Indagar en los acontecimientos clave de nuestra saga familiar, reconocerlos y dotarlos de sentido, nos libera de la repetición.
Siempre la misma piedra que se te cruza en el camino: un jefe déspota, una pareja irresponsable, unas amistades que traicionan, una economía que no fluye, unos vínculos maltrechos. Tal vez estés repitiendo patrones ancestrales por lealtad inconsciente…
Acontecimientos actuales como la exclusión familiar, el exilio, la ruina financiera, la vocación vacía, una salud quebrantada, la muerte de un bebé, un hijo no reconocido, infancias lastimadas son eventos que te pueden hacer colapsar en el presente, sin que puedas ver el nexo con la historia de tu linaje.

¿Qué significa “abrir” el árbol?
Los efectos del trauma son negativos, y se perpetuarán si no los asumimos. Para aliviar la huella causada por experiencias ocurridas varias generaciones atrás, necesitamos ampliar el repertorio de la comprensión profundizando en las situaciones de estrés ancestral para conseguir nuevos afrontamientos.
“Abrir” el árbol familiar significa asumir la necesidad de revisar la arquitectura que por años fue consolidando la familia a la cual pertenecemos. Observar. Entrar con respeto a sus historias. Indagar amorosamente.
No juzgar, pero sí cuestionar lo que hoy ya no aplica en nuestras vidas. Identificar mis dolores, bloqueos, fracasos y discernir los que no me pertenecen, pero “yo los porto”, sosteniendo el efecto traumático de eventos vividos por los ancestros.
Esa búsqueda reclama:
-intención clara
-conciencia activa
-dibujar el genosociograma
-nutrirlo de datos
-confiar en el inconsciente cuando falta la información
-considerar el contexto histórico
-honrar las memorias
-aprender a resignificar
Y, el árbol familiar se nos ofrece como una fruta madura…
Así, con la mirada ampliada, se puede alcanzar un nuevo estado de bienestar personal y forjar un legado saludable para las generaciones venideras.
Cuando podemos revisar el origen de los traumas a repetición, con autenticidad y con las herramientas adecuadas para “abrir” el árbol genealógico, esos eventos pueden ser mirados compasivamente y, soltarlos, para recuperar la libertad de ser. Por eso me gusta decir que la Psicogenealogía ¡es una lógica psicogenial…!
Si te interesa bucear, indagar en este tema, referentes en transgeneracional y psicogenealogía disertarán en la IV CUMBRE EL PODER DE TU ÁRBOL GENEALÓGICO, los dos últimos fines de semana del mes de mayo. Más info en redes: @elpoderdetuarbol
Fuente: Diana Paris es especialista en Psicogenealogía integrativa. Autora de Secretos familiares, Mandatos familiares, Mujeres sin hijos, Lecturas que curan, Tu voz que florece.

