El jugo de limón entra en contacto con la leche en polvo y, casi de inmediato, la mezcla empieza a tomar consistencia. Después solo falta incorporar el yogur griego —o alguna de sus alternativas—, servir en una copita y llevar a la heladera.
Esta receta no necesita horno ni cocción y permite elegir la base cremosa entre diferentes opciones: yogur, ricotta o queso untable. La ralladura aporta el toque final y refuerza el sabor cítrico.
Ingredientes
Rinde entre 1 y 2 porciones
- 100 gramos de yogur griego, ricotta cremosa, queso untable sin azúcar o yogur natural espeso
- 100 gramos de leche en polvo
- Jugo y ralladura de 1 limón
- 2 cucharaditas de stevia en polvo
Preparación paso a paso
- Colocá la leche en polvo en un recipiente y agregá el jugo de limón y la stevia.
- Mezclá hasta que se forme una crema instantánea.
- Incorporá el yogur griego, la ricotta cremosa, el queso untable o el yogur natural espeso. Integrá bien hasta obtener una preparación uniforme.
- Si buscás una textura todavía más cremosa, procesá la mezcla durante unos segundos.
- Distribuí el postre en un vaso o una copita y decorá con ralladura de limón y un poco de endulzante.
- Llevá a la heladera durante 30 minutos para que tome cuerpo antes de servir.
Variaciones para probar
- Reemplazá el limón por naranja o maracuyá para cambiar el perfil cítrico.
- Para conseguir una textura más aireada, incorporá una clara batida a nieve. Si se va a consumir sin cocción, utilizá una clara pasteurizada.
- Si querés llevarlo hacia una versión tipo cheesecake, armá una base con galletitas low carb.
Receta: IG (evecocinaybienestar)


