El 22 de junio de 1986, Diego Maradona convirtió dos de los goles más recordados de todos los tiempos frente a Inglaterra. Lo que pocos saben es que aquella camiseta azul que hoy es un símbolo del fútbol mundial estuvo a punto de no existir.
Todo comenzó con una obsesión de Carlos Salvador Bilardo. La FIFA había determinado que Argentina debía jugar con la camiseta alternativa, pero el entrenador rechazó la única que tenía disponible el plantel. Consideraba que era demasiado pesada para soportar el calor y la altura del Estadio Azteca.
Quería una camiseta más liviana, confeccionada con una tela "calada", que permitiera a los jugadores transpirar mejor.
La búsqueda desesperada por todo México
Con apenas 48 horas por delante, Rubén Moschella, entonces integrante de la delegación argentina, salió a recorrer los negocios deportivos de Ciudad de México en busca de una solución.
Visitó una tienda tras otra sin éxito. Cuando parecía que no había salida, encontró dos modelos de camisetas azules de la marca Le Coq Sportif y las llevó a la concentración.

Ni siquiera entonces Bilardo quedó convencido. Fue Diego Maradona quien cambió la historia.
Al ver una de las prendas, la tomó entre sus manos y lanzó una frase que terminó inclinando la balanza: "Esta es linda". La aprobación del capitán bastó para que ese modelo fuera el elegido.

Las camisetas estaban peladas. Sólo eran del color indicado y tenían el logo de la marca. Había que agregarle los respectivos escudos y números a cada casaca. Pero… No había ni números, ni escudos. Alguien ofreció un modelo antiguo del escudo de la AFA para bordar y otra persona dijo que tenía unos números para aportar.
"El escudo de AFA es el antiguo, no tiene los laureles. Los números tenían que ser blancos pero tenían unos grises oscuros. Si se fijan, son números brillosos, grises, de fútbol americano", detalló Moschella. Un video que compartió el propio Maradona en sus redes sociales muestra –en la voz de Burruchaga– lo que ocurrió horas antes del choque en el Estadio Azteca: "Un día antes del partido a las 6 de la tarde están cociendo las mujeres que limpian las camisetas. Si salimos campeones del mundo, nos tienen que hacer un monumento a todos".
"Eran las 12 de la noche y estaban pegando los números con la plancha las chicas que nos daban de comer. Poniéndole esos números brillosos grises. Hay 40 remeras no más dando vueltas y la mayoría de los jugadores no la tienen", agregó Oscar Ruggeri sobre el tema hace algunos años atrás en Fox Sports.
Las mujeres que cosieron la historia
Con las camisetas finalmente elegidas, todavía quedaba un problema por resolver: estaban completamente lisas. Solo tenían el color azul y el logo de la marca. Faltaban los escudos de la AFA y los números que identificarían a cada jugador.
La solución llegó gracias al ingenio de la delegación. Consiguieron un antiguo escudo de la AFA para bordar y unos números plateados, originalmente destinados al fútbol americano, que terminarían convirtiéndose en uno de los detalles más distintivos de aquellas casacas.
"El escudo de AFA es el antiguo, no tiene los laureles. Los números tenían que ser blancos pero tenían unos grises oscuros. Si se fijan, son números brillosos, grises, de fútbol americano", recordó Rubén Moschella en una entrevista con ESPN.

Pero el trabajo recién empezaba. Horas antes del partido, las mujeres que colaboraban con la delegación argentina se encargaron de coser los escudos y aplicar los números a mano, trabajando hasta la madrugada para que las camisetas estuvieran listas a tiempo.
En un video que compartió Diego Maradona en sus redes sociales, Jorge Burruchaga recordó aquel momento: "Un día antes del partido, a las seis de la tarde, están cosiendo las mujeres que limpian las camisetas. Si salimos campeones del mundo, nos tienen que hacer un monumento a todos".
Oscar Ruggeri también rememoró esa escena años después, durante una entrevista en Fox Sports: "Eran las 12 de la noche y estaban pegando los números con la plancha las chicas que nos daban de comer. Poniéndole esos números brillosos grises. Hay 40 remeras no más dando vueltas y la mayoría de los jugadores no la tienen".
Aquellas camisetas confeccionadas a contrarreloj terminaron convirtiéndose en una de las más icónicas de la historia del fútbol, las mismas que Diego Maradona vistió en el partido frente a Inglaterra en el Mundial de México 1986.
Una camiseta que se convirtió en leyenda
Con esas casacas improvisadas, Argentina derrotó 2 a 1 a Inglaterra. Primero llegó el gol conocido como "La Mano de Dios" y, apenas cuatro minutos después, Maradona convirtió el considerado por muchos como el mejor gol de la historia de los Mundiales.
Desde entonces, esa camiseta azul dejó de ser una simple prenda deportiva para convertirse en una reliquia.

La número 10 que usó Diego fue intercambiada al finalizar el partido con el mediocampista inglés Steve Hodge, quien la conservó durante décadas antes de prestarla al Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra. Años más tarde, la camiseta fue subastada y alcanzó un valor récord, consolidándose como una de las piezas más emblemáticas de la historia del deporte.
Hoy, cada vez que Argentina vuelve a cruzarse con Inglaterra, aquella camiseta confeccionada a contrarreloj vuelve a ocupar un lugar especial en la memoria colectiva. Porque detrás de una de las mayores gestas del fútbol también hubo costureras improvisadas, una búsqueda desesperada y un puñado de detalles que terminaron convirtiéndose en leyenda.


