Día del Padre: el vínculo con papá y la huella invisible que acompaña a una hija - Revista Para Ti
 

Día del Padre: el vínculo con papá y la huella invisible que acompaña a una hija

La autoestima de una mujer empieza a construirse mucho antes de sus primeras relaciones amorosas. La mirada, la validación y la presencia emocional del padre dejan una huella profunda en la forma en que una hija aprende a valorarse, vincularse y sentirse merecedora de amor.
Natalia Pino Roldán
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En el marco del Día del Padre solemos hablar de homenajes, anécdotas o gratitud. Pero pocas veces nos detenemos a pensar que la figura paterna ocupa un lugar fundamental en la construcción psíquica y emocional de una hija mujer.

Y no hablamos solamente de presencia física, hablamos de presencia emocional, de mirada, de validación, de escucha, de disponibilidad afectiva, de seguridad. 

Día del Padre
"El vínculo entre un padre y una hija es uno de los primeros lazos vinculares que en la primera infancia se hace sentir y nos va acompañando". 

Pero, ¿por qué el vínculo entre padre e hija impacta profundamente en la autoestima y en las relaciones futuras de una mujer? 

El vínculo entre un padre y una hija es uno de los primeros lazos vinculares que en la primera infancia se hace sentir y nos va acompañando. 

Un padre presente emocionalmente disminuye la sensación de desamparo, fortalece la seguridad interna y ayuda a construir vínculos adultos más sanos y recíprocos. 

Muchas veces, las mujeres repiten historias de dolor intentando resolver emocionalmente aquello que quedó inconcluso en el vínculo paterno. Otras veces buscan sanar en sus parejas lo que no pudieron sanar con su padre: la ausencia, la validación, el reconocimiento o la seguridad emocional.  

Desde la psicología clínica sabemos que la autoestima no nace espontáneamente dentro de una persona. Se construye a partir de cómo fuimos mirados por quienes nos cuidaron. Y en esa arquitectura emocional temprana, el padre cumple funciones esenciales que muchas veces la cultura ha minimizado o reducido únicamente al rol de proveedor económico. 

Durante décadas, muchas generaciones crecieron con padres que “cumplían” trabajando, pero que permanecían emocionalmente ausentes. Padres que no abrazaban, no preguntaban cómo se sentían sus hijas, no hablaban de emociones, no demostraban afecto porque ellos mismos habían sido criados bajo mandatos de dureza, silencio y exigencia. 

Dia del padre
"Desde la psicología del yo entendemos que el padre cumple una función decisiva como sostén y reflejo del sí mismo".

Pero un padre no influye solamente cuando habla. También influye en sus silencios, en sus ausencias, en aquello que nunca pudo nombrar. 

Desde la psicología del yo entendemos que el padre cumple una función decisiva como sostén y reflejo del sí mismo. Mientras la madre suele asociarse a la contención primaria y al apego inicial, el padre aparece muchas veces como quien valida las capacidades de la niña para enfrentarse al mundo exterior.  

Cuando un padre celebra los logros de su hija, reconoce sus capacidades, confía en ella y la estimula a desplegarse, contribuye profundamente a la construcción de un yo más sólido y seguro. 

No se trata de criar “mujeres fuertes” desde la exigencia extrema. Se trata de criar niñas que no tengan que pasar la vida demostrando desesperadamente que merecen amor. 

Por eso un padre emocionalmente disponible no solamente protege, también habilita autonomía. Le transmite a su hija que puede explorar, crecer, equivocarse, pensar distinto, ocupar espacio y desarrollar confianza en sí misma. 

Cuando esto no sucede, muchas mujeres llegan a la adultez convertidas en personas altamente funcionales, exitosas, responsables, resolutivas… pero emocionalmente agotadas. Mujeres que aprendieron que debían destacarse, rendir, agradar o sostenerlo todo para ser vistas. 

