Por qué son fundamentales los controles visuales en la infancia – Revista Para Ti
 

Por qué son fundamentales los controles visuales en la infancia

El cuidado oftalmológico en la niñez es de suma importancia para lograr un desarrollo visual normal y complementar el desarrollo físico e intelectual, ya que muchos de los defectos visuales no son evidentes “a simple vista” y requieren una búsqueda constante, mediante los controles.

Durante los primeros años de vida, el cerebro tiene que “aprender a ver”. Este fenómeno requiere que ambos ojos reciban imágenes claras, en forma simultánea, e igualmente focalizadas. Cualquier factor que interfiera en este proceso de aprendizaje podría provocar una reducción de la agudeza visual de forma permanente.

La salud visual es un pilar fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. El 80% de la información que reciben es a través de sus ojos, ayudándolos en su progreso, su aprendizaje, su calidad de vida y relación con los demás.

La educación visual en los niños es fundamental, para ayudar a promover la realización de actividad física regularmente, la exposición al aire libre y al sol, y el uso responsable de dispositivos de fijación cercana, como medidas de prevención primaria para el desarrollo visual en la infancia.

Los controles oftalmológicos realizados en las diferentes etapas de la infancia permiten detectar de forma temprana patologías que podrían interferir en el aprendizaje escolar.

De esta manera, además, se previenen múltiples enfermedades, con la intención de tratarlas y evitar la ambliopía -también conocida como “ojo vago”- se trata de la pérdida de visión causada por la carencia o insuficiencia de estímulos visuales durante los primeros años de vida. Puede ser causada por estrabismo (ojo desviado), alteraciones refractivas (miopía, hipermetropía o astigmatismo), anisometropías (diferencia de graduación óptica entre un ojo y el otro) o deprivación visual (por ejemplo, catarata congénita o ptosis palpebral).

El tratamiento de la ambliopía consiste en corregir las patologías y, en algunos casos, sumar estimulación visual del ojo afectado, mediante diferentes técnicas, como por ejemplo el uso de parches.

La Sociedad Argentina de Oftalmología infantil establece recomendaciones sobre la frecuencia de los controles oftalmológicos: recién nacido, a los 6 meses, al año de edad, a los 3 años, a los 5 años (control escolar) y, luego, cada 2 años.

La importancia de los controles escolares

Se estima que entre el 15 y el 30% de los problemas de aprendizaje tiene su origen en un problema visual no diagnosticado. Por ello, se realizan campañas de detección de patologías oftalmológicas al ingreso escolar.

El diagnóstico tiene un alto impacto en la calidad de vida, ya que el tratamiento precoz, dentro del período de plasticidad ocular, podría prevenir la ambliopía, por lo que su detección temprana es fundamental.

Además de los controles habituales, se aconseja consultar al oftalmólogo en los siguientes casos:

  • si el niño desvía los ojos;
  • si tiene problemas de visión cercana, es decir si se acerca al leer o escribir;
  • si tiene problemas de visión lejana, por ejemplo para ver el pizarrón o la TV;
  • si sufre dolores de cabeza tras el esfuerzo visual;
  • si tiene ojos rojos, secreciones o lagrimeo;
  • si muestra un reflejo pupilar blanquecino;
  • si tiene movimientos erráticos de los ojos;
  • si presenta anomalías palpebrales;
  • si padece de tortícolis recurrente;
  • si muestra diferente visión entre un ojo y el otro;
  • si presenta visión doble, o
  • si tiene antecedentes familiares de miopía, hipermetropía, astigmatismo u otras enfermedades oculares.

La pandemia y las patologías oftalmológicas

Las clases online, el ocio a través de las plataformas y la falta de sol fueron factores determinantes en el aumento de los casos de miopía durante la pandemia de COVID. Especialmente en niños y adolescentes, quienes son más sensibles a los cambios ambientales.

Diversos estudios señalan que el aumento de la miopía durante el confinamiento se debió a la falta de luz solar. El sol permite que la retina libere dopamina, un neurotransmisor que evita el alargamiento del globo ocular, uno de los factores causantes de la miopía.

Este exceso de uso de pantallas podría interferir en el desarrollo visual, favoreciendo la progresión de la miopía. Estadísticas que se analizan en la actualidad a escala mundial señalan el aumento significativo de la graduación en niños miopes y la aparición de miopía en niños previamente emétropes.

Asesoraron: Carolina Aisha José y Luz María de Zavalía Stordeur, especialistas de Oftalmología infantil del Hospital Universitario Austral.

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