Qué nos dicen los astros sobre Vito, el hijo de Belén Ludueña y Jorge Macri - Revista Para Ti
 

Qué nos dicen los astros sobre Vito, el hijo de Belén Ludueña y Jorge Macri

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Consultamos con Male Escuti, especialista en astrología, para entender qué energías marcan el inicio de la vida de Vito y cómo podrían influir en su mundo emocional, su identidad y su forma de vincularse.
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Vito, el primer hijo de María Belén Ludueña y Jorge Macri, llegó hoy al mundo sin poder decir ni una sola palabra, pero el cielo ya tiene mucho que contar sobre él. La carta natal no predice el futuro —eso lo construye él—, pero sí describe las energías con las que Vito vino equipado: sus necesidades más profundas, quién va siendo a medida que crece y cómo lo va a ver el mundo cuando sea grande.

La carta natal es como un mapa de nuestra vida, pero no todo se pone en movimiento al mismo tiempo. Este mapa se despliega en capas, y la gracia de la astrología es poder leerlas para acompañarnos durante el viaje.

La primera capa: el mundo emocional y de las necesidades

Su Luna en Libra

Vito, por ahora, es pura Luna. Todavía no sabe quién es, y mientras se aventura a descubrir el mundo y a las personas que lo rodean, vive desde lo que aprendió de manera inconsciente. La Luna es el primer idioma de cualquier persona: eso que incorporamos sin que nadie nos lo explique y que desplegamos casi automáticamente.

La Luna también habla del vínculo con la madre: de cómo la percibimos, de qué aprendimos de ella sin que nadie nos lo explicara.

La Luna de Vito está en Libra, el signo de los vínculos, la belleza y la armonía. Su sistema emocional está calibrado para detectar el clima de su entorno, ya sea que se trate de las personas o de los espacios físicos. El desorden emocional a su alrededor lo va a afectar más de lo que parece desde afuera.

Para las mamás y abuelas que lo van a acompañar en esta primera etapa: no hace falta un ambiente perfecto, hace falta uno sereno. Eso no es consentirlo, es darle exactamente lo que su naturaleza pide para poder desplegarse bien.

La otra cara de esta Luna es su capacidad de vínculo. Libra es el signo de la conexión, y Vito va a ser un bebé que busca los ojos del otro, que se prende al contacto, que cuando está bien irradia una dulzura que va a derretir a cualquiera que lo tenga en brazos.

La segunda capa: El Sol en Tauro

A medida que pasen los meses y los años, va a ir apareciendo otra capa: la del Sol en Tauro, que es quien Vito va a ser en el mundo.

El Sol es la identidad consciente. Si bien, llegada cierta edad, resulta muy obvia tanto para uno mismo como para los demás, en la vida de un niño puede demorar tiempo en integrarse, aunque quienes lo rodean ya puedan verla con claridad.

Tauro es el verdadero hedonista del zodiaco: una persona con el Sol en este signo se caracteriza por la búsqueda de seguridad, la tenacidad para conseguir los resultados que persigue y el placer genuino por lo concreto y lo sensorial. Eso se va a ver muy pronto en las cosas pequeñas: en cómo disfruta el agua tibia del baño como si fuera un ritual, en la cara que pone cuando algo le gusta de verdad a la hora de comer, en cómo el cuento antes de dormir no es un trámite, sino el momento que más espera del día. Los taurinos no viven de grandes emociones: viven de buenos momentos repetidos. Y los recuerdan.

Para un bebé taurino, las rutinas son sus aliadas. No necesita que le cambien todo el tiempo el escenario. Necesita sentirse seguro para desde ahí animarse a explorar.

La tercera capa: cómo lo va a ver el mundo

Ascendente Tauro, Venus y Urano en Géminis

Lo último que terminamos de reconocer —y de integrar— es el Ascendente. Es el punto más personal de una carta natal: cambia aproximadamente cada dos horas. Un bebé que nazca el mismo día que Vito, en el mismo sanatorio, pero seis horas más tarde, ya tiene un ascendente completamente diferente y una historia astrológica distinta. Por eso es el sello más único de cada persona: el estilo que adopta nuestra manera de salir a la vida.

Según los datos disponibles, Vito tendría ascendente Tauro, lo que promete una presencia tranquila, sólida, que transmite confianza sin necesidad de hacer nada espectacular. Es el tipo de persona que entra a un lugar y estabiliza el ambiente sin proponérselo.

Pero acá está el giro que pocos esperan. Venus —el planeta que rige a Tauro y por lo tanto, toda su carta natal— está en Géminis en la primera casa, junto a Urano, el planeta de lo inesperado. Eso significa que debajo de toda esa calma taurina hay una mente que no para, un encanto que viene de la curiosidad y la picardía, y una mirada sobre el mundo que va a ser genuinamente original.

Vito es un niño de su generación —Urano en Géminis marca a todos los que nacen ahora—, pero en él esa energía está especialmente activa. Va a pensar diferente. Va a encontrar soluciones donde otros no las ven. Y probablemente, cuando encuentre su forma de expresarse, va a tener mucho para decir.

Es alguien que llegó con tres idiomas internos que todavía está aprendiendo a hablar: el de las emociones que necesitan armonía, el del carácter que necesita constancia y el de una mente que necesita libertad para volar.

El cielo no dicta el destino. Pero sí da pistas. Y estas pistas dicen que llegó alguien con mucho corazón, mucho carácter y —probablemente— mucho para contarle al mundo.

Fuente: @astro_bydummies

 
 

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