Mujeres que muchas veces parecen adultas independientes, pero emocionalmente siguen intentando responder preguntas infantiles no resueltas: 
“¿Me van a elegir?” 
“¿Soy importante para alguien?” 
“¿Tengo valor incluso cuando no hago todo perfecto?” 

Y esas preguntas no suelen comenzar en la pareja, empiezan mucho antes, porque están relacionadas con la huella paterna. 

El padre funciona como primer modelo masculino internalizado. A partir de él, muchas niñas aprenden qué esperar de los hombres, cómo deben ser tratadas y qué nivel de respeto pueden tolerar en un vínculo. 

Un padre afectuoso, coherente y protector enseña, incluso sin palabras, que el amor no necesita humillar para existir, que un hombre puede cuidar sin controlar, que la autoridad no implica violencia, que los límites pueden ponerse desde el respeto, que la masculinidad no tiene por qué construirse desde la frialdad emocional. 

Dia del Padre
"El padre funciona como primer modelo masculino internalizado. A partir de él, muchas niñas aprenden qué esperar de los hombres, cómo deben ser tratadas y qué nivel de respeto pueden tolerar en un vínculo". 

Por el contrario, un padre violento, impredecible, ausente o emocionalmente indiferente puede dejar marcas profundas en la capacidad futura de vinculación.  

Algunas mujeres terminan confundiendo intensidad con amor. Otras naturalizan el destrato, otras desarrollan una autosuficiencia extrema donde no pueden confiar emocionalmente en nadie. 

Porque muchas veces detrás de la famosa frase “yo puedo sola” existe una historia emocional donde no hubo alguien suficientemente disponible para sostener. 

En la clínica esto aparece una y otra vez. 

Día del Padre
"Una hija que crece sintiéndose querida de manera estable suele aprender que no necesita mendigar amor, perseguir afecto o sostener relaciones donde permanentemente debe demostrar su valor". 

Mujeres brillantes que no logran salir de relaciones destructivas. Mujeres que sostienen hombres emocionalmente inaccesibles intentando obtener finalmente aquello que no pudieron recibir de sus padres: prioridad emocional, ternura, reconocimiento o presencia. 

Freud llamó a esto compulsión a la repetición: la tendencia inconsciente a recrear escenas emocionales antiguas con la esperanza de modificar el final.  

Así, muchas mujeres terminan eligiendo parejas que reactivan viejas heridas de la infancia. No porque disfruten del dolor, sino porque el psiquismo humano suele sentirse atraído por aquello que le resulta familiar, incluso cuando le hace daño. 

Y ahí el amor deja de ser encuentro para convertirse en reparación. 

Una hija que crece sintiéndose querida de manera estable suele aprender que no necesita mendigar amor, perseguir afecto o sostener relaciones donde permanentemente debe demostrar su valor. 

Ya no alcanza con “proveer”. Las nuevas generaciones de mujeres necesitan padres emocionalmente presentes: padres que abracen. que hablen. 
que escuchen. que sepan pedir perdón, que acompañen procesos emocionales, que estén en lo cotidiano, que construyan vínculo. 

Dia del Padre
"La crianza dejó de ser solamente manutención, la crianza también es disponibilidad afectiva". 

Ningún padre será perfecto, todos los vínculos están atravesados por limitaciones, historias personales, heridas y contextos sociales. Muchos hombres tampoco recibieron herramientas emocionales para ejercer una paternidad cercana, fueron educados para trabajar, resistir y callar. 

Pero quizás el mayor cambio de nuestra época sea que muchos hombres comenzaron a preguntarse qué tipo de padres quieren ser. 

La crianza dejó de ser solamente manutención, la crianza también es disponibilidad afectiva. 

Fuente: Por Lic. Natalia Pino Roldán -  Psicóloga (M.P. 360)  

@nataliapinopsicologa 

Autora y especialista en vínculos, deseo y procesos de reconstrucción en mujeres. 

 
   

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