque si. Está pensado de que la representación sea 50 por ciento mujeres y 50 por ciento varones. Tiene leyes para que eso suceda. Y abrís un folleto de cualquier espectáculo en Estocolmo y siempre vas a ver la misma cantidad de mujeres como de hombres representando espectáculos de teatro, música y distintos tipos de arte. Y esto está todo pensado, está diseñado, y hay un plan para llevarlo adelante.

Si queremos ser una sociedad igualitaria hay que empezar a accionar. Y por eso es importante la ley.

El afiche de “Una banda de chicas”. Foto: gentileza Luciana Zylberberg

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