Fendi recupera la Baguette original y la convierte nuevamente en protagonista. Cómo es esta cartera icónica y por qué sigue siendo una de las más fáciles de incorporar a un guardarropa actual.
Verla reaparecer sobre la pasarela y en la nueva campaña de Fendi confirma una idea que la moda conoce desde hace décadas: algunos accesorios nunca pasan de moda. La maison italiana anunció el relanzamiento de la Baguette original, el bolso que debutó a fines de los años 90 y que se convirtió en una de las piezas más reconocibles de la industria.
El modelo vuelve con la misma silueta y el código de estilo 26424 para formar parte de la colección otoño/invierno 2026/2027, dirigida por Maria Grazia Chiuri. A casi tres décadas de su lanzamiento, mantiene intacta su identidad, aunque suma una mirada contemporánea: Fendi propone una forma de llevarla sin distinción de género, reafirmando que el estilo es una expresión personal.
La cartera que se convirtió en un ícono
Pensada originalmente como un bolso de hombro compacto para llevar los esenciales de todos los días, la Baguette se destacó en plena era del minimalismo por su apuesta al color, el trabajo artesanal y la experimentación con materiales.

Lejos de responder a una tendencia pasajera, terminó consolidándose como una pieza emblemática del lujo y una referencia dentro del universo de los accesorios. Su regreso celebra justamente esa permanencia: un diseño que sigue vigente sin necesidad de cambiar su esencia.
Para acompañar el relanzamiento, Fendi presentó una campaña global protagonizada por Sarah Jessica Parker junto a Bang Chan, Emma D'Arcy, Song Yuqi, Jessica Alba, Sophie Thatcher y otros embajadores de la firma.
¿Por qué se llama Baguette?
Su nombre no es casual. Cuando Fendi la presentó a fines de los años 90, el bolso fue diseñado para llevarse debajo del brazo, del mismo modo en que los franceses acostumbran transportar una baguette de pan. Esa forma de uso terminó dándole identidad al modelo y explica tanto su nombre como su silueta alargada y compacta.
Hoy, casi tres décadas después, esa característica sigue siendo uno de sus mayores atractivos. La Baguette conserva el tamaño ideal para llevar los esenciales del día a día y una forma que se adapta con naturalidad tanto a looks casuales como a estilismos más sofisticados.
¿Por qué la Baguette sigue siendo tan fácil de combinar?
Gran parte de su vigencia está en su diseño. Su tamaño compacto permite llevar lo esencial sin perder funcionalidad, mientras que la silueta corta, pensada para descansar debajo del brazo, acompaña el movimiento natural del cuerpo y aporta equilibrio a distintos tipos de estilismos.

Además, es una cartera que puede transformarse en el punto focal del look sin necesidad de sumar otros accesorios llamativos. Esa versatilidad explica por qué sigue funcionando tanto con prendas básicas como con propuestas más sofisticadas.
Cinco formas de incorporarla a tus looks
Con jeans y básicos
Una remera blanca, un jean clásico y zapatillas o mocasines encuentran en la Baguette el complemento ideal para elevar un conjunto simple sin perder naturalidad.

Con sastrería relajada
Un traje de líneas limpias combinado con este bolso genera un equilibrio entre elegancia y modernidad, una de las fórmulas que más se ve en el street style actual.

Con looks minimalistas
Cuando el look apuesta por siluetas simples, la cartera aporta textura, color y personalidad sin competir con el resto de las prendas.

También para la noche
Su formato compacto la convierte en una opción práctica para acompañar estilismos más sofisticados. Lleva solo lo indispensable y deja que el diseño haga el resto.

En estilismos sin género
Una de las novedades del relanzamiento es la propuesta de uso sin género. Fendi invita a incorporar la Baguette a distintos estilos personales, combinándola tanto con sastrería como con prendas casuales, sin etiquetas ni reglas.

Un clásico que vuelve a inspirar
Mientras muchas marcas revisitan sus archivos, Fendi recupera uno de los diseños que mejor representan su historia. El regreso de la Baguette confirma que los accesorios con identidad propia pueden atravesar décadas, dialogar con nuevas generaciones y seguir encontrando un lugar en los guardarropas contemporáneos.


