"Nunca sentí la necesidad de casarme". Con esa frase, Teté Coustarot sorprendió a Mario Pergolini durante su visita a Otro día perdido. La conductora explicó que, después de una vida desfilando con vestidos de novia como modelo, el casamiento nunca representó un deseo personal. Para ella, el compromiso siempre pasó por otro lado.
Sus palabras volvieron a poner el foco en la relación que mantiene desde hace más de veinte años con Carlos Gaziglia, un empresario alejado de los medios con quien construyó una historia basada en la compañía, la libertad y un perfil deliberadamente reservado.
Quién es Carlos Gaziglia
A diferencia de Teté Coustarot, Carlos Gaziglia siempre eligió mantenerse lejos de la exposición pública. Es empresario y se desempeña como director de Nitrasoil Argentina, una compañía del sector agroexportador dedicada al desarrollo de productos biológicos para el agro.

Aunque acompaña a la periodista desde hace más de dos décadas, son muy pocas las apariciones públicas que realiza. Esa discreción se convirtió, con el tiempo, en una característica de la pareja, que siempre buscó preservar su intimidad.
Una historia de amor que empezó hace más de dos décadas
La relación entre Teté Coustarot y Carlos Gaziglia comenzó hace más de veinte años y se consolidó lejos de los flashes. En febrero de 2025, la conductora celebró un nuevo aniversario de la pareja con un emotivo mensaje dedicado al cumpleaños de Carlos.
"Feliz cumpleaños, amado Carlos, 20 años juntos en el día de la Virgen de Lourdes", escribió entonces en sus redes sociales junto a una fotografía de ambos.

En distintas entrevistas, Teté contó que uno de los pilares del vínculo fue haber construido una relación basada en el respeto, la comunicación y la posibilidad de que cada uno conservara sus propios espacios, aun compartiendo un proyecto de vida en común.
La convivencia llegó después de 15 años de noviazgo
Aunque llevaban muchos años juntos, recién decidieron convivir poco antes de la pandemia. La conductora contó que el cambio se produjo cuando los hijos adolescentes de Carlos se independizaron y ambos sintieron que era el momento natural para compartir la misma casa.
La cuarentena terminó reforzando esa decisión. En una entrevista con Para Ti, Teté recordó que atravesar ese período juntos confirmó que habían dado el paso correcto y definió a Carlos como un gran compañero de vida.

Además, lograron ensamblar sus familias con naturalidad: él se integró a la vida de Josefina, la hija de Teté, y de Sayi, su nieta, mientras todos comparten una pasión que los une especialmente: viajar.
Por qué nunca quisieron casarse
Durante la charla con Mario Pergolini, Teté explicó con humor que haber pasado tantos años modelando vestidos de novia hizo que perdiera cualquier fascinación por la ceremonia.
"Muchas mujeres se casan por la ilusión del vestido blanco, de la fiesta", reflexionó antes de recordar que ella protagonizó innumerables desfiles nupciales durante su carrera. "Nunca sentí la necesidad de casarme", concluyó.

No es la primera vez que habla del tema. En otras oportunidades sostuvo que el matrimonio nunca fue una condición para validar la relación y que la independencia económica también influyó en esa decisión de vida. Para ambos, el compromiso se construye en la convivencia cotidiana y no necesita una formalización legal.
Un vínculo sólido, lejos de los reflectores
Mientras Teté Coustarot continúa vigente en los medios después de décadas de trayectoria, Carlos Gaziglia sigue eligiendo un perfil bajo. Esa combinación les permitió construir una historia que se mantiene alejada de los escándalos y centrada en la vida compartida.

Más de veinte años después de aquel comienzo, la conductora sigue definiendo a su pareja como un compañero con quien disfruta de las cosas simples, los viajes y la tranquilidad de una relación que nunca necesitó un casamiento para sentirse completa.

