Para qué sirve la proteína más allá de aumentar el músculo
 

La proteína es mucho más que músculo: por qué es clave para la piel, el pelo y la reparación del cuerpo

La proteína es mucho más que músculo: por qué es clave para la piel, el pelo y la reparación del cuerpo
El cirujano plástico Fernando Felice explica por qué este nutriente cumple funciones que exceden el desarrollo muscular y cómo los hábitos cotidianos influyen en la salud, la imagen y el paso del tiempo.
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Antes de evaluar un tratamiento estético, hay preguntas que pueden parecer ajenas al consultorio: cómo dormís, qué comés, cuánto te movés, con quiénes te vinculás y cómo es la relación con tu cuerpo.

Para el cirujano plástico y docente de la UBA Fernando Felice, esas respuestas permiten comprender el contexto de cada paciente. Su propuesta es invertir el orden habitual de la conversación: primero revisar las bases de la vida cotidiana y, recién después, considerar una cirugía o un procedimiento cuando corresponda.

Ese enfoque atraviesa su primer libro, El secreto mejor guardado de la belleza, que cuenta con prólogo del doctor Daniel López Rosetti. “Ahí están las bases, ahí empieza todo”, resume el especialista.

La proteína es mucho más que músculo: por qué es clave para la piel, el pelo y la reparación del cuerpo

La belleza no comienza con un tratamiento

Durante décadas, señala Felice, la medicina estética concentró buena parte de su discurso en la tecnología, los procedimientos y la búsqueda de resultados inmediatos. Su mirada propone ampliar ese enfoque y observar al cuerpo como un conjunto, no como una suma de zonas por corregir.

“El punto de partida no debe ser el tratamiento en sí, sino el estilo de vida del paciente”, sostiene. El sueño, la alimentación, el movimiento, los vínculos y la relación con la propia imagen funcionan, desde esta perspectiva, como el marco sobre el cual evaluar cualquier intervención.

Dormir permite que el organismo descanse y se recomponga; el movimiento contribuye a mantener el cuerpo activo y preservar la masa muscular; y una alimentación adecuada aporta los materiales necesarios para construir y reparar tejidos.

Nada de esto reemplaza un tratamiento cuando está indicado. Sí permite analizarlo dentro de un contexto más amplio y evitar que una intervención estética sea presentada como la única respuesta posible.

La importancia de preguntarse si un procedimiento es necesario

Uno de los planteos más enfáticos de Felice se refiere a la necesidad real de ciertos tratamientos solicitados en los consultorios.

“La mayoría de los tratamientos que piden las pacientes no son necesarios —incluso cuando muchos médicos sí los realicen— y, en algunos casos, pueden resultar perjudiciales”, advierte.

La afirmación abre una pregunta necesaria antes de tomar una decisión: si el procedimiento responde a una indicación concreta o si conviene revisar primero otros aspectos relacionados con los hábitos, las expectativas y el vínculo con la propia imagen.

El libro surge de sus más de 25 años de experiencia en el consultorio y el quirófano. En lugar de prometer resultados rápidos, plantea una secuencia: ordenar los hábitos que sostienen la salud y luego, si corresponde, evaluar las alternativas disponibles junto con un profesional.

Por qué la proteína es mucho más que músculo

Uno de los capítulos de El secreto mejor guardado de la belleza está dedicado a la proteína, un nutriente que suele asociarse casi exclusivamente con el entrenamiento y el desarrollo muscular.

“Las proteínas son fundamentales para mantener los tejidos, la piel, el pelo, el sistema inmune y la capacidad de reparación del organismo”, explica Felice.

Por eso, hablar de proteínas también implica referirse a la estructura de la piel y del pelo, a las defensas y a la manera en que el cuerpo se recupera y repara diariamente.

Una ingesta insuficiente puede afectar especialmente la masa muscular y la recuperación. Sin embargo, el médico aclara que señales como el cansancio, la caída del pelo o los cambios en la piel no son específicas de una falta de proteínas y deben evaluarse dentro de cada contexto.

La recomendación es evitar el autodiagnóstico y no atribuirle a un solo nutriente todo lo que ocurre en el organismo.

Cuánta proteína necesita el cuerpo

No existe una cantidad que pueda aplicarse de manera idéntica a todas las personas. “La necesidad depende de la edad, la actividad física, la composición corporal y el estado de salud. No hay una receta universal ni un número mágico”, señala Felice.

Como referencia general, un adulto sano necesita alrededor de 0,8 gramos de proteína por cada kilo de peso corporal al día. A partir de los 65 años, las guías de sociedades científicas europeas citadas por el especialista sugieren elevar esa cantidad a entre 1 y 1,2 gramos por kilo en personas mayores sanas.

Con el paso de los años, el músculo puede responder en menor medida al estímulo de la proteína, un fenómeno conocido como resistencia anabólica. Por ese motivo, puede requerirse una cantidad mayor para conseguir un efecto similar al que se alcanza durante la juventud.

El ejercicio de fuerza y la alimentación pueden contribuir a retrasar o atenuar ese proceso. De todos modos, la cantidad adecuada debe definirse de acuerdo con las condiciones particulares de cada persona y con orientación profesional.

Cómo distribuir las proteínas durante el día

Además de la cantidad total, también importa cómo se reparte el consumo. Las guías mencionadas en el libro aconsejan distribuir las proteínas entre varias comidas, con aproximadamente 25 a 30 gramos en cada una, en lugar de concentrarlas únicamente en la cena.

El objetivo no es consumir proteína “porque sí” ni transformar un nutriente en una solución universal. Se trata de incorporarla dentro de una alimentación adecuada a la edad, la actividad y el estado de salud.

La idea central es sencilla: aquello que comemos también participa en la forma en que envejecemos. Una piel con capacidad de reparación y un cuerpo que conserva su masa muscular son, en parte, el resultado visible de decisiones sostenidas en el tiempo.

Las preguntas que comienza a hacerse la medicina estética

La necesidad de revisar la práctica profesional también fue uno de los ejes de Masterhub, el Congreso Internacional de Medicina Estética dirigido por Felice, realizado el 15 y 16 de octubre.

El encuentro reunió a más de 2300 profesionales de la salud durante dos jornadas de capacitación, actualización e intercambio. Entre los temas planteados apareció una pregunta que también recorre el libro: qué necesita realmente cada paciente antes de recibir una propuesta de tratamiento.

Para Felice, el profesional no debería medirse por la cantidad de procedimientos que ofrece, sino por su capacidad para escuchar, evaluar el contexto y orientar a cada persona sobre el punto adecuado para comenzar.

 
   

